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El hambre no se negocia; La democracia en Venezuela es la salida, dijo Italo Zapata

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​La reciente burla al bolsillo del trabajador venezolano, disfrazada de “ajuste” por el interinato oficialista, no es más que la confirmación de una sentencia de muerte para el salario y la seguridad social. Al insistir en la bonificación de los ingresos, el régimen no solo ignora la inflación, sino que comete un crimen de Estado contra el futuro de los ciudadanos: aniquila las prestaciones, las vacaciones y la jubilación digna.

​El país no puede seguir siendo administrado como una hacienda de dádivas discrecionales. El trabajo es un derecho constitucional que exige un salario vital, no una limosna en bonos que se disuelve ante la realidad económica antes de llegar a las manos del pueblo.

​La unión de los tres pilares: El muro de contención social.

Ante este escenario de desprecio institucional, la respuesta no puede ser la resignación. Hoy, más que nunca, es imperativa la unificación estratégica de los factores sociales:

​Los gremios: Como guardianes del conocimiento técnico y defensores del valor del trabajo.

​Los vecinos: Como la base territorial organizada que padece y resiste en cada parroquia.

​Los estudiantes: Como el motor ético y la chispa que reclama un país con futuro.

​Esta alianza no es un simple acuerdo político; es un bloque histórico de supervivencia. Solo la unión de estas fuerzas puede ejercer la presión interna necesaria para romper la inercia del control social.

​El 2026: Un Año No Negociable.

Debemos ser contundentes: con el modelo actual no hay solución posible a la crisis humanitaria y económica. La única ruta para rescatar la dignidad del venezolano es la realización de elecciones presidenciales este mismo año. Sin un cambio de conducción política que restaure la confianza, el crédito internacional y el respeto a la propiedad y al trabajo, cualquier incremento será un espejismo.

​Desde las bases de la sociedad civil organizada, exigimos el cese de la política de bonos y el inicio de una transición democrática real. La presión externa debe ser el eco de nuestra presión interna. Venezuela no aguanta más paños calientes; exige cirugías de fondo en su institucionalidad.

​¡Salario digno, elecciones libres y reconstrucción nacional ya!

​El Poder Ciudadano es la gente.

2 de mayo de 2026

 

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