No ha podido ser más oportuna y aleccionadora, la carta pública dirigida por la inquieta periodista y escritora, Soledad Morillo Belloso (SMB), a la gran audiencia venezolana de “la juventud prolongada” que rebosan los sesenta y más años de existencia.
Un llamado glamoroso de Soledad, para desenvainar talento, voluntades y ganas de volver hacer de Venezuela, la Tierra de Gracia y progreso que siempre fue. Que en mala hora, nos arrebataran los resentidos acartonados del socialismo del siglo XXI.
Es un llamado firme, pertinente y contundente, para hombres, mujeres y viceversa, que habiendo entregado buena parte de su experiencia profesional, científico cultural, en años precedentes, aún conservan un valioso potencial de sus facultades.
La convocatoria a cerrar filas por la patria del Libertador Simón Bolívar y su mancillado legado, es también, para tantos emprendimientos particulares, edificantes, creativos, por la Venezuela que fue, que debemos volver hacer, no para los ya “longevos”, sino, para los venezolanos del mundo, y futuras generaciones de compatriotas que vendrán”.
Y como avizora, nuestra acuciosa centinela, el esfuerzo colectivo que se tendrá que asumir para conjurar el maleficio castro-chavista-madurista, de descomposición total: institucional, moral, educativo, económico, empresarial, de servicios públicos, tendrá que ser, sencillamente, descomunal.
Tal como coloquialmente y emocionalmente, lo pone en contexto, la excelsa cuentista y expositora.
“Venezuela se va a arreglar. No como quien endereza un cuadro torcido con dos golpecitos, sino como quien rescata una casa vieja heredada: con goteras que se ríen de uno, paredes que crujen como viejas chismosas y un jardín que decidió convertirse en selva. Y aun así, ahí vamos, con todo, sin pausa y sin prisa. No será fácil ni rápido. Ninguna gesta lo es”. (…)
-¡”Esta carta es para ustedes, los mayores de sesenta, los que han visto luces y sombras. Y lo que viene, no camina sin ustedes”! (…), replica SMB.
No podemos estar más de acuerdo con este “Inolvidable” clamor, a Dios, al cielo, a la vida, a la patria, de esta ilustre venezolana, que siente en cuerpo y alma, la alevosa destrucción de su país, cuando aconseja: “nos toca enseñar, sin pontificar, acompañar sin estorbar, corregir sin humillar, apoyar sin espera aplausos”.
Alza su vibrante voz al espectro de los cuatro vientos, para que todos la oigan: “Nos toca ser los veteranos que regresan al campo de batalla no para buscar gloria, sino para que los jóvenes tengan un terreno firme donde construir sin hundirse hasta las rodillas. Nos toca ser los jardineros de un árbol cuya sombra no vamos a disfrutar, pero que otros sí podrán habitar con dignidad (dixit: SMB)
Si apremiante, es el llamado de Soledad, para reconstruir el país, desalentadora, es la noticia que nos trasmite el sociólogo Tulio Ramírez, sobre lo que ha pasado con los bachilleres “hechos en revolución”, ingresados, en la facultad de Ciencias de la UCV.
Califica de tragedia educativa, que de 573 nuevos cursantes en esa facultad, 461 de ellos, NO APROBÓ una sola materia, al concluir el segundo lapso. Nos recuerda, que “una de las formas de dominar a una sociedad radica en que esta sea analfabeta”.
En tanto: Con euforia solidaria para derrotar el desaliento, lo que todos queremos, es que Venezuela se arregle, y vuelva a su empática Tierra de Gracia.
Con información de la periodista, Soledad Morillo y Carta Pública Belloso y del sociólogo Tulio Ramírez.
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