Amigos lectores:
I. El recorrido que el PDF del Papel Literario ofrece a sus lectores esta semana contiene una vocación latinoamericana. Les cuento.
II. Muchos lectores recordarán que, en más de una ocasión, me he referido en este espacio a la persistente investigación que el periodista y escritor Juan Carlos Zapata viene haciendo del vínculo de Gabriel García Márquez con Venezuela. Esta vez, el nuevo capítulo no es un reportaje, sino un libro de gran tamaño, cargado de imágenes y revelaciones, De Caracas a La Habana. Dos misterios de Gabriel García Márquez y Fidel Castro (España, 2026), que va más allá de los dos personajes y se erige como una indagación en la política y el periodismo venezolano entre finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta. La entrevista que le hice viene en las páginas 1 y 2.
III. En ella, dice Zapata: “García Márquez cuando ya era famoso movió cielo y tierra para entrar en el círculo de Castro. Escribió a mediados de los años 70 dos reportajes en los que tergiversó la realidad, Cuba de cabo a rabo y Operación Carlota. En Cuba de cabo a rabo nos pintó un paraíso socialista que no existía. En el libro intento atar los cabos necesarios para despejar que tampoco fue digna su posición en torno a los fusilamientos del general Arnaldo Ochoa y sus amigos en 1989, máxime cuando Toni de la Guardia, otro de los fusilados, era su gran amigo. Las explicaciones que dio no convencieron. Desde los años 70 y hasta el fin de los días, se nota esa obsesión por ser amigo de Castro. Yo digo que el político más famoso del mundo no podía quedar al margen de la esfera del escritor más famoso del mundo”.
IV. Las siguientes tres páginas vienen dedicadas al músico, compositor y productor musical Willie Colón (1950-2026), figura axial de la salsa, artista de proyección latinoamericana históricamente vinculado a Venezuela, consecuente en su constante denuncia de la destrucción de los Derechos Humanos y la Democracia en Venezuela.
V. El homenaje está compuesto por dos textos: un fragmento de César Miguel Rondón, copiado de su fundamental El libro de la salsa (1978), en el que narra los primeros años del recorrido artístico de Colón, y otro del periodista y también melómano Víctor Suárez, El sello de Willie Colón en Venezuela, en el que escribe: “El 6 de agosto de 1982, el Poliedro reventó: Soledad Bravo y Willie Colón presentaron el álbum “Caribe”, un experimento que resultó un éxito. Soledad venía de otro mundo musical. Esa noche Willie abrió con “Oh, qué será”, original de Chico Buarque, y Soledad le replicó con “Déjala bailar”, obra del mismo célebre autor brasilero. Luego Willie le dio duro a la hispana criolla con “Amor verdadero”, pero esta no se amilanó: lo que maravilló al público y a la crítica fue el arreglo salsero que Colón le había hecho a “Son Desangrado”, que el cubano Silvio Rodríguez había ideado para incluirlo a inicios de ese mismo año en su álbum “Unicornio” y con el que Soledad, de batola nacarada y timbre en el Himalaya, perforó la cúpula del Poliedro”.
VI. Wladimir Márquez y Camilo Pérez, académicos de Regis University, recuerdan en su artículo la actuación del puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio (Bad Bunny), en el espectáculo conocido como Super Bowl, que tuvo lugar a comienzos de febrero. Aunque ocurrió lo previsible -que la controversia causada por su presentación no tardó en sosegarse-, los autores reflexionan sobre la realidad y potencialidad de la llamada cultura latina en Estados Unidos: “En tiempos en que la conversación pública insiste en decidir quién pertenece y quién no, el mensaje implícito del espectáculo fue claro: estamos aquí, siempre hemos estado aquí, y somos parte esencial del tejido de este país”. Página 6.
VII. En el núcleo de la entrevista que Jordi Batallé López le hizo al escritor mejicano David Noria, para Radio Francia Internacional, está el recuerdo y la valoración de Alfonso Reyes, autor mejicano de una obra enorme, extraordinaria e incomparable. Sostiene Noria en el intercambio: “Alfonso Reyes está en el cimiento de la cultura mexicana contemporánea, y vemos que él formó parte de sucesivos gobiernos que buscaron una vía que fuera original para México en términos de soberanía, de identidad, de cultura propia y que a la vez expresaran, como un canal privilegiado, la conciencia iberoamericana. Reyes está en primera línea en esa batalla al lado de otros grandes intelectuales latinoamericanos, como pueden ser en Colombia Germán Arciniegas, Mariano Picón Salas en Venezuela, Gabriela Mistral en Chile, el propio Pedro Henríquez Ureña de República Dominicana, para dar algunas referencias. Y en España había todo el interés también en este sentido compartido por Miguel de Unamuno, por ejemplo”. Página 6.
VIII. Trae la página 7 Andrés Bello. Relato biográfico, de Heberto Gamero Contín: “Es obvio que Bello sufre por su destierro. En carta enviada a uno de sus hermanos le dice: “No puedes figurarte la melancolía que ahora más que nunca me atormenta por la distancia que me separa de vosotros. Caracas en mis pensamientos de todas horas. Caracas en mis ensueños. Anoche cabalmente soñaba hallarme en compañía de algunas personas queridas de aquella época dichosa de nuestra juventud. Si supieras con qué viveza me represento en mis ratos desocupados el Guaire, el Catuche, Los Teques, el patio y corral y todos los pormenores de la casa en que tú y yo nacimos y jugamos y nos dimos de puñetes algunas veces; aquellos granados, aquellos naranjos, y ahora, ¿qué es de todo aquello?”.
IX. Incansable en su trabajo como historiador, Rafael Arráiz Lucca acaba de presentar un nuevo libro: Latinoamérica: nudos, mitos y logros (Artesa, 2026). A partir de la selección de 60 hitos, parte del comienzo del siglo XVI y remonta hasta nuestros días. No es en su formato, un libro comparable, por ejemplo, a los recorridos publicados por Loris Zanatta (Historia de América Latina: de la Colonia al siglo XXI) o por Edwin Williamson (Historia de América Latina). Arráiz Lucca escogió otro camino: desarrolla 60 capítulos, que pueden leerse de forma autónoma, pero también inscritos en una secuencia, donde los asuntos narrados se entretejen inevitablemente. Del libro copiamos un fragmento, desplegado en las páginas 8 y 9, en el que se habla de la Conquista y del papel de la Iglesia.
X. El 13 de febrero falleció un hombre bueno y periodista excepcional, Humberto Acosta (1950-2026). Es probable que muchos lectores, sean o no seguidores de los asuntos deportivos, alguna vez lo hayan leído o hayan escuchado la erudita llaneza con que narraba y comentaba el beisbol, deporte primordial venezolano. Quiero añadir aquí, porque tuve el privilegio de conocerle, que Acosta construyó un modo de relacionarse con su trabajo y con los demás, que lo elevó a esa escasa categoría de personas queridas y admiradas a un mismo tiempo. No titubeo en afirmarlo: fue un caballero excepcional.
XI. Lo despiden Javier González, historiador de los deportes en Venezuela, coautor de una serie de títulos muy recomendables, disponibles en la Biblioteca Digital Banesco (“Humberto Acosta no solo narró la historia del beisbol venezolano: ayudó a construirla desde la palabra honesta, documentada y apasionada. Cada crónica suya fue más que un recuento de innings y estadísticas; fue una pieza de memoria colectiva, un puente entre generaciones de aficionados que encontraron en su voz y en su pluma una forma auténtica de entender el juego”), y Javier Conde, colega y amigo de Acosta: “El primer artículo con la firma de Humberto Acosta apareció en las páginas deportivas de El Nacional el lunes 8 de marzo de 1976. Se tituló 100 años de beisbol en Cuba. Se lo había llevado unos días antes a Heberto Castro Pimentel, manager sobre el terreno en la redacción deportiva que dirigía Abelardo Raidi, como una colaboración no solicitada. Cuando lo vio publicado no cabía dentro de sí. Era estudiante universitario, trabajaba en una compañía de seguros y, de vez en cuando, alguna nota suya aparecía en Sport Gráfico, la revista de pelota y boxeo dirigida por Delio Amado León y Carlos González”.
XII. Llegamos así a las columnas. Esta semana corresponden las de:
*Ruth Capriles, La noble mentira: “Sissela Bok, en un pequeño tratado sobre la mentira, ofrece suficientes argumentos para restar respaldo moral a las mentiras blancas. Uno suficiente es que toda mentira drena la confianza y produce desesperanza”.
*Roger Vilain, Zoilo Galarza, Rosa Montero y Alfred Jarry: “Entonces creyó hallar ciertas respuestas, intrincadas pero descifrables, en los cuentos de Cortázar. De Rayuela ni se diga, aunque dejémosla para otro día. Igual sucedió con Bryce Echenique y con Cabrera Infante”.
*Kaila Vall De La Ville, Ongoingness. El pasado es siempre recién nacido: “En su libro fragmentado sobre la memoria, el tránsito, lo inabarcable y el amor, titulado Ongoingness, The End of the Diary (En curso, el final del diario), Sarah Manguso abre el tema en negativo: escribir un diario es tomar una serie de decisiones sobre qué omitir, y qué olvidar”.
XIII. Un recordatorio antes del punto final: está en curso el período de recepción del concurso de cuentos de El Nacional, vigente hasta el 14 de junio. Por si algún posible interesado no leyó las bases que envié el fin de semana pasado, las adjunto nuevamente.
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Nelson Rivera.

