La destrucción del salario en Venezuela ha llevado al colapso del Seguro Social. Con ingresos de apenas 130 bolívares, las cotizaciones caen a cinco bolívares mensuales, haciendo insostenible el sistema que garantiza pensiones, jubilaciones y paro forzoso.
Mientras tanto, el país recibió más de 1,2 billones de dólares, pero cientos de miles de millones fueron saqueados y hoy están en el extranjero. Ahora pretenden imponer el pago de una deuda entre 150.000 y 170.000 millones de dólares, que el pueblo no contrajo. Frente a este modelo de empobrecimiento, los trabajadores alzamos la voz: no pagaremos una crisis que no es nuestra.

