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Adolfo P. Salgueiro: María Corina Machado la estadista

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Los acontecimientos están dejando bien claro que María Corina Machado ha trascendido el rol de líder fundamental de la oposición democrática venezolana para convertirse en una estadista con proyección internacional, lo cual refuerza su peso político dando a su figura una relevancia pocas veces alcanzada por un compatriota venezolano.

La obtención del Premio Nobel de la Paz 2025 y su épica aparición en Oslo después de un peligroso viaje contribuyó decididamente a abrir las puertas de la agenda internacional a María Corina, que desde entonces no ha dejado de crecer.

Dos reuniones con el presidente Trump calificadas como exitosas en la construcción de una buena relación personal con el impredecible titular de la Oficina Oval y más frecuentes intercambios con el secretario de Estado, Marco Rubio, constituyen una plataforma decisiva para que se haya podido establecer un diálogo fluido con la administración norteamericana, además de la notable coincidencia con legisladores cuya relevancia e influencia es sabida. Ello incluye a los de Florida (Scott, Salazar, Díaz Balart, Giménez, etc.) y también a los de otros Estados de la Unión que ha permitido dar a conocer la problemática venezolana a un amplio espectro.

Sobre este punto es interesante hacer notar la equidistancia bipartidista mantenida hasta ahora que, sin duda, ha facilitado el flujo del diálogo.

Desafortunadamente, la estrategia diseñada por Washington para llegar a la meta de la reinstitucionalización democrática de Venezuela parece presentar criterios no coincidentes en cuanto al cronograma de ese proceso.

Este columnista comprende que el diseño de una estrategia requiere el tránsito exitoso por las etapas que Washington ha señalado: 1) estabilización 2) recuperación y 3) elecciones libres. Entendemos también que el cronograma para ese proceso debe hacerse a la sombra del tutelaje de Washington, lo cual, en definitiva, está concebido primordialmente en función de los intereses del “imperio” y de su política interna, que a estas horas asoma algunas dificultades para el Partido Republicano de Trump que ya abre la posibilidad de perder el control de una o ambas Cámaras del Congreso, lo cual limitaría bastante el margen de maniobra del Ejecutivo, cuya consecuencia dificultaría el rumbo de la segunda mitad de su mandato.

Además, hay que tener en cuenta que las condiciones políticas venezolanas hasta ahora no han lucido favorables para el acceso al poder de Edmundo González Urrutia y MCM, con posibilidad cierta de poder gobernar. Así lo interpretan los formuladores de la estrategia diseñada para Venezuela.

Aceptado lo anterior, el centro del asunto se traslada al cronograma para las etapas. Los demócratas venezolanos abogamos por un ritmo acelerado, mientras los “tutores” por ahora se conforman con favorecer un clima favorable para la participación de empresas internacionales -preferiblemente estadounidenses- para hacer negocios tal como es la mentalidad e interés de Mr. Trump, quien proviene de ese mundo y no del de la política en su forma tradicional.

Asimismo, se supone que los “tutores” entienden que por ahora las condiciones políticas venezolanas a corto plazo no son favorables para la participación de empresas extranjeras que precisan desde el inicio de seguridad jurídica que en la actualidad no se puede garantizar.

La diferencia de apreciación sobre este tema parece ser la causa de tensión cada vez más aparente entre el gobierno norteamericano y quienes aspiramos a acceder legítimamente al gobierno en Venezuela.

Es en este escenario en el cual María Corina plantea su deseo de pronto regreso a Venezuela, que parece no contar con la conformidad de Mr. Trump. Así las cosas, es conveniente fijar fechas y determinar, responsablemente, si para su regreso MCM requiere el beneplácito de Washington o no y evaluar las posibles consecuencias de una u otra decisión. Este columnista opina que la decisión debe ser de MCM, con o sin el “permiso” de Trump teniendo en cuenta, eso sí, la reacción del impredecible presidente.

Mientras esto transcurre es que ha tenido lugar la gira de MCM por Europa que ha catapultado su figura y por tanto su peso político en las “Grandes Ligas”. El resonante éxito de los encuentros con Macron, los primeros ministros de Países Bajos, Italia y Portugal, más la interacción con el estamento político de esos países permiten percibirla ya como una estadista experimentada, prudente pero firme, capaz de tratar en pie de igualdad con las figuras de más alto calibre.    Solo ha quedado en el campo de lo opinable su decisión   de declinar la invitación de Pedro Sánchez. En todo caso la presencia de MCM en Madrid no puede calificarse sino de histórica.

Queda pendiente definir la relación de MCM con la Plataforma Democrática y algunas figuras de un espectro político que, unidos todos, no concentran ni 5% de la preferencia nacional, cuando ella sola supera 80%. Este columnista, testigo ya de muchos procesos políticos venezolanos no alberga la ilusión de unidad y generosida de esa gente aunque no deja de reconocer que en otras latitudes la cosa ha podido desarrollarse con éxito (Chile, España, Polonia, etc.).

apsalgueiro1@gmail.com

 

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