pancarta sol scaled

Román Ibarra: No más incertidumbre

Compartir

 

Los tiempos que corren en Venezuela están marcados por varias sensaciones simultáneas, que dificultan la determinación de certezas en cuanto al destino que deberíamos construir entre todos, luego de la destrucción sostenida a lo largo de estos 27 años.

La sensación de tierra arrasada que protagonizaron Chávez, y Maduro, junto a todos sus cómplices,  entregados al servicio de tiranías asesinas y crueles, como la de Cuba; Rusia, China, e Irán, así como sus mercenarios de Hamas; Hezbollah; FARC; ELN, entre otros movimientos terroristas del mundo, hoy comienza a ver una tenue luz al final del túnel.

Decimos tenue, porque aun no se sabe con claridad de que se trata, habida cuenta de que hay marchas y contramarchas en cuanto a la necesidad de auditar con rigor científico, y alta profesionalidad, lo que para todos es una convicción, pero que todavía no se ha medido exhaustivamente.

Es cierto que hay agradecimiento con el gobierno norteamericano por la extracción del dictador, pero ya comienza a haber angustia y preocupación también, porque los tutelados en ejercicio del poder de facto, venden ilusiones y no realidades. Se explica políticamente hablando que ello ocurra, porque hay divisiones y diferencias acerca de cómo actuar en el seno del oficialismo, y los de la línea dura  quieren imponer su fuerza con la continuación de la humillación que significa mantener esa gran cantidad de presos políticos, así como ese poder judicial adocenado y ruin, que cohonesta y prolonga la agonía.

La liberación de todos los presos políticos no necesita de una ley chimba, y selectiva de amnistía, sino de una decisión política que encaja en las prerrogativas presidenciales reconocidas en la Constitución, con lo cual, un indulto sería suficiente y eficaz, pero no se atreven para no generar enfrentamientos con los otros bandos internos. Entonces ese tema necesita resolución inmediata, y para ello hace falta también presión opositora.

Es aquí donde debería cohesionarse la oposición para ejercer presión de manera coordinada ante el gobierno de los Estados Unidos, para hacerles ver que la adulancia y ¨buen comportamiento¨ de los tutelados, solo responde a la necesidad de ganar tiempo para consolidarse en el poder, y prolongar la no celebración de elecciones libres y competitivas.

Otra razón por la que debería haber cohesión en la oposición, es para confrontar a los lobbies (políticos y empresariales) que en Washington le dicen al Presidente Trump que lo mejor es dejar las cosas como están, y de ahí los elogios que el gobierno emite a favor de la tutelada, quitándole incluso las sanciones que sobre ella pesaban.

La cohesión de la oposición debe existir por diversas razones, obvias: coherencia en la acción; presión ordenada en Washington; presión en Venezuela contra los tutelados en ejercicio de facto; y mucha organización para la acción política coordinada en lo interno. Nos referimos a que la líder indiscutible de la política venezolana actual, debe extender la mano para juntar bajo su coordinación, el reclamo ante las diversas instancias, externas e internas.

Por ejemplo, esa coordinación política de la que hablamos, pasa por exigir que el gobierno de facto cumpla con la excarcelación de todos los presos políticos sin excepción; debe exigir la rendición de cuentas acerca del dinero que se ha producido con la venta de petróleo luego del 3 de enero; conocer el destino de las medicinas enviadas por EEUU y que aún no llegan a los hospitales del país; organizar el reclamo popular y que la decisión acerca de cómo, y hacia dónde dirigir las protestas y manifestaciones sean conjuntas y no decisiones unilaterales de quienes quieren jugar posición adelantada.

Atender con prontitud, seriedad, y realismo, el tema del salario de los trabajadores, y por supuesto el de las pensiones de los jubilados y pensionados que siguen padeciendo penurias, habida cuenta de que la economía venezolana sigue siendo la de más alta inflación, gracias a que el gobierno de facto, es el mismo que ha dirigido al país en los últimos 27 años, es decir, los que no han podido; querido, o sabido, qué hacer.

La cohesión de la oposición bajo el liderazgo de María Corina Machado, debe presionar también para que se devuelvan los partidos, y sus tarjetas a sus liderazgos naturales. Debe exigir la designación de un nuevo CNE. Es una aberración que lo siga dirigiendo un presunto delincuente como Amoroso, cachifo del robo electoral ordenado por sus amos el 28 de julio.

Debe la oposición presionar también, para que ocurra la derogación de Leyes horrendas, cuya existencia responde a la tentación totalitaria, como la llamada popularmente Ley del Odio; la Ley de Extinción de Dominio, entre otras barbaridades.

Es una lástima, aunque ya es un asunto pasado, que haya habido abstención en las elecciones de la AN, pues hoy habría sido más democrática la designación del poder ciudadano con una Asamblea Nacional, más representativa de la realidad electoral del país. Resulta lamentable que el ¨nuevo¨ Fiscal sea también una ficha del oficialismo. Lo cierto es que ahora hay que lidiar con esa realidad; no obstante, es mucho lo que puede lograr la oposición, si decide organizar la resistencia, y la presión democrática para alcanzar los objetivos más deseados, y que finalmente conduzcan a la celebración de elecciones libres.

Falta mucho por hacer, y hay quienes aseguran que María Corina Machado debería regresar al país para organizar el esfuerzo opositor, pero también hay quienes sostienen lo contrario, porque desde el exterior puede reunirse con diversos gobiernos y personalidades.

No estamos seguros de que es lo más idóneo, pero si en este momento hubiera organización real de todos los factores de oposición bajo un programa común de intereses, y aprovechando las bondades de la comunicación moderna, podría ocurrir perfectamente, que regresara al país si ese es su deseo, como ha dicho reiteradamente; organizando y liderando la política opositora, y de manera simultánea estar en contacto con otros líderes mundiales, interesados en la restauración, el bienestar de la democracia venezolana, y muy especialmente en la recuperación económica, a partir de la inocultable riqueza material que el país posee para su relanzamiento.

Creemos que es impostergable la necesidad de atender estos asuntos, pues de lo contrario, seguiremos sumidos en la pobreza material, y en manos de los mismos que la causaron. Necesitamos certezas.

@romanibarra

 

Traducción »