El promedio de duración de los apagones se situó en 2 horas y 53 minutos, pero hubo zonas donde la situación fue mucho más severa.
Mientras gran parte del país intentaba aprovechar el asueto de la Semana Santa para el descanso o la reflexión religiosa, los habitantes del estado Lara vivieron un calvario eléctrico. Según el último informe del observatorio ciudadano Activos por la Luz, entre el 30 de marzo y el 5 de abril, la entidad sufrió un total de 47 cortes de energía y 14 fluctuaciones, acumulando un tiempo total de oscuridad de 124 horas con 20 minutos.
La capital no dio tregua; el municipio Iribarren fue el más afectado durante estos días santos con 29 cortes y 12 fluctuaciones en 16 sectores, seguido de cerca por Palavecino, donde se contabilizaron 13 interrupciones del servicio. Otros municipios como Andrés Eloy Blanco, Morán y Urdaneta también reportaron fallas, dejando claro que la inestabilidad de la red no tomó vacaciones.
El promedio de duración de los apagones se situó en 2 horas y 53 minutos, pero hubo zonas donde la situación fue mucho más severa. El caso más crítico de toda la semana ocurrió en el municipio Jiménez, específicamente en el sector Paso Real de la Parroquia Diego de Lozada, donde un solo corte de luz se extendió por 19 horas continuas, empañando por completo las festividades de la zona.
Este balance semanal refleja que, a pesar de ser una temporada de alta relevancia para el turismo y la actividad familiar, el sistema eléctrico larense sigue operando bajo una precariedad extrema que afecta la calidad de vida de 26 sectores reportados en toda la geografía regional.
Alejandra García – El Impulso

