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Ana Noguera: Esta no es nuestra guerra

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Esta frase, “Esta no es nuestra guerra”, es lo que repiten al unísono los países europeos. Empezó España con Pedro Sánchez haciendo frente a la barbaridad de esta guerra contra Irán, y le han seguido el resto de los países de Europa como Italia, Francia, Alemania, Portugal y Reino Unido, cuando a este último le han preguntado sobre la amenaza de Trump de salirse de la OTAN, y el propio primer ministro británico Starmer se ha mantenido firme diciendo que aguantará las presiones junto a sus colegas europeos.

¿Puede salirse Trump de la OTAN? Imagino que ahora mismo los países europeos que aceptaron aquel 5% de inversión en armamento por presión de Trump tendrán claro ahora que con este hombre no se puede hacer negocios. Es un mentiroso compulsivo. No resiste su palabra ni siquiera en el mismo discurso que es capaz de decir una cosa y la contraria. No solamente ha perdido toda credibilidad sino que nadie cree nada de lo que dice. Ya no solamente es un “Emperador desnudo” al que todo el mundo ve su desnudez, sino que su amenaza “de que viene el lobo” ya no es fiable. En estos momentos, nadie quiere cerrar un acuerdo con Trump porque no se fían de él.

Diga lo que diga la ultraderecha como Vox, el mejor patriotismo en estos momentos es no participar de esta guerra sin sentido. Una guerra que, además de los miles de víctimas inocentes y de la enorme desestabilización en Oriente Medio, está provocando el inicio de una grave crisis económica que ya notamos con la subida de precios, pero que todavía no sabemos sus consecuencias pues dependerá de lo que dure este conflicto.

El gobierno español ya ha puesto presupuesto y ayudas sobre la mesa para paliar la dureza de este conflicto. Europa ya está enviando recomendaciones para “apretarse” el cinturón con teletrabajo, menos movilidad, menos consumo.

Sin embargo, todo esto sería innecesario si no hubiera guerra. Si la guerra se frena, se termina la destrucción y la muerte, y también el sacrificio económico para los millones de ciudadanos. Por tanto, apoyar hoy al enloquecido y errático autócrata Trump solo aporta dolor y dolor. Ser patriota hoy es, más que nunca, no ser un aliado trumpista y defender alto y claro el “no a la guerra” y la vuelta a la diplomacia y la paz.

Y que nadie manipule ser un “antitrumpista” con un “antiamericano”, pues solo hay que ver las más de 3000 manifestaciones realizadas en EEUU contra las políticas de Trump. No creo que nadie se atreva a decir que Robert de Niro, uno de los principales antiTrump sea un antiamericano, y seguramente se sienta avergonzando de aquellos políticos extranjeros que le dan alas y le ríen las gracias (dándole medallas y aplausos) al presidente más corrupto que ha tenido EEUU, que está degradando la democracia estadounidense.

EEUU ya no está dividido en dos de una forma tan clara porque ni siquiera el movimiento MAGA parece estar muy de acuerdo con las maniobras de Trump. Porque Trump ha demostrado que no actúa como un presidente en busca del beneficio de EEUU, sino que es capaz de jugarse el crédito y la confianza de su país por hacer negocio. Porque, como en toda guerra, unos mueren, otros pagan, y unos pocos ganan mucho dinero con la venta de armas y con las subidas de precios.

Seguramente Trump estará sacando beneficio personal de toda su estrambótica y peligrosa política internacional; al menos, se sospecha con bastante certeza que su familia, con su yerno a la cabeza, y miembros de su gobierno negocian con la información privilegiada y establecen contactos con los lugares invadidos para urbanizar y vender.

Después de entrar en esta guerra, Trump no sabe cómo salir del conflicto. No sabe cómo desbloquear el estrecho de Ormuz, no sabe qué hacer con sus socios europeos y amenaza con salirse de la OTAN, no sabe cómo frenar el descontento en su país, no sabe cómo dinamizar una economía propia que solo está produciendo sacrificio y aumento del precio de productos a sus propios conciudadanos.

De momento hay unas conclusiones que sí se puede extraer de este despropósito:

*Que la guerra no ha terminado ni lo decide en estos momentos Trump, quien se ha jugado como líder político el poco crédito que ya le quedaba.

*Que es Netanyahu quien se plantea una “guerra eterna” porque su objetivo no es solamente Irán, sino también y como estamos viendo, Cisjordania, Gaza, Siria, Líbano, y, sobre todo, hacerse con el control de Oriente Medio.

*Que Irán, pese a ser el país invadido, está endureciendo el control sobre el estrecho de Ormuz, del que además puede sacar mayor beneficio económico que afianza a un gobierno tirano de ayatolás.

*Que Putin, quien estará riéndose a carcajadas, ve que EEUU le levanta las sanciones para vender petróleo por lo que se convierte en un proveedor imprescindible.

*Que China aparece como un posible negociador en busca del final del conflicto, ganando diplomacia y confianza internacional frente al declive de EEUU.

Y, como única conclusión positiva, que en Europa sus líderes políticos han encontrado el “enemigo” ante el que agruparse y defenderse. Quien iba a predecir que EEUU se convertiría en el elemento más negativo de la globalidad del siglo XXI y que es el pegamento que ha unido fuerzas entre líderes tan diferentes como Sánchez, Meloni, Starmer, Merz o Macron, pero que entienden que la seguridad, la paz y el bienestar de sus países está por encima de la locura, interés y/o negocio del autócrata Donald Trump.

 

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