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Ezequiel Querales Viloria: Emperadores en el imperio

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Emperadores en el imperio

Con guirnaldas de epopeya, nos convertimos en los emperadores del mejor beisbol del mundo, nada más y nada menos, que en los mismos predios del Imperio.

Tal vez, “por una de esas muecas del destino…”, como diría el recordado Chelique Sarabia. ¿O acaso?, fue la cantera encendida de orgullo patriota, volcado por los rincones del mundo, lo que catapultó ese triunfo.

“!Quiso Dios!”,  como expresara desgarradoramente a la prensa deportiva, Eugenio Suárez, autor del oportuno doblete, “!Qué Venezuela fuera grande!

¡Es que no éramos solo nosotros, quienes estábamos en el terreno”. ¡Era toda Venezuela, cohesionada, unida, gritando, alentando  a su equipo, desde todos los rincones!”, acotó Suárez, con desbordada alegría.

Fue un momento de intensa locura, en la que sin imaginárselo, Suárez descargó todo un arsenal de regocijo en eufóricas declaraciones, asumiendo, tal vez, lo que en ese instante, sentían millones de venezolanos, que aún no se reponían del asombro de estar viviendo juntos, tan extraordinaria hazaña.

Impecable, la actuación, la de nuestro equipo de grandes ligas, en el Clásico Mundial de Beisbol, que acaba de escenificarse por todo lo alto, en la cuna del diamante, y mismísimo emporio de los yankys.

En otro ámbito más académico, no dudaríamos en aseverar: que pareciera que la maltratada Patria de Bolívar, de Sucre, Páez, Miranda, Urdaneta, Ricaurte, Vargas, Piar, Rivas, Peña, Roscio, Anzoátegui,  y de tantos olvidados héroes, volviera a enarbolar las tan necesitadas banderas de la emancipación.

Y como en las azarosas luchas de la independencia, cuando rompiera las cadenas de la corona española, los irreverentes muchachos venezolanos, emularan sus raíces y pundonor patriótico, para darle un parao, y poner en su sitio, al arrogante gringo del norte.

Venezuela no solo jugó la final, sino que cambió la historia para siempre. Demostró en el terreno de juego de juego, que sus valientes y aguerridos pupilos, cuando se disponen a alcanzar la gloria, no reparan en tamaño, o en alardes de grandeza del contrincante, para derrotarlo gallardamente y llevarse el banderín limpiamente, como hicieron en esta feliz oportunidad.

Ha sido inmenso, apoteósico, impoluto, lo alcanzado por nuestro aguerrido equipo de beisbol de grandes ligas, este histórico 17 de marzo en el estadio monumental JoanDepot Park de Miami.

Nos habían acostumbrado a contentarnos con ser el gran trabuco del torneo. El equipo que emocionaba y prometía todo en el papel, pero que nuca terminaba en dar el golpe de gracia. La estocada final.

Pero sobre la marcha, todo se compaginó, no solo, la sólida y quirúrgica estrategia de juego que permitió avanzar, pasar cada etapa  y llegar a la final, sino las providenciales herramientas, caídas del cielo, que vinieron a blindar todas las fortalezas del equipo.

Debemos resaltar en este punto, la inmensa gallardía, dignidad, orgullo patriota y enorme ganas, de salir por la puerta grande, lo que al final, contagió por igual, al mánager, equipo técnico, jugadores y a la fanaticada.

No podríamos dejar de mencionar, aunque sea una pequeña parte de ella, la sabia mención que a través de  La Taberna del Magallanes News, donde se desnuda con antropología y excelsa ironía, el drama subyacente en la epopeya lograda titánicamente por esta nueva generación de peloteros venezolanos, que hipnotizó al beisbol y al deporte del mundo. Y cita:

“Esta victoria no fue un milagro. Fue una venganza de la historia”(…), “Le partimos la cara al destino en su propia casa, que ya no nos queda miedo que perder. Lo que vimos en el diamante fue el exorcismo de una nación que se cansó de ser lástima del mundo para volver hacer su asombro” (…).“Belleza en la dureza”. !Mirendlos!, somos un crisol de sangres, un mestizaje que no buscó la perfección, sino la resistencia. Venimos de la pobreza extrema, de lamer las heridas en silencio, mientras el mundo nos daba el pésame, pero en esa oscuridad el venezolanos no se quebró, se templó como el acero”(…). (dixit- “latabernadelmagallanes”.

“Nos quitaron años de oportunidades, silencios obligados, pero no pudieron quitarnos el país por dentro, 27 años después, seguimos de pié, Venezuela no sueña, Venezuela avanza”. Postula la resistencia.

Hemos ganados el campeonato y lo necesitamos como celebración para toda Venezuela, imploró con humildad, el genial Eugenio Suárez.

Con información de La Taberna del Magallanes News, y redes sociales – ezzevil34@gmail.com

 

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