Más allá de la pirotecnia mediática y los nombramientos simbólicos, la realidad de Güiria se impone con la crudeza del abandono. El casco histórico de la ciudad, que debería ser orgullo y patrimonio, se erige hoy como un testimonio viviente de la desidia, mostrando signos de deterioro en cada esquina.
Sin embargo, la crisis se agudiza al cruzar los límites del centro. En la denominada “Güiria adentro”, el panorama es aún más desolador: allí, la miseria y la pobreza muestran su rostro más amargo. La falta de servicios básicos, el hambre y la ausencia de políticas públicas reales han sumido a estas comunidades en un estado de vulnerabilidad extrema.
El Valdeciano
José Luis Medina
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