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Ezequiel Querales Viloria: ¿El carnaval del mundo…?

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El carnaval del mundo, engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas, aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar a carcajadas”, pontifica Garrit (José Angel Peza) en su  famoso e ingenioso poema: “Reír Llorando.

Ahora resulta que en Venezuela, un país festivo, de alegres   y tradicionales carnestolendas,  “de golpe y porrazo”, se pretende castrar ese arraigado entusiasmo, además, penalizar a quién ose disfrazarse con “bragas anaranjadas”, para contener la euforia popular en honor al Rey Momo.

Obviamente, queda perfectamente claro, que todo responde a la saña lasciva y revanchista  “del país chavista”, o lo que queda de él, que no resiste su sed de venganza y busca cobrarse sus derrotas y frustraciones, con el llano y desprevenido pueblo, restregarle como sea, que hayan destronado abruptamente, a “su Rey, y consorte”, y  llevados a la fuerza a extrañas cortes a rendir cuentas.

Irónicamente, se alude al decreto de “Conmoción Exterior” emitido el 3 de enero por el interinato venezolano, con ocasión de la “epopeya estadounidense”, que concluyó con la espectacular captura de Maduro y Cilia, acusados de narcoterroristas, según la Ley AUMF, USA. (Authorization for use Military Force-AUMF-2001- que permite al imperio, capturar a los narco terroristas donde sea, y como sea).

En lugar de plazas, bulevares, avenidas y un Paseo Los Próceres, “rimbombante de festivo carnaval”, como en otros años, lo que se exhibe en lugares visiblemente céntricos de Caracas y otras ciudades del país, son ostentosas vallas con una “tierna imagen” de la pareja presidencial depuesta,  exigiendo su retorno a Venezuela, al mismo estilo gringo:  #Maduro-Cilia free-come back.

Extrañamente, el carnaval no fue decretado oficialmente con el despliegue y empuje con que se suele realizar. Incluso, en algunas alcaldías y gobernaciones ni siquiera fue anunciado. Todo un misterioso contraste, que ha ensombrecido la popular festividad, como si de repente, se quisiera tapar el sol y brillo del carnaval, con un dedo.

El tímido anuncio oficial, es que “las festividades se inician el 14 de febrero, con actividades recreativas, a pesar de las restricciones por el estado de conmoción exterior”.  En Caracas “la alcaldía ha programado actividades, incluyendo desfiles y conciertos, manteniendo las festividades en la capital. Pero sin el despliegue de las tradicionales carrozas, reinas de carnaval y en ausencia de las populares tarimas.

Se prohíbe terminantemente a las escuelas y liceos públicos y privados del país, que exijan a sus estudiantes disfraces muy costosos, como sí el poder adquisitivo de la gente fuera lo suficientemente  benévolo y holgado.

Trascendió, que lo que se busca es evitar, la burla colectiva propia del carnaval, con el uso indiscriminado de disfraces como las de las bragas anaranjadas de prisioneros, similares a las que mostraron recientemente los famosos reos Maduro y Cilia, cuando comparecieron ante un tribunal de New York.  Castigo de Dios, o dulces ironías del destino. Es el decir popular: “Una dictadura que se burló sin piedad de todo un país, recibe un buen sorbo de su propia medicina”.

Sin embargo hay otra mascarada mucho más  infame en este frustrado carnaval 2026, que se cocina con ingeniosa alevosía, desde la Asamblea Nacional chavista, con la Ley de Amnistía, que buscan aprobar cual Ley del Embudo:  “Lo ancho para ellos, y lo angosto para todos los demás.

Y como bien lo describe con genuina ironía, la sabiduría popular en ocurrentes post por las redes sociales:

Tu Oposición: “Te perdono los delitos que cometiste  por pedir libertad, democracia y estado de derecho para tu país Venezuela. Por denunciar los crímenes de lesa humanidad, el saqueo de los dineros públicos y el descarado fraude electoral del 28 de julio 2024. Y por todos los demás delitos que te inventamos de terrorista, traición a la patria, asociación para delinquir. Todo lo cual, deben admitir sin chistar.

Yo dictadura: me perdonas a mí, por perseguirte, torturarte, encerrarte, extorsionarte, humillarte, asesinarte, joderte la vida a ti, y a toda tu familia”. (…)

Y hay una sorpresa más: deben incluir en el paquete a Nicolás y a Cilia. Y que no se entienda, como verdugo pidiendo cacao. Vale.

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!,  nos recuerda Garrit, mirando de reojo el carnaval del mundo, en su “Reír Llorando”.

ezzevil34@gmail.com

 

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