Función de la política
Puede decirse que la política es el núcleo a partir del cual se desarrolla el resto de la vida social; es ella la que debe impulsar sus más puntuales transformaciones. Su actividad permanente debería llevar a que las Naciones o los Estados, se muevan en una constante búsqueda de soluciones a sus diferentes necesidades, y para ello, deberá contar además, con una organización institucional idónea y eficiente, pues de esas condiciones dependerá que la política sea la herramienta pertinente para procurar también entendimientos diversos, entre las personas o grupos, habida cuenta de la emocionalidad y tensión que la misma origina.
Actores
Entre los más importantes actores de la política, se encuentran junto a las instituciones, los partidos políticos, entes de la sociedad civil, dirigentes políticos, empresariales y sociales, entre los más notorios. Cada uno de esos sectores, representan visiones comunes o diferentes de la Sociedad, ante lo cual, la política ofrecerá alternativas, para que cada uno de ellos, puedan organizarse y funcionar de la mejor manera posible, con el fin de difundir sus propuestas, en la búsqueda de una mejor sociedad, las que por supuesto en el seno de una Sociedad Democrática, requerirán de valoración ciudadana, para su legitimación.
He allí la pertinencia del pluralismo político, como energía que, permitirá construir procesos para que, los actores mencionados, puedan funcionar, porque un Estado, aún el venezolano, no puede mantenerse sólo con coacción o fuerza. Será la política entonces, la que dé -“estabilidad”- a la República, eso sí, política pluralista, que muestre a esos actores, exponiendo y defendiendo en plaza pública y otros escenarios, sus ideas; muchas de las cuales, solo navegan en redes sociales, sin ningún tipo de cuestionamiento o conformidad ciudadana, pues al no haber esa política pluralista, no se tendrá certidumbre respecto del grado de aceptación popular que puedan o no tener.
La política debe ser libre
Ahora bien, la variedad de visiones que, existen sobre los fines políticos de un Estado, no pueden ni deben ser sojuzgadas, ni menos aún, suspendidas por la implementación de tácticas ajenas a la práctica libre de la misma, pues ello acarrea la indebida petrificación de la Sociedad que, en lugar de ser vibrante, será melancólica, atrasada y monopensante al solo recibir información política tendenciosa, contraria a una sociedad en donde se practique con intensidad, innovación y racionalidad la política que, deberá ser dinámica, humanizada, marcada por la ciencia, con economía capitalista e industrializada, por generar más bienestar.
Por supuesto que, la política tiene sus detractores, hay quienes la practican para intentar controlar la vida de otros. La conciben como una lucha de poder, que se asume con el derecho mesiánico de una “élite” de disponer cómo podemos vivir los demás; a sentirse con el derecho a controlar la vida de otros; esa elite considera que, eliminar la política plural, no sólo es posible, sino moralmente obligatorio”. Quienes sostienen esta posición, sin embargo, no proponen como se pueden interrelacionar las distintas formas de pensar del ser humano, como proteger y garantizar sus bienes, cómo defender la independencia frente a los enemigos externos.
¿Qué debe promover?
La política debe promover con preeminencia la movilidad social ascendente en medio del marco económico mencionado, fortalecer con hechos concretos la expresión _“economía capitalista industrializada_”, sobre todo con decisiones que mejoren los ingresos y la calidad de vida de quienes se encuentran en edad de producir; que en definitiva una clase política preparada, estudiosa y verdaderamente comprometida con esa sociedad moderna a la que nos incorporemos con buen ánimo, pues esa evolución impulsada desde el conocimiento, no espera a que ningún país, pueda o no ejercer la política de manera constructiva.
Necesitamos entender la política como un “diálogo comunitario diverso”_ para indagar, cómo queremos nuestra sociedad; _“entenderla como portadora de distintas actitudes”_, para convivir bien, lograr que las decisiones se tomen con el mayor consenso político, que sean aceptadas sin mayores conflictos, lo que sin dudas es una “cualidad democrática” contraria al autocratismo o personalismo existente en los sistemas políticos, en donde la política está restringida o reservada solamente a esa élite o a sus “amigos”, los que normalmente se hacen pasar por contradictores, aunque no ejerzan la política con la responsabilidad y probidad debida.
¿Reanudar para qué?
Reanudar el pluralismo político, permitirá en el caso venezolano, tratar de normalizar derechos civiles y políticos, con el fin de buscar la estabilización social a la cual se ha aludido internacionalmente, se transmitirá una _“sensación de seguridad y paz”_ con cooperación internacional y con ello, mayores libertades especialmente en los campos de la información y el libre pensar; esa seguridad devendría de reformas legislativas, que mejoren el funcionamiento de los poderes públicos y de sus respuestas, no solo en favor del poder, así como amparen las actividades de los partidos políticos, a fin de que sin más imprevistos o manipulaciones del poder, pueda saberse si, pueden operar con sus propios perfiles o son franquicias negociadoras.
Hoy más que nunca los ciudadanos estamos llamados a reclamar la reanudación y protección de la política y de los políticos, a los que se les debe exigir posturas y razonamientos serios, factibles y legitimados, sobre un mejor Estado o una mejor sociedad; que sus decisiones sean el resultado de consultas, conversatorios ciudadanos, foros o jornadas de educación ciudadana, pues se hace necesario también, reafirmar compromisos democráticos de manera pública, habida cuenta de que aún quedan muchos _“demócratas gatopardeanos”_ tratando de usufructuarla, sin merecerla.
Actividades políticas
Qué bueno y oportuno sería para la estabilización del país, saber que hay dirigentes nacionales, estadales y municipales, desplazándose por sus respectivos territorios, para llevar palabras que dibujen una mejor Venezuela, que se anuncie a los 4 vientos, que se ha hecho cierta la autonomía de los poderes, que se realizan foros y asambleas de ciudadanos para discernir sobre reformas al poder, para evaluar sin temores la gestión pública y claro hacer propuestas que tiendan a resolver los problemas que afectan a las comunidades, con una legislación que las tome en cuenta, para que se materialicen.
Descentralización partidista
Conveniente será que la actividad política por venir en el corto plazo, visibilice y respalde la conformación de partidos políticos regionales, como una manera de tratar y resolver problemas políticos propios de cada entidad; terminar de una buena vez, con decisiones centralistas que, no van a gozar de aceptación, provocando de paso un socavamiento de la democracia, sin que los autores de estas decisiones, muestren conductas de rectificación cuando yerran; por tanto, parte de la estabilización política, igualmente deberá comprender una legislación que atienda a fortalecer los partidos regionales.
Reanudar la actividad
En suma, la necesidad de reanudar la actividad política pluralista es urgente, para superar la profunda crisis multidimensional que afecta al país, la ausencia de actividad política, seguirá creando situaciones de incertidumbre, la imposibilidad de restablecer la democracia, la institucionalidad y los derechos humanos, lo cual requiere por lo demás, de una reinventada participación de los partidos políticos, de liderazgos que trasciendan dogmas, tender cada vez más puentes con la comunidad internacional, para llevar adelante negociaciones que garanticen nuestra recuperación económica y una auténtica transición.

