pancarta sol scaled

Luis Enrique Vizcaya: María Corina Machado, Donald Trump, frente a frente

Compartir

 

El Jueves 15 de Enero se vieron frente a frente por primera vez María Corina Machado, premio Nobel de la Paz 2.025, y Donald Trump, presidente de EE.UU. Ambos con suficiente representación simbólica, política, para abordar la salida a la crisis política, económica, social, humanitaria, generada por el Social- Destructivismo del Siglo XXI, en la Nación venezolana, patria de Simón Bolívar, prócer de perfil universal.

Machado como lideresa de un proceso de cambio democrático, libertades económicas plenas, simbolizado en millones de ciudadanos, casi 8, en la elección soberana de Edmundo González Urrutia, como Presidente Constitucional. Trump, de poderío económico, tecnológico y militar evidente, de visión pragmática, para privilegiar entre sus logros e intereses, la seguridad política, económica de su nación de vasta significación geopolítica en la región, en el mundo. Con profundo interés en Venezuela, de aventajada posición geográfica, estratégica y vastos yacimientos energéticos.

Es inimaginable pensar que la reunión producida este jueves entre María Corina Machado y el presidente Trump no haya girado, irradiado, hacía tres ejes fundamentales: 1.Transición hacia la Democracia en Venezuela. ¿Cómo cimentar el camino político institucional y económico, para tal proceso? 2. La consolidación del Liderazgo Democrático encarnado en María Corina Machado y Edmundo González, como Presidente electo, por casi 8 millones de venezolanos. ¿Cómo articular el papel protagónico que corresponde a los ciudadanos, en el proceso transicional? 3. El desmantelamiento de la estructura represivo-criminal del chavo-madurato, rémora gruesa para  el proceso pertinente hacia el desarrollo democrático, libertario, prosperidad de la Nación, hundida aún bajo el Destructivismo del Siglo XXI, decir la miseria, opresión y presos políticos, la sombra del terror, círculos armados.

El primer efecto político contundente del encuentro Machado-Trump, es el   reconocimiento a la poderosa fuerza por el cambio, representada por los casi 8 millones de ciudadanos que participaron en la elección soberana de Edmundo González, como Presidente Constitucional de Venezuela. También se desmiente así la propaganda del régimen por encargo, sobre un supuesto arreglo sólido entre Trump y el ala del rodriguismo, sometido a la duda de sus socios internos: del madurismo puro, cuyo jefe extraído permanece en manos del “Imperio Norteamericano”, lo cual incomoda evidentemente al cabellato, cuyo capitán teme el mismo destino bajo inocultables dudas de sus socios de régimen cívico-militar.

He insistido en lo inédito de la conformación de este proceso destructivo, perverso, subestimado en sus oscuros alcances geopolíticos, lo cual nos conduce también a un desenlace inédito terminal ¿Cómo abrir las puertas luminosas de la libertad y la democracia, definitivamente?

Estamos transitando ese camino donde la política es el resultado de complejos intereses, poderosos deseos, lidiando con la realidad y un escenario torcido por tantos años de maldad, opresión, aprovechamiento del noble pueblo venezolano, quien también ha refulgido en inéditas, valientes, indoblegables, formas de lucha desde la sabiduría de la intuición, el silencio y la fe en sus fuerzas creadoras, libertarias, su fe en Dios.

 

Traducción »