pancarta sol scaled

Eumenes Fuguet: El 17 de diciembre de 1830, falleció nuestro Libertador Simón Bolívar

Compartir

 

El 27 de abril de 1830, presentó su Renuncia al Congreso Admirable reunido en Bogotá.

Vendió sus caballos y vajillas por 17.000 pesos para sus gastos; cantidad disminuida durante el trayecto.

El 8 de mayo salió hacia la población La Honda para trasladarse a través del rio Magdalena hasta Cartagena de Indias adonde llegó el 24 de junio.

Deseaba viajar a Curazao, Jamaica y Londres para tratar su delicada salud.

Se sentía vejado, traicionado y agredido por todas las injusticias e ingratitudes.

Deseaba olvidar y que lo olvidaran.

No poseía suficientes recursos económicos, (las minas de cobre de Aroa, según consta en el Testamento, fueron vendidas en 1832), ni resistencia física para soportar la larga travesía.

El 1ro de julio recibió en Cartagena, la infausta noticia del vil asesinato del general en jefe Antonio José de Sucre, El Abel de América.

En octubre se encontraba en la población de Soledad.

El 8 de noviembre llegó a Barranquilla.

A través del general caraqueño Mariano Montilla, comandante del Departamento del Magdalena, recibió las facilidades del navío Manuel, propiedad de su amigo, el bondadoso español Joaquín de Mier y Benítez, que lo trasladó desde Sabanilla a Santa Marta.

Al arribar el 1 de diciembre, con extrema debilidad y deshidratación, fue bajado en silla de manos y alojado en la Casa de la Aduana, (Patrimonio Histórico Nacional), propiedad de Don Joaquín. Desde ese momento, el ilustre enfermo empezó a ser atendido por el Dr. Alejandro Próspero Reverend.

Bolívar fue recibido el 6 en la hacienda – ingenio San Pedro Alejandrino, (Patrimonio Histórico Nacional), cedida por Don Joaquín de Mier y Benítez. El galeno Reverend quien había llegado a Santa Marta en 1824, con Revalida en Cartagena de Indias en 1825, redactó treinta y tres Boletines Médicos durante los diecisiete días de permanencia del Libertador en Sta. Marta; reflejados en su obra editada en París en 1866.

Al siguiente día, nuestro Libertador realizó un corto recorrido por la hospitalaria residencia; al ver un crucifijo y un libro titulado Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, le dijo a Don Joaquín:

Don Quijote, Jesucristo y yo, hemos sido los grandes majaderos del mundo.

En momentos de lucidez, ante sus albaceas y el escribano, dictó en horas nocturnas del día 10, su Voluntad Testamentaria y su Última Proclama dirigida a los pueblos; igualmente recibió de monseñor José María Estévez, obispo de Santa Marta los auxilios espirituales.

Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro.

Simón Bolívar

Última Proclama

El 17 la enfermedad estaba muy avanzada; recibió el Sacramento de la Extremaunción por parte del sacerdote Hermenegildo Barranco, Cura de Mamatoco.

A las once de la mañana, ante el estado agónico del más ilustre de los venezolanos, el Dr. Reverend se asomó a la puerta del dormitorio y expresó:

¡Señores, si queréis presenciar los últimos momentos y alientos del Libertador, ya es tiempo!

Estaban presentes: los oficiales: Mariano Montilla, José María Carreño, José  de la Trinidad Portocarrero, Laurencio Silva, Diego y Andrés Ibarra, Pedro Briceño Méndez, Belford Wilson; tte Fernando Bolívar, Joaquín de Mier y Benítez y José Palacios el fiel mayordomo, quien en un rincón sollozando dijo:

Se me muere el viejo.

A la una y tres minutos de la tarde, nuestro Libertador entregó su alma al Supremo Creador, para convertirse en el Caballero andante inmortal de la historia. Según la leyenda popular, el Gral. Montilla, al desenvainar su espada para cortar el cordón del péndulo del reloj alemán exclamó: ¡Ha muerto el Sol de Colombia!

A las cuatro de la tarde, el Dr. Reverend, utilizando sus equipos quirúrgicos, realizó la Autopsia y Embalsamiento. Determinó como causa de la muerte Tisis Pulmonar, (el término Tuberculosis, empezó a utilizarse en 1834; el Bacilo de Koch fue descubierto por el alemán, el Dr. Roberto Koch en 1882).

El Dr. Reverend extrajo del pulmón izquierdo una Concreción Calcárea, que donó en Caracas al Pdte. Guzmán Blanco en 1874, (se encuentra en el Museo Bolivariano, al lado de la Casa Natal).

En un sencillo féretro, los restos fueron trasladados en la noche a la Casa de la Aduana, para ser expuestos en Capilla Ardiente.

Los amigos cercanos mediante colecta, recogieron doscientos cincuenta pesos para los gastos mortuorios.

El coronel Pedro Rodríguez, jefe del estado mayor del Magdalena, emitió el primer documento oficial conocido, anunciando la muerte del Sol de América.

Todas las autoridades civiles y militares, y la población en regio luto asistieron masivamente a las honras fúnebres.

Para el día 20 a las cinco de la tarde, se estableció la inhumación en la nave derecha, frente al altar de San José de la Catedral de Santa Marta, en la bóveda facilitada por la familia Díaz Granados.

Por solicitud del Gral. Mariano Montilla, la Marcha Fúnebre para esa ocasión, la compuso el francés Francisco Sieles.

¡Bolívar no ha muerto, vive en la historia, en el corazón de muchos y representado por sus hijos!

Tte. Fernando Bolívar Palacios.

Sobrino del Libertador.

 

Traducción »