Las agrupaciones ucevistas celebraron este domingo en el Aula Magna cuatro décadas de su tradicional espectáculo, con un repertorio que, explicó el director Raúl López Moreno, se trató de una bisagra entre lo más tradicional y propuestas de arreglos recientes. El público cantó temas como Dime si es pascua, Pregón de Navidad, Sin rencor, Luna decembrina, el infaltable. El tradicional concierto navideño nació en diciembre de 1985.
El 14 de diciembre de 1985 el Orfeón Universitario de la UCV y la Estudiantina Universitaria se juntaron para ofrecer un concierto navideño con las gaitas, aguinaldos, parrandas y villancicos. La presentación, popularizada también gracias al álbum Cantos navideños de ambas agrupaciones, se volvió una tradición que cumplió 40 años llevando música popular venezolana a diferentes generaciones, con la interpretación de temas como ¡Qué Navidad!, Luna decembrina o el infaltable Toma lo que te ofrecí de Aldemaro Romero, con arreglo coral de Orlando Gámez Arismendi.
Fue por eso el de este domingo un concierto especial, de más de hora y media en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, su espacio icónico, no solo por la buena sinergia que hay entre cantantes y músicos, sino porque pusieron particular atención a la trayectoria histórica del concierto de Navidad. En palabras leídas por uno de los músicos, aquel 14 de diciembre hace 40 años (el concierto) se convertiría en una tradición ucevista y caraqueña, donde el cielo está cubierto por Calder para encontrarse con el nacimiento del Redentor de la humanidad.
Hacia las 10:00 am ya estaban los alrededores del Aula Magna y la Plaza Cubierta de la Ciudad Universitaria repletos de personas para ver el concierto, celebrado a casa llena. El público acompañó al Orfeón, dirigido por Raúl López Moreno, y la Estudiantina, dirigida por Yolanda Aranguren, en prácticamente todos los temas, con picos de aplausos en las interpretaciones de Sin rencor, La barca de oro y Camino de Belén, entre otras, pertenecientes en su mayoría a la segunda etapa del concierto tras un descanso de 10 minutos.
En el capítulo uno ofrecieron canciones como Dime si es Pascua, Para este niño, Los tres reyes magos y Al niño llanero, para entonces poner en manos de Marina Bravo el papel de solista en Espléndido sol y Pregón de Navidad, este último en homenaje al fallecido compositor Henry Martínez, autor de más de 200 piezas entre las que se cuentan Criollísima, La negra Atilia y A tu regreso.
Esta es la magia de la UCV, la magia del Orfeón. Hace 30 años canté en este concierto. Imagínense la satisfacción y el agradecimiento por estar aquí y saber que mi carrera entera ha pasado por estas nubes (las Nubes de Calder) y esta universidad, expresó conmovida Bravo, a quien, tras salir, le siguieron los temas Al niño Dios cantemos, El ángel tuvo razón (con Kary López como solista) y Alumbra cocuyito (con Maharshi Dona).
La segunda parte abrió con la popular Sin rencor, con intepretación solista de Joseph Aguilar, y despertó muchas emociones en un público que no deja de reproducir esta canción durante todo el mes diciembre, como ocurre con otras como Faltan cinco pa’ las 12, La Grey Zuliana, El negrito fullero, Corre caballito o Niño lindo. A la composición de Abdénago Neguito Borjas le siguieron Amanece (con Jesús Eduardo Morales como solista), Camino de Belén (Nellyvethe Coffi), Luna decembrina, Tambores de Navidad, Aquel zuliano (Maharshi Dona), ¡Qué Navidad y El niño es el mismo, estas dos últimas con Marina Bravo. Aplausos de un público que por supuesto esperaba por más luego de los saludos.
Crecieron las emociones con La barca de oro, tema imperdible en Navidad compuesto por Alejandro Vargas y popularizado por agrupaciones como Serenata Guayanesa, y cerró el concierto con el muy solicitado Toma lo que te ofrecí, gaita vital para el concierto decembrino del Orfeón Universitario y la Estudiantina, por ser uno de los catalizadores de la tradición con su aparición en Cantos navideños, su vínculo especial con la UCV, la figura incomparable de Aldemaro Romero y el destacado arreglo de Orlando Gámez Arismendi.
No podía faltar tampoco el Himno de la Universidad Central de Venezuela, cantado entre los miembros del Orfeón y el público de pie, con lo que celebraron no solo los 40 años del concierto, sino también su relación con los estudiantes y la venezolanidad.
Luego de 40 años, el concierto de Navidad se ha convertido en una tradición universitaria que trascendió las fronteras de la UCV. Caracas en general está pendiente del concierto. De hecho, antes de que se vendan las entradas nos preguntan cuándo se hará, expresó Raúl López Moreno, director del Orfeón Universitario, quien destacó que en el recital de este año se procuró ofrecer una suerte de bisagra entre lo más tradicional y las nuevas propuestas de arreglos de aguinaldos.
Hemos estrenado al menos tres arreglos el día de hoy, que pasan ahora a engrosar el repertorio de estos conciertos. Al igual que la cultura, este concierto es un evento dinámico que se enriquece con el tiempo, añadió el músico.
El Orfeón Universitario, la agrupación coral activa más antigua del país, se ha mantenido vigente gracias a su disposición de evolucionar, explicó López Moreno: Hace 40 años se grababa en disco de acetato y la gente debía ir a una tienda. Ahora todo lo tenemos al alcance de un dedo. Tenemos un sonido digital que se reproduce con alta fidelidad, lo que nos obliga a ser más precisos y minuciosos en la construcción del cuerpo sonoro y las interpretaciones.
Tal vigor es notable en sus propios miembros, con orfeonistas antiguos como Alí Ramón Rojas Olaya, que pertenece al grupo desde hace 33 años, o Jesús Morales, que ingresó el pasado 3 de septiembre, fecha en la que el Orfeón rinde homenaje a las víctimas de la tragedia de Las Azores, ocurrida hace 49 años.
Cuando se habla de que en Venezuela hay que rescatar el aguinaldo o la parranda, siempre digo que en el Orfeón no se nos han perdido. Aquí no tenemos que rescatar nada. Eso es parte de nuestras vidas, la música venezolana tradicional, sobre todo esa escuela de alto nivel lograda por el maestro Vicente Emilio Sojo, subrayó Rojas Olaya, quien recordó que en 1985, cuando se realizó el primer concierto de Navidad, en el que estuvo también el grupo de teatro El Chichón, aún no formaba parte del Orfeón pero era miembro de la Coral de la Facultad de Ciencias de la UCV. Luego ingresó en 1992 y desde entonces ha participado en todos los conciertos del Orfeón y la Estudiantina.
Esto es parte de la vida de uno. En la casa cuando no estamos en ensayo, o en esta época que hacemos el Nacimiento o el arbolito, o preparamos las hallacas, lo hacemos con música del Orfeón. Es una tradición. Eso es parte de nuestras vidas y hoy se demostró con el público cantando las canciones, dijo.
Morales, de 19 años, ha estado relacionado por años con el Orfeón porque toda su familia es ucevista y tienen un sentimiento especial por la agrupación. Contó que en 2023, durante una gira de la institución por Nueva Esparta, no se perdió ningún concierto. Cuando entré a la UCV no perdí mi tiempo y me moví para entrar al Orfeón. Fue un proceso largo, de un año yendo a ensayos. Te dan una lista de piezas que vas presentando, las aprendes y todo va de maravilla.
Isaac González Mendoza (@IsaacGMendoza) – El Nacional

