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Pedro Mosqueda: Dos niñas, la guerra y el Pulitzer

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Domingo Kultural.

Un Fantasma recorre Venezuela; por más que nos hagamos los locos, finjamos demencia y busquemos mecanismos de evasión, la terca realidad es otra. Un tema recurrente nos acecha: la guerra y su sombra pertinaz.

Hoy les traigo dos historias, ambas se hicieron visibles gracias al fotoperiodismo, dos momentos conmovedores, dos fotos tomadas en tiempos y lugares diferentes -premiadas- y las une un hilo doloroso y poderoso común: la guerra vista a través de la mirada y -el sufrimiento- de dos niñas. Imágenes que valen más de mil palabras.

Burt of Joy (Explosión de alegría)

Esta semana falleció a los 92 años el piloto ex-prisionero de guerra en Vietnam Robert Stirm, quien tenía el rango de teniente coronel cuando fue derribado y tuvo que eyectarse. Su muerte acaba de ocurrir -y coincidió irónicamente- en pleno Día de los Veteranos de Guerra. Vivía en una residencia de adultos mayores; el suceso lo confirmó su hija Lorre Stirm Kitching, la misma que aparece en la famosa foto tomada el 17 de marzo de 1973 en la Base Aérea Trevis (California).

En virtud de los acuerdos para poner fin a la guerra, 565 prisioneros fueron liberados, y en uno de los 54 vuelos habilitados para ese fin, ese 17 de marzo, una familia acudió emocionada a recibir al héroe de la familia; tenía seis  años de ausencia.

El fotógrafo de The Associated Press (AP), Slava “Sal” Veder inmortalizó el momento.

Al día siguiente la foto abrió todas las portadas, es la imagen de una familia alegre para beneplácito del pueblo norteamericano que deseaba dejar la guerra atrás.

La niña, casi adolescente, fue al encuentro de su padre -el piloto- y superó en velocidad a su madre y hermanos. “Sólo quería llegar hasta papá lo más rápido posible”. La sonrisa era de oreja a oreja y con los brazos extendidos para abrazarlo. ¡Volaba!

Él, dijo que el recuerdo de su esposa -Lorette- lo ayudó a sobrevivir. Ella, la hija, acaba de confirmar que ese recuerdo, sus sentimientos y la intensidad de esa emoción, jamás la abandonaron. Estaba anunciando el fallecimiento de su anciano padre. Para ella un héroe, para otros no.

La foto es un símbolo de la guerra estadounidense en Vietnam. Fue titulada “Explosión de alegría”, y obtuvo el Premio Pulitzer.

La chica del Napalm

Pan thi Kim Phúc, actualmente es una activista por la paz que utiliza su experiencia para ayudar a otros niños que sufren las consecuencias de las guerras. La aldea donde vivía fue bombardeada con Napalm… y ella junto a otros niños fueron registrados en pantalla cuando huían desesperados por el despiadado bombardeo de la aviación norteamericana.

El fotógrafo Nick Ut inmortalizó el sufrimiento; fue el 8 de junio de 1972; una niña en gesto agónico corre desnuda y llora, una parte de su cuerpo sufrió quemaduras. Pasó por 17 intervenciones quirúrgicas. Años después dijo: “Tuve que procesar el odio, el rencor y la rabia”.

La gráfica reveladora recorrió y sigue recorriendo el mundo. Los brazos de la niña se extienden como dos alas exhaustas, deshechas. La foto de Nick Ut no sólo obtuvo el Premio Pulitzer, también obtuvo el World Press Photo Of The Year en 1973.

En mayo del 2022 -cincuenta años de aquello- Pan Thi Kim Phúc y el fotógrafo Nick Ut visitaron al Papa; y le entregaron la foto como un símbolo del dolor universal y sus rechazos a cualquier guerra.

El director de la Agencia de Noticias (AP) estuvo a punto de no publicar aquella foto. En EE.UU. estaba prohibido publicar fotos de personas desnudas. El director, en actitud audaz corrió el riesgo. Esa foto conmovedora, aceleró las protestas y el fin de la guerra en Vietnam. Además cambió la historia del fotoperiodismo.

Mientras tanto, la señora Pan Thi Kim Púc, exiliada en Canadá, sigue en su trabajo voluntario como embajadora de buena voluntad de las Naciones Unidas, dotada de una serenidad que conmueve.

Finalmente…

Dos asuntillos de un mismo tema: El matrimonio de Robert Stirm y Loretta Mrosko después de su regreso no duró mucho. Un capellán a los tres días de su llegada, le entregó una carta de ruptura. “Bob, estoy segura de que en el fondo de tu corazón sabes que no podemos estar juntos y no tiene sentido ser infeliz cuando puedes hacer algo al respecto. La vida es muy corta”. Y a partir de allí vino un divorcio traumático tipo la Guerra de los Roses.

El otro asunto es: Recién apareció un viejo fotógrafo, Nguyen Thau Nghe, un freelancer que reclamó la autoría de la foto de la Niña del Napalm, y fue más allá: rodaron un documental, -“The Stringer”-,   exhibido en un Festival de Sundance. Dónde presentan la otra versión de la historia. Hasta ahora la agencia AP dice que no hay razón o pruebas que desmientan al fotógrafo Nick Ut como autor de la famosa foto. Quedó la duda.

Cuidado con el fantasma…

Todo lo anterior es anecdótico frente a la cruda y cruel realidad de las guerras, y evitarlas es tarea de primer orden. Sabemos cuándo comienzan, pero no cuándo y cómo terminan. Nadie gana y los involucrados de uno y otro bando, por promoverla o no evitarla, deberían quedar, como diría García Márquez en boca de su coronel, condenados a comer mierda.

Nos vemos por ahí.

 

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