El 24 de octubre, el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), organismo creado por el G7 para combatir las amenazas al sistema financiero internacional, retiró a Nigeria de su Lista Gris de países sujetos a una mayor vigilancia por no haber logrado frenar el lavado de dinero y la financiación del terrorismo. Más que un logro diplomático, este hito demuestra que es posible una reforma institucional integral incluso en entornos sumamente complejos
La inclusión de Nigeria en la Lista Gris del GAFI en febrero de 2023 tuvo importantes consecuencias económicas para el país más poblado de África y su cuarta economía más grande. Los bancos internacionales se mostraron cada vez más recelosos de las transacciones nigerianas, la financiación del comercio se encareció y la inversión extranjera directa se ralentizó. Estas dificultades también amenazaron con hacer fracasar las reformas macroeconómicas que ya estaban en marcha.
Lo que permitió a Nigeria salir de la lista no fue simplemente el cumplimiento técnico de las normas del GAFI, sino una auténtica transformación institucional. En lugar de limitarse a cumplir con una lista de requisitos, el gobierno del presidente Bola Ahmed Tinubu adoptó un enfoque integral y orientado a la misión para reformar el sistema financiero nigeriano.
El proceso de reforma comenzó en 2022 con la promulgación de la Ley de Prevención y Prohibición del Blanqueo de Capitales y la Ley de Prevención y Prohibición del Terrorismo. Posteriormente, se pasó de la legislación a la implementación con la puesta en marcha de un registro de beneficiarios reales, una herramienta fundamental para mejorar la transparencia empresarial que requirió una estrecha coordinación entre los reguladores financieros, la Comisión de Asuntos Corporativos y diversos organismos encargados de hacer cumplir la ley.
La Unidad de Inteligencia Financiera de Nigeria, dirigida por Hafsat Abubakar Bakari, supervisó la implementación del plan de acción de 19 puntos del GAFI. A principios de 2025, pocas semanas antes del plazo de cumplimiento, Bakari movilizó a varias agencias gubernamentales para completar los tres puntos restantes, lo que demuestra la agilidad institucional necesaria para cumplir con los estándares internacionales.
Igualmente crucial fue la Oficina del Asesor de Seguridad Nacional, dirigida por Nuhu Ribadu, que garantizó una coordinación fluida entre los organismos policiales y de inteligencia. Esto mejoró la detección de infracciones cambiarias transfronterizas y facilitó el enjuiciamiento de delitos financieros.
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Como Ministro de Estado de Finanzas, tuve la responsabilidad de coordinar las reformas en diversos organismos reguladores. En colaboración con la Comisión Nacional de Seguros, reforzamos la supervisión del sector asegurador. Junto con el Servicio de Aduanas de Nigeria, mejoramos la vigilancia fronteriza. Y, en conjunto con la Comisión de Bolsa y Valores y el Banco Central de Nigeria, armonizamos la regulación del mercado de capitales con los estándares internacionales, lo que culminó con la aprobación de la Ley de Inversiones y Valores de 2025.
Estas medidas financieras complementaron reformas económicas más amplias —como la eliminación de los subsidios a los combustibles, la armonización de los tipos de cambio y el ajuste fiscal— que subrayaron el compromiso de Nigeria con la construcción de una economía transparente y basada en normas. Como señaló el Ministro de Finanzas, Wale Edun , nuestro objetivo nunca fue simplemente salir de la Lista Gris, sino mejorar la gobernanza y fortalecer la credibilidad institucional en todos los ámbitos.
Los resultados ya son visibles. Nigeria ha sido invitada a unirse a la Iniciativa de Jurisdicciones Invitadas del GAFI, lo que le permite participar en las reuniones de la organización bajo su propia bandera, una clara señal de la renovada confianza internacional. Más importante aún, las reformas exitosas han reducido los costos de transacción, mejorado el acceso a las finanzas globales e impulsado la confianza de los inversores.
Cabe destacar que el logro de Nigeria no es un caso aislado. Otros tres países africanos —Sudáfrica, Mozambique y Burkina Faso— también fueron retirados de la Lista Gris a finales de octubre. Como señaló la presidenta del GAFI, Elisa de Anda Madrazo, exdirectora general de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México, la exclusión simultánea de cuatro países africanos de la lista de vigilancia de la organización es una noticia positiva para el continente, que demuestra que cuando las economías emergentes demuestran la voluntad política necesaria para llevar a cabo reformas de gran alcance, el sistema financiero internacional lo reconoce.
La experiencia de Nigeria ofrece tres lecciones clave para otras jurisdicciones que enfrentan desafíos similares. Primero, la inclusión en la lista gris del GAFI no debe considerarse simplemente un revés para la reputación, sino una oportunidad para fortalecer las instituciones públicas. Segundo, una reforma duradera requiere una acción coordinada entre múltiples agencias gubernamentales —reguladores financieros, fuerzas del orden, aduanas y registros mercantiles— en lugar de esfuerzos aislados de cumplimiento. Por último, el liderazgo político es indispensable, ya que reformas de esta magnitud exigen un compromiso sostenido al más alto nivel.
Sin duda, el proceso de reforma dista mucho de estar completo. Mantener el cumplimiento exigirá vigilancia constante, fortalecimiento de capacidades y la habilidad para adaptarse a las nuevas formas de delitos financieros. La próxima evaluación mutua de Nigeria por parte del GAFI, prevista para 2027, pondrá a prueba la solidez de los recientes avances del país.
Por ahora, sin embargo, la salida de Nigeria de la Lista Gris debería servir como un poderoso recordatorio de que una reforma significativa es posible. La recuperación de la credibilidad financiera del país proporciona una base sólida para atraer la inversión que Nigeria necesita para desarrollar infraestructura, crear empleos, fomentar un crecimiento inclusivo y alcanzar la ambiciosa meta de Tinubu de elevar el PIB a un billón de dólares para 2030. El desafío que se avecina es garantizar que este progreso marque el inicio de una transformación institucional sostenida, en lugar de una victoria efímera.
Doris Uzoka Anite: es la Ministra de Estado de Finanzas de Nigeria.

