En todo el mundo, los sistemas energéticos están experimentando transformaciones profundas y rápidas que los harán radicalmente distintos dentro de una década. Un factor clave es la creciente electrificación de la economía global. No solo cada vez más personas adoptan vehículos eléctricos, bombas de calor y electrodomésticos inteligentes (interconectados digitalmente), sino que también se observa un crecimiento exponencial en la construcción de centros de datos con alto consumo energético, muchos de los cuales impulsan la inteligencia artificial. Debido a estas tendencias, la Agencia Internacional de la Energía ha proyectado que la demanda de electricidad crecerá seis veces más rápido que la demanda energética total para 2035.
El sector energético también está evolucionando rápidamente en lo que respecta a la oferta. Las fuentes de energía renovables, especialmente la solar, están destinadas a desempeñar un papel cada vez más importante en los sistemas eléctricos a nivel mundial. Estas tendencias y tecnologías podrían generar una mayor independencia energética y reducir las emisiones si se implementan las políticas y la infraestructura adecuadas. Sin embargo, también añaden complejidad a la gestión de la red, ya que los operadores deben tener en cuenta la variabilidad en el suministro eléctrico, al tiempo que garantizan la fiabilidad y la asequibilidad para los consumidores.
Las redes eléctricas también deben suministrar energía a más lugares y dispositivos. Para 2030, los hogares y las empresas contarán con más de 30 000 millones de dispositivos conectados digitalmente, el doble que en la actualidad. Para mantener este ritmo, la flexibilidad de los sistemas energéticos —su capacidad de responder con prontitud a las fluctuaciones en la oferta y la demanda de electricidad— debe aumentar mucho más rápido de lo previsto.
La digitalización podría ser clave para superar la brecha, si bien plantea nuevos desafíos. Las herramientas digitales para optimizar los sistemas eléctricos pueden mejorar la eficiencia, aumentar la accesibilidad económica y fortalecer la seguridad energética. La IA, en particular, tiene un enorme potencial para fortalecer y optimizar los sistemas eléctricos. Como demuestran estudios de caso recientes , los modelos y herramientas ya disponibles permiten predecir mejor la producción de las fuentes de generación sensibles a las condiciones climáticas, ayudan a equilibrar la oferta y la demanda a lo largo del día y facilitan la detección y corrección de anomalías en la infraestructura.
Sin embargo, para aprovechar al máximo estas oportunidades, es necesario gestionar ciertos desafíos. Si bien la gran mayoría de las nuevas tecnologías, tanto de la demanda como de la oferta, están digitalizadas —lo que implica la posibilidad de conectarse con otros sistemas digitales—, suelen operar de forma aislada. A menudo, presentan diseños propietarios, carecen de interfaces estandarizadas y no cuentan con la funcionalidad necesaria para interactuar dinámicamente con la red. Esta fragmentación genera ineficiencias innecesarias, aumenta los costos, frena la innovación y dificulta la materialización de los beneficios de la digitalización a mayor escala.
Por eso, no basta con que nuestros sistemas energéticos cuenten con capacidades digitales. También deben ser interoperables para que las nuevas tecnologías puedan introducirse e integrarse sin problemas. Cuando cada nodo de la red puede comunicarse eficazmente, quienes gestionan el sistema pueden alcanzar los resultados deseados con mayor rapidez.
Si se implementa correctamente, una mayor interoperabilidad entre las tecnologías digitales, tanto en la demanda como en la oferta del sector energético, puede generar beneficios reales. Los cargadores inteligentes para vehículos eléctricos podrían trasladar la carga a los momentos de mayor generación renovable. Los termostatos y electrodomésticos modernos podrían responder a las fluctuaciones de precios en tiempo real, contribuyendo a reducir el consumo máximo de electricidad. Los sistemas solares fotovoltaicos en los tejados podrían integrarse para suministrar energía a la red cuando sea necesario. Con los marcos adecuados, estos recursos pueden trabajar conjuntamente, impulsando el progreso hacia los objetivos energéticos que se han fijado países y comunidades.
Si no intensificamos nuestros esfuerzos para garantizar la interoperabilidad, corremos el riesgo de un futuro con potencial desaprovechado, oportunidades perdidas, inversiones estancadas y crecientes amenazas a la seguridad energética. Los ciberataques contra las empresas de servicios energéticos se han triplicado con creces en los últimos cuatro años, y ahora la IA los está sofisticando. Sin embargo, sabemos que los sistemas interoperables basados en estándares comunes pueden ser más resistentes a estas amenazas.
Por ello, instamos a los gobiernos y a la industria a colaborar para lograr sistemas energéticos digitalizados, sólidos y seguros. Más que nunca, necesitamos una visión compartida y una planificación a largo plazo. Las recientes propuestas para una Red Energética Digital buscan crear una infraestructura digital unificada para el ecosistema energético mediante la introducción de la identidad universal, la legibilidad por máquina y la verificabilidad. Dado que estas características permitirían transacciones energéticas transparentes, fiables e interoperables, deberían adoptarse con seriedad.
Partiendo de estas ideas, India ya está dando un paso adelante con el lanzamiento de la Plataforma Energética de India (IES). La IES tiene como objetivo construir una infraestructura pública digital que permita la identificación y el intercambio de valor entre una multitud de actores y activos mediante especificaciones y estándares uniformes.
Los sistemas energéticos seguirán transformándose de una u otra forma. Debemos actuar ahora para garantizar que los sistemas que surjan reflejen decisiones de diseño bien pensadas. Esto implica fomentar la cooperación global y crear infraestructuras compartidas que beneficien a todos.
Fatih Birol: Es Director Ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía.
Nandan Nilekani: Cofundador y presidente de Infosys, es presidente fundador de UIDAI (Aadhaar).

