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Rubén Contreras: 12 de Octubre de 1492; Encuentro de dos mundos

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¿Descubrimiento o Encuentro?

Palabras pronunciadas en La Sociedad Venezolana Divulgadora de La Historia Militar en Venezuela, en ocasión de Celebrarse el 511 Aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a América. Círculo Militar, Caracas, 11 de octubre de 2003.

Siempre ha sido una fecha para recordar y celebrar, un hecho histórico de primer orden y de singular importancia, dado que significó la culminación de una gran odisea y de una osadía como pocas, del intrépido genovés llamado Cristoforo Colombo, por ubicar las tierras de un lugar conocido y llamado Cipango, en la India, o Catay, o las costas de la China, más allá del horizonte normal que se conocía y veían, para demostrar ante quienes le contradecían su teoría, que la tierra era redonda.

Utopía, ilusión, pasión, valentía, coraje insurgente, liderazgo emergente, desesperación para salir de la crisis económica que atravesaban los reinos españoles por las deudas generadas en las luchas por salir de los Moros; esas pudieron haber sido de las tantas motivaciones que tuvieron Fernando e Isabel, los Reyes de Castilla y de Aragón, para apoyar al genovés a fin de que levara anclas. La cuestión fue que el 3 de agosto de 194, se despidió zarpando del Puerto de Moguer.

Su ambiciosa meta era llegar a lo desconocido y eso se lo planteó y creyó firmemente él, aunque nunca supo con propiedad que su valentía naútica le había permitido llegar a otras tierras, desconocidas hasta ese momento para los integrantes del  mundo contemporáneo del cual formaba parte, en el cual los habitantes de las nuevas tierras que  veían sus ojos,  habían desarrollado altos niveles culturales en el campo de la astronomía, aritmética,  hidráulica,  agricultura, arquitectura, comunicaciones  y orfebrería, ente otras, las cuales no tenían nada que envidiarle  a las técnicas y conocimientos de  los recién llegados  en las disciplinas señaladas, tal como se demostró en los hallazgos y elementos encontrados y reseñados por los diversos escribanos y cronistas españoles, portugueses, ingleses, franceses, holandeses, etc; que plasmaron y describieron con su pluma en papel,  las maravillas encontradas en esa tierra desconocida, hasta ese entonces, que se dio a partir de ese día singular del12 de octubre de 1492, que dividió el calendario del mundo por  segunda vez, después de la aparición de nuestro señor Jesucristo.

Una nueva historia comienza entonces a escribirse, antes y después de la llegada de Cristóforo Colombo a estas  indias, y los nuevos occidentales desconocidos  en la geografía europea, africana y asiática, son los nuevos protagonistas de aquí, que con el paso del tiempo demostraron la razón  de su querencia, pertinencia y pertenencia y de sus luchas por esta tierra de gracia como la denominó en su momento Isaac Pardo.

Fin de la edad media, epoca de convulsiones

Para el año que Colombo llega a las tierras indianas, después conocidas como América, la monarquía española estaba atravesando grandes momentos; unos de crisis, aunado entre otras cosas por el largo sometimiento generado por la estadía de los ocho siglos de permanencia de los moros en la península y otros, de grandeza por el interés de conformar e integrar los  estados nacionales, mediante la unión de los diferentes reinos de la provincia ibérica. Era necesario revitalizar la identidad de los diversos pueblos que conformaban los reinos de Castilla, Aragón, Granada, Navarra, Portugal, entre otras, para consolidar la reunificación de los mismos, igualmente, anteponerse a los otros reinos y estados europeos y, establecer nuevas relaciones diplomáticas, con el fin de obtener respeto y ponderación.

Eso fue exactamente lo que lograron los reinos de la península ibérica, después de que quienes integraban el mundo europeo, se enteraron de la grandeza de la hazaña realizada, cuando el genovés llegó de vuelta y de dar parte a los reyes de Castilla de las características de su primer viaje a ese mundo desconocido hasta entonces, el 15 de marzo de 1493. Pero también con esa hazaña, Fernando de Aragón e Isabel La Católica, lograron enraizarse en el sentimiento de sus súbditos, por la ubicación de nuevas tierras, que permitía ampliar los horizontes y límites  del nuevo imperio y también nuevos actores de una vida y tierra desconocida, que invitaba a la ventura

Así como los reinos que integraban la península confrontaban dificultades diversas, la iglesia católica sufría y enfrentaba los embates de aquellos impulsores de nuevas ideas reformistas como Lutero y Calvino, entre otros,  por querer convertir a esa institución rectora del cristianismo con nuevos proyectos, tendientes a fortalecer desde sus nuevos puntos de vista a esa doctrina. Y con la conquista y colonización de las nuevas tierras, apoyados con el uso del caballo, el arcabuz, la espada y la cruz, los nuevos seguidores de San Francisco de Asís e Ignacio de Loyola, entre otros, los habitantes de las mismas fueron convertidos mediante la catequización por medio de los repartimientos y encomiendas, hacia la creencia de un nuevo Dios. Con esa obra de Catequesis, la feligresía católica aumentó significativamente, dándole a la iglesia católica una primacía preponderante, con relación a las otras religiones, ideologías y cultos existentes hasta entonces en esos tiempos.

De igual manera, también ese hecho histórico abrió una nueva etapa en la cual se puede comparar la vida de los pueblos europeos, con los conocidos en las nuevas tierras, los cuales deslumbraban a los viajeros europeos que se embarcaban en nuevas aventuras, por su arquitectura y sus construcciones colosales en México y el altiplano peruano, joyas preciosas elaboradas por orfebres, vasijas y cerámicas con una vistosidad y colorido diferente a lo conocido, que dejaba perplejo a quienes lo apreciaban, quienes a partir de esos momentos se lanzan en una frenética y desesperada búsqueda de las riquezas escondidas en las entrañas y ubres de la América Indiana.

América y Europa en paralelo

Un milenio antes que llegasen los peninsulares españoles y europeos a América, los romanos desplazaban a los Cartagineses de sus posesiones en el mar Mediterráneo y aquí en Mesoamérica y en los Andes Centrales se conocían las culturas aborigenes y cuando Constantino el emperador se hizo cristiano y promulgó el Edicto de Milán, en siglo IV después de Cristo, ya en estas tierras  americanas, específicamente en México existía la cultura Nahua y, los antecesores de Los Incas en el altiplano boliviano y peruano, en pleno apogeo, ya producían  la Cerámica Mochica.

También, al momento de prepararse los ejércitos europeos, bajo el mando de los Papas, para rescatar por medio de Las Cruzadas, la ciudad de Jerusalén de la posesión de los Moros, durante el siglo XIII, los agresivos Chichimecas, antecesores de los Aztecas, habían invadido a México desde el norte y en Perú prosperaba el pueblo Chimú.

Igualmente, cuando un tercio de la población europea estaba siendo aniquilada y diezmada por una peste negra que hizo estragos e historia, a mediados del siglo XIV, y los franceses e ingleses se enfrascaban  en una larga guerra conocida como La Guerra de Los 100 Años,  Los Aztecas construían un templo en homenaje y honor al Dios Huitzilopoctlil,  el cual luego fue derribado por los españoles, para construir sobre sus estructuras, en lo que es hoy la Catedral de México.

En el instante en que los franceses queman a Juana de Arco y los alemanes y el Papa le prenden fuego a la hoguera con Juan Hus, en Toledo incitados por La Inquisición, estallaron los motines de judeofobia que incidieron en la eliminación en la sociedad plural de religiones existentes en la convivencia castellana del siglo XII; y  en Perú, el hijo de Viracocha, Pachacutec asume las funciones del Inca y establece un orden de gobierno al estilo imperial al europeo, en un extenso territorio que comprendía desde Quito (Ecuador), hasta Tucumán (Argentina), y los Aztecas eran los amos del todo valle de México. Y cuando Montezuma asume el trono Azteca, Gutemberg ha inventado la imprenta de tipos móviles.

Para el año de 1492, cuando Colombo está a punto de llegar a las nuevas tierras, convencido de navegar en el mar de la India o de la China, el proceso político azteca e inca, están en pleno apogeo, Huayna Capac, monarca de los incas culmina la conquista de Quitu, el cual se mantendrá hasta el año de 1525, cuando muere y el imperio se divide entre sus dos hijos. En Quitu, en el norte reinará Atahualpa hasta la llegada de Francisco Pizarro, en el sur, en el Cuzco la ciudad imperial, lo hará definitivamente Huáscar.

Otra cosa importante a destacar es que, en las tierras indianas. específicamente en las zonas tropicales, había zonas endémicas, con enfermedades propias, pero con la llegada de los europeos, estos trajeron una diversidad de enfermedades desconocidas que contribuyeron a diezmar a las naciones aborígenes, destacando entre ellas La Viruela de la cual todavía no se conocía cura.

Las civilizaciones Maya, Azteca e Inca.

Las sorpresas encontradas por los recién llegados a las nuevas tierras, en cuanto a las formas de vida de quienes poblaban estos contornos, se sucedían una tras otra, Los adelantos en las matemáticas y la astronomía eran la fortaleza del pueblo Maya, ya que estos conocían el Cero y el Valor de La unidad, y progresaban por veintenas del mismo modo que nosotros lo hacemos por decenas. La numeración les permitía contar el tiempo y la unidad o Uinal era el día y el Tun, constituido por 18 veintenas, les daba 360 unidades y les servía de base para la cuenta del año.

La astronomía le servía a los Mayas de base para el Calendario, del cual existían 2 tipos, El Tzolkin y El Haab, de 260 días más cinco. La rueda calendaria fue la coincidencia de los dos calendarios y se utilizó para, precisar las fechas en una sucesión muy larga de miles de días, en que ninguno se repetía exactamente con el número y nombre del Tzolkin y el Haab.

Sólo la sabiduría astronómica Maya hizo posible la creación de ese armónico instrumento que es el Calendario y el haber sabido valorar la entidad matemática cero. Todo ese sistema sirvió a la civilización maya para establecer su cronología, mediante sus dos sistemas, cuenta larga en el Viejo Superior y cuenta corta en el Nuevo.

Los Aztecas tenían su sistema de numeración vigesimal, en el cual el número 4 desempeñaba la función más importante. Tenían su calendario hierático o ritual de 260 días (comprendía 20 meses de 13 días), y otro solar o civil de 360 días (18 meses de 20 días), más cinco complementarios. Cada día llevaba el nombre de un señor de la noche o Yohualtecutti, y también el de un animal, objeto o planta. Había un día calli (Casa), Ozomotli (Mono), Ocelotl (Jaguar) Tecpatl (Silex), Cohuall (Serpiente).

También tenían el conocimiento de los siglos o agrupaciones de años; Xiahtonalli en el Calendario Ritual y Xinmolpilli en el Calendario Solar.

Los Incas también desarrollaron sus destrezas basadas en el estudio de la astronomía y lograron medir las horas y estaciones del año a través del reloj solar, instalado en Machu Pichu

Igualmente tuvieron su calendario, aunque no lograron los niveles de los Mayas y Aztecas. El calendario inca estaba compuesto de doce lunas o meses y cada uno tenía su monumento en el Cuzco, en el cual todavía se encuentran los vestigios de las sillas solares las cuales eran las torres y observatorios astronómicos y de las que se dice que también pudieron ser representaciones totémicas y piedras de sacrificios.

Con este calendario se les vinculó en cierta manera al famoso sistema monemotécnico mixto de contabilidad y asociación de ideas, llamados de los quipus o quipos, los cuales consistían en una compleja combinación de cordones de diferentes tamaños y colores, que formaban distintas clases de nudos atados a una cuerda transversal. Los conceptos a que se referían estos cordones estaban en relación con su grosor, dimensiones, colores y números, y con la disposición, tamaño y   cantidad de los nudos. Este sistema, ni original ni exclusivo de los quechuas, fue muy desarrollado por los incas.

En un régimen burocrático como el de los incas, los quipos sirvieron para contar las fechas y enumerar cantidades, y especialmente para llevar las estadísticas oficiales de carácter demográfico, económico y militar, de las que estaban encargados los funcionarios denominados quipucamayoes.

Arquitectura y ciudades monumentales

El proceso de desarrollo arquitectónico y urbanístico existente en la geografía americana, para el momento del encuentro entre la cultura europea invasora y la autóctona americana, no tenía nada que envidiarle a la de los recién llegados. Ese legado que hoy se muestra tangible e inmutable en el espacio y el tiempo, demuestra el excelso proceso creador de esos aborígenes, en el cual se conjugaron la creatividad del hombre con las leyes de la naturaleza.

En México encontramos entre otras, las ciudades monumentales de Teotihuacán y Tenochtitlan, las cuales poseían todos los servicios básicos para una vida apacible y llena de confort, incluyendo el agua surtida por acueductos y otras como, Monte Albán, Tula Chichen Itzá, las cuales hoy en día son un atractivo y destino turístico de primer orden, que sirven de sustento económico para dicho país en la actualidad.

Los Mayas también dejaron su estela de creatividad arquitectónica en las ruinas del Tikal, ciudad famosa ubicada en Guatemala, en la cual murió un venezolano de excepción con parte de su familia, apóstol de la paz y de la libertad de los pueblos centroamericanos, Don Arístides Calvani, en 1986, cuando iba a conocer esos monumentos.

Palenque representa otra construcción única en su estilo maya y otras son Cozumel, Quintana, Piedras Negras, Uzmal, Copan, en las cuales se aprecia la capacidad y esencia creativa de esos antepasados que deslumbraron a los ciudadanos del mundo.

Del imperio incaico también tenemos vestigios impresionantes, entre los cuales sobresale con fuerza por su abolengo y glamour Machu Pichu, ciudadela ubicada en las alturas de la cordillera andina, descubierta en 1911 y la cual contaba con toda sus comodidades y servicios de gran urbe, con un sistema de regadío hidráulico por terrazas, que les permitía a sus moradores la práctica de la agricultura en condiciones ventajosas. Igualmente, grande fue la impresión que tuvieron Pizarro y Almagro cuando llegaron al Cuzco y quedaron deslumbrados por la riqueza arquitectónica y las joyas que adornaban los templos.

Otras ciudades importantes en Suramérica eran Chavín de Huantar, en la zona peruana del Amazonas, Tiahuanaco a las orillas del lago de Titicaca, Calasasaya entre Perú y Bolivia, Tambo, Colorado y la ciudad religiosa de Tahuantinsuyo. Mención especial tienen las figuras de Nazcar.

Otras ciudades que se han mantenido en el paso del tiempo, aunque no se han hecho los esfuerzos por conservarlas para la posteridad, están ubicadas en Venezuela, Santa Rosa de Agua y Sinamaica, en el estado Zulia, construidas sobre palafitos y, que según las crónicas sirvieron de motivación para que Alonzo de Ojeda, recordara la ciudad de Venecia y le pusiera a esta tierra de gracia el nombre de Venezuela. Sinamaica si no me equivoco, es orgullo actual de la humanidad, según decreto de La UNESCO, pero a pesar de ello, despierta poco interés en los venezolanos su preservación.

Además de las ciudades mencionadas, con sus formas de vida, relatada en los códices dejados por los aborígenes y reseñados por los  cronistas y estudiosos de sus costumbres, los monumentos, vasijas, cacharros y pinturas encontradas en ellas, que decoraban y expresaban los modos de vida de las distintas naciones y civilizaciones americanas,  demuestran la creatividad y virtuosidad de  los artistas y constructores y, permite que la imaginación y mente del hombre común compare lo existente aquí con lo reflejado en el mundo europeo, asiático, africano u otros.

Cuál es la diferencia existente entre las pirámides de Teotihuacán y Tenochtitlan con relación a las elaboradas por los egipcios. Es posible que prive la diferencia de los materiales y el tiempo en fueron realizadas ambas y su significado sólo nos atrevemos a expresar que lo conocían quienes las proyectaron, diseñaron y edificaron, pero la majestuosidad de las mismas nos permite recrearnos sin que se antepongan unas a otras ni en la perennidad de los tiempos.

Basta leer los estudios de Etnología Antigua de México, de Fray Bernardino de Sahagún, de la Orden de Los Jesuitas, quién al llegar a México a partir de 1529, logró convivir con los aztecas durante 50 años y pudo aprender la lengua Nahua, razón por la cual pudo detallar las costumbres, vivencias, tradiciones, historias y sus códices, para así señalar las incidencias de la cotidianidad de dichos aborígenes y plasmarlas también en su Historia General de las Cosas de La Nueva España. Así como también en su México Antiguo, obras en las cuales se describe y resalta la grandeza de las civilizaciones de Meso América, en el territorio mexicano.

El Popol-Vuh, libro que para los aborígenes mayas pudiera equipararse con la biblia de los católicos, recoge antiguos mitos mayas y noticias e historias costumbristas, traducido a la lengua castellana por el padre dominico Francisco Jiménez, quien lo halló en   Chichicastenango, a principios del siglo XVIII y lo tituló Historias del Origen de los indios de esta provincia de Guatemala. Igualmente, Miguel Ángel Asturias quien en sus obras Leyendas de Guatemala y Hombres de Maíz, evoca las civilizaciones maya-quiche y discierne por un cedazo las culturas pre colombinas en la búsqueda de sus orígenes.

Carlos Daniel Valcárcel, estudioso de los ancestrales aborígenes andinos, nos describe en sus historias escritas acerca del Perú antiguo, el abolengo y glamour de los incas y aquí en nuestro país, Venezuela pudiéramos mencionar entre  otros a Miguel Acosta Saignes en sus Estudios de Etnología Antigua de Venezuela, a Mario Sanoja e Iraida Vargas con su obra Antiguas Formaciones Socio Económicas y Angelina Lenmo en sus estudios de las Culturas Precolombinas, para tratar de acercarnos un poco para conocer la vasta cultura de nuestros antepasados venezolanos.

La agricultura también daba frutos.

El desarrollo agrícola de los pueblos indianos impresionó a los recién llegados y causó admiración y sorpresa, por los adelantos encontrados, los cuales eran desconocidos en sus labores y faenas del campo, así como en su forma de vida, allá en la península.

Los Aztecas, aparte de los sembradíos tradicionales en conucos, desarrollaron en el Lago de Texcoco un sistema de pequeñas balsas, amarradas unas de otras, rellenas de tierras en las cuales cultivaban sus alimentos. Dichas balsas eran denominadas chinampas.

La base de alimentación de los aztecas era el maíz primordialmente, pero también basaban su dieta alimentaria en los frijoles, calabazas, cacao, camote o batata, el chile, frutas variadas. Consumían carne mediante la caza de pavos, liebres, conejos, venados y pescado. Tenían una especie de perro salvaje denominado Techichi, cuya carne era muy preciada y en cuanto a las bebidas, aparte de la chica derivada del maíz, producían y degustaban el pulque, que era el jugo fermentado extraído del tallo del agave, conocido por nosotros los venezolanos como el maguey o sisal de nuestras tierras, de lo que se produce el famoso Cocuy, y en el México actual es el famoso tequila.

Los Incas se destacaron por sus obras de ingeniería hidráulica para los riegos de sus sembradíos, formaron embalses, construyeron represas y canales, así como los célebres andenes para salvar las diferencias de nivel y aprovechar las pocas tierras fértiles de sus encumbradas serranías, las cuales eran las terrazas detenidas por muros de piedra, que tanto impresionaron a los españoles, dada la ingeniosidad y creatividad de su construcción y aprovechamiento del espacio.

En los cultivos agrícolas de los incas, destacaba el maíz, la coca, patata o papa, chirimoya, ají y una variedad de árboles frutales. Desarrollaron un sistema de pesca que les permitía consumir los productos del  mar de una manera permanente, además de la carne de llama o paca peruana y de los guanotes. La bebida principal era el aka o acca, parecida a la chicha y el pisco.

Esos frutos, sirvieron de base a los españoles para complementar su alimentación en estas tierras y luego fueron llevados a España y demás países de Europa, con lo que se llevó a cabo el más importante intercambio comercial y el proceso de transculturación alimentario y culinario, producido hasta entonces, entre los diversos pueblos del orbe terráqueo.

La piña, el aguacate, la guanábana, la lechoza, el cacao, el tomate, el maíz, la papa, la yuca, el tomate, el moriche, entre otros alimentos,  pasarían  formar parte de las delicias exóticas que avivarían el paladar de los europeos, quienes ávidos de posesionarse de estas tierras, trajeron para su subsistencia y habitabilidad el ganado vacuno, caballar, caprino, porcino, el trigo, la vid o la uva, las  semillas de naranja, el café  de arabia, el mango y el coco de la India, las especies de las Molucas, la caña de azúcar de Egipto, entre otros alimentos, para complementar un menú de exquisiteces y realizar los más impresionantes condumios gastronómicos, como no se conocían hasta entonces.

Dos mundos diferentes por fin se encuentran

Hasta el año de 1942, el mundo europeo y el americano tenían una total ignorancia de su existencia, se desconocían por completo y esto es sólo el aspecto superficial de una explosión cultural que se eleva y proyecta en unas dimensiones geográficas, geopolíticas y geoeconómicas, que hasta esos momentos, nadie se atrevía a imaginar y del cual ahora, en estos tiempos, se puede hablar con conocimientos de causa y comprender con la racionalidad de la lógica.

Para esos  momentos de euforia en Europa por haber llegado  a  las tierras de la India, ellos todavía  no captan ni entienden la inconmensurabilidad del hecho histórico, que va a cambiar toda la historia escrita, contada, narrada y conocida por la humanidad; y van a tener que pasar algunos años y décadas, para entender que al llegar a estas nuevas tierras del poniente, se encontraron con una parte del mundo, cuatro veces mayor que la Europa conocida por ellos y poblado por habitantes poseídos por una  diversidad cultural muy vasta, en la cual no se hablaba ni de La Biblia , ni del Corán.

Pero el europeo ávido de salir de la crisis que atravesaban, sin conocer los nuevos territorios asumidos por la fuerza y también a través del evangelio, empiezan a disputárselos y el 1494, por una querella entre portugueses y españoles, se firma con la anuencia del Papa del momento, el Tratado de Tordesillas, para dividir entre ellos, esos territorios de ese mundo desconocido. Pero esa es otra historia de la cual también en algún momento se debe hablar.

Lo importante de esos mundos paralelos, son su formas de vida y civilización, y en esta modesta investigación hemos señalado algunas de las peculiaridades desarrolladas por los indianos, que nos indican y aseveran que no fueron descubiertos y testifican que tenían vida propia, desarrollada en unos niveles de eficiencia, que cuando se compara el Calendario Azteca con el europeo vigente para  ese momento, el azteca estaba más cercano a la perfección en cuanto al uso del calendario anual, por décimas de segundos, cuestión que los llevó a adecuar el calendario gregoriano con el azteca.

Esta sola situación del calendario, nos deja entrever que los estudios y avances en el campo de la ciencia astronómica eran similares o también pudiesen haber sido superiores en América a los de Europa, entonces nuestra obligada y necesaria pregunta, ¿Quién descubrió a quién?

Igual cosa sucedió con las obras hidráulicas utilizadas por nuestros aborígenes, las cuales también fueron asumidas por los recién llegados y llevadas a Europa, lo que nos deja entrever que el intercambio cultural producido a partir de ese momento por los habitantes de los dos mundos, posiblemente hubiese podido ser armoniosos y en términos afables, si el europeo de ese entonces conociese la realidad geográfica del globo terráqueo, así como la dimensión del intercambio estructural  en todos los términos conocidos hasta ese año de 1942, y si además no hubiese  impuesto  su fuerza basada en el uso del caballo, el arcabuz y la espada.

 

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