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Román Ibarra: María Corina; Premio Nobel de la Paz

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Ha sido muy emocionante conocer la noticia mundial en la que se le ha otorgado el premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, y la argumentación que para ello sostuvo la Academia, patentado en el hecho elocuente de la llamada telefónica que le hacía la participación del premio.

Contrasta rotundamente con la histeria provocada en el mundo de la izquierda envidiosa; acomplejada; servil a los peores intereses; miserable y ruin, que también obliga a sus empleados y obsecuentes, a repetir babiecadas.

Los venezolanos de bien nos alegramos por ella, y por lo que significa para el país en el contexto de la lucha por la recuperación de la democracia en nuestro país. La jauría rabiosa del gobierno de facto; sus empleados obsecuentes disfrazados de opositores, y los disfraces, han salido a intentar desacreditar el reconocimiento, pero incapaces de ver lo que está de bulto.

No dicen una palabra del robo de las elecciones del 28J; tampoco de la violación de los DDHH de los más de 823 presos políticos; del terrorismo de estado, nada de la destrucción de la economía que agobia a la mayoría, ni de la corrupción abismal de estos 26 años ininterrumpidos de gobierno socialista.

A los del gobierno de facto les ha dado ahora por enviar cartas suavecitas pidiendo ayuda, y comprensión. Los mismos que han negado ayuda; comprensión, o respeto a la ciudadanía, y al derecho escrito en la Constitución; indolentes e incapaces de sentir empatía por el sufrimiento de sus semejantes. Una carta al Presidente Trump; otra para el Papa León XIV, y otra al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pero ni un solo gesto de buena voluntad, de los que desde este espacio le hemos sugerido amablemente.

Denme oscuridad; Que voy a romper, la carta que ayer me dio soledad. Gualberto Ibarreto, dixit.

Cómo es que la desesperación les lleva a pedir ayuda mediante cartas, pero todavía mantienen a más de 823 ciudadanos injustamente presos de manera abominable, y encima para mayor humillación de las víctimas y sus familiares, celebran la absurda declaratoria del inicio de la navidad adelantada, con un festín de fuegos artificiales desde el Helicoide, la cárcel donde se celebran las más horrendas torturas, según el informe de la Comisión de Seguimiento de la ONU.

¿Cómo es posible que no se hagan eco de la agonía de los venezolanos por la destrucción de la economía, y la imposibilidad de proveer a las necesidades de la familia?

¿Cómo es posible que no se conduelan por el dolor de tantas familias humilladas por la violación sistemática de los DDHH en Venezuela?

¿Cómo es posible que a estas alturas del siglo XXI, sigan en la práctica abominable del terrorismo de estado? ¿Cómo es posible que sigan enviando ayuda económica; alimentaria, y energética a la dictadura cubana, en detrimento de los intereses de los venezolanos? Solo preguntas inocentes, pues.

Un gesto de buena voluntad para que sea creíble la solicitud contenida en las cartas dirigidas al Presidente Trump; al Papa León XIV, y al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, es la liberación inmediata e irrestricta de todos los presos políticos, incluyendo a los nunca recordados policías metropolitanos que aún permanecen encarcelados desde 2002. Sería un gesto enaltecedor muy apreciable.

Como hemos dicho reiteradamente, la guerra no es conveniente, y así como ha sido posible lograr la paz en el Medio Oriente ¿Cómo no va a ser posible lograrlo en nuestro caso? Obviamente, ello depende de que se celebren negociaciones sin ánimo de ganar tiempo para luego violar los acuerdos, como ha ocurrido en el pasado.  Hace falta sinceridad, e intención real de resolver el conflicto, el cual, pasa por el reconocimiento de la derrota electoral, y la (s) forma (s) en que de manera ordenada, se debe hacer la transición.

En política casi todo es posible, y una nueva negociación; real; sin engaños; sin violencia;  sin intención de ganar tiempo; sin mentiras, y voluntad de destrabar este juego trancado, se hace necesaria. Todos los de buena fe auspiciamos una salida pacífica.

Estamos convencidos de que nadie con un mínimo de sensatez desea una guerra, y un baño de sangre. Pero tampoco es deseable, el uso de subterfugios para esconder responsabilidades, ni actos contrarios a la Constitución y las leyes.

Enviamos, otra vez, nuestra felicitación a María Corina Machado por su reconocimiento como Premio Nobel de la Paz, y le reiteramos la necesidad de la reconstrucción de la unidad opositora para proyectar y potenciar el mensaje que ella desde la clandestinidad, y el Presidente electo Edmundo González Urrutia en el exilio, están transmitiendo. Hay que construir puentes, y avanzar en los mecanismos de negociación y salidas no violentas, para alcanzar el objetivo más largamente deseado por todos los venezolanos, como es el retorno de la democracia representativa, y la libertad.

Este reconocimiento del premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, así como el respiro que significa la firma de los acuerdos de paz en el medio Oriente, para finalizar la guerra que comenzó con los ataques terroristas de Hamas el 7/10 de 2023, son auspicio importante para avanzar en las negociaciones que impidan la guerra; allanen el camino para el reconocimiento del triunfo electoral de la oposición venezolana del 28J, y den paso a la transición pacífica hacia la democracia en nuestro país.

No hay vuelta atrás, el tiempo del engaño ha terminado. No quisieron promover acuerdos para destrabar el juego que ellos mismos trancaron, desde el momento en que decidieron secuestra la voluntad libérrima del pueblo venezolano.

Ahora llegó el momento de auspiciar salidas inteligentes, y pacíficas sin ambigüedad, y sin demoras.

Simultáneamente con el desarrollo de las negociaciones que conduzcan a la transición democrática, debe pensarse desde ya, en la conformación de un equipo de gobierno muy amplio; altamente competente, y profesional que en el menor tiempo posible concite el apoyo, y la confianza nacional e internacional, para la consecución de las ingentes inversiones que requiere la recuperación del aparato productivo nacional, y el desarrollo de la nación, con la garantía de la inmensa riqueza natural que la providencia nos regaló. ¡Hagámoslo!

@romanibarra

 

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