El estudio de estimación del consumo de combustibles líquidos (diesel y gasolina) en Venezuela durante 2024 evidencia la centralidad del diésel y la gasolina en el funcionamiento de los sectores de transporte y agropecuario. El diésel se consolida como el insumo energético más crítico, dado su papel en la mecanización agrícola, el transporte de carga y la actividad pesquera. Su disponibilidad condiciona directamente la capacidad productiva y la distribución de alimentos, lo que lo convierte en un factor determinante para la seguridad alimentaria nacional.
Venezuela: Estimación del consumo de combustibles (transporte y agropecuario) en 2024.
La gasolina, por su parte, concentra su demanda en el transporte liviano y de pasajeros, con mayor peso en los polos urbanos y periurbanos. Esta dualidad revela un patrón de consumo diferenciado: mientras el campo depende casi exclusivamente del diésel, las ciudades dependen de la gasolina para sostener la movilidad cotidiana.
El análisis también muestra un marcado desbalance regional. Estados con fuerte vocación agropecuaria, como Portuguesa, Aragua, Carabobo, Zulia y Lara, presentan consumos de diésel muy superiores al promedio, mientras que las áreas metropolitanas absorben la mayor parte de la gasolina. Esta disparidad territorial plantea retos de planificación y distribución que, de no atenderse, pueden profundizar cuellos de botella en la producción y el abastecimiento.
Finalmente, la necesidad de recurrir a estimaciones técnicas y reconstrucciones de datos confirma la ausencia de estadísticas oficiales confiables y actualizadas. Esta opacidad limita la capacidad de diseñar políticas energéticas coherentes y de anticipar escenarios de riesgo en sectores estratégicos.
A partir de estos hallazgos, se recomienda priorizar la creación de un sistema nacional de información energética que permita monitorear de manera continua el consumo de combustibles por sector, región y tipo de actividad. Esta herramienta sería clave para orientar la asignación de recursos y mejorar la transparencia en la gestión.
En paralelo, resulta urgente establecer mecanismos diferenciados de distribución que garanticen el suministro de diésel a los sectores productivos esenciales, especialmente en zonas agrícolas, avícolas y pesqueras.
Asimismo, se sugiere impulsar programas de eficiencia energética y modernización de flotas, tanto en transporte como en maquinaria agrícola. La renovación tecnológica, acompañada de incentivos financieros y asistencia técnica, permitiría reducir el consumo y mejorar la competitividad (electrificación de la movilidad)
De manera complementaria, es necesario promover proyectos piloto de electrificación rural y agroindustrial, aprovechando el potencial de fuentes renovables como la solar, eólica y el biogás. Estas iniciativas no solo diversificarían la matriz energética, sino que también reducirían la dependencia de combustibles fósiles en actividades críticas como riego, refrigeración y transporte de corta distancia (electrificación de a demanda).
Finalmente, se recomienda alinear la planificación energética con las metas de seguridad alimentaria y desarrollo regional. Garantizar el acceso a combustibles en los sectores productivos no debe verse únicamente como un asunto energético, sino como una política integral para sostener la producción, la distribución y el bienestar de la población.
Introducción
Universalmente, los grandes sectores de consumo energético son el transporte y la producción de alimentos, correspondiendo biunívocamente a la movilidad y a la alimentación de los seres humanos. Sin embargo, estadísticamente, el consumo en el sector transporte siempre ha sido mayor que el consumo en la producción de alimentos.
Por otra parte, a nivel de regiones o estados los consumos se ven influenciados por la característica intrínseca de estas, y determinan, en muchos casos, su economía predominante. Es decir: la ruralidad y la densidad poblacional (urbanismo) influyen grandemente en el tipo de combustible a consumir regionalmente.
En el caso que nos ocupa, Venezuela, desconozco un análisis público que indique el nivel de consumo de combustibles líquidos (gasolina + diesel) por estado (región) y discriminado en transporte y actividades agropecuarias. En tal sentido, el objetivo de este documento es proporcionar cifras (aunque estimadas) sobre esa discriminación teniendo como base un conjunto de indicadores para construir el modelo predictivo.
Como consecuencia de la opacidad de información oficial, se ha recurrido a organismos nacionales e internacionales (FEVENPA, FEDEAGRO, INTT, FAO, Banco Mundial, etc.) con el fin de cotejar estadísticas y validar índices que conlleven al mejor estimado.
Premisas
En lo concerniente a la estimación del consumo de combustibles en el sector transporte, el documento: Venezuela: Estimación del Consumo de Gasolina y Diesel (2025), se explican las premisas que se establecieron para determinar el consumo de gasolina y diesel por estados.
Para el cálculo del consumo de diesel en el sector agropecuario, se utilizó la siguiente información de la base de datos de FEDEAGRO, para el año 2023. Para el renglón peces, se tomo el valor mayor de la serie estadística 1997 – 2015.

La distribución de esa producción por estado, se determinó mediante el cotejo de información de diferentes fuentes (notas de prensa, información económica de cada estado, etc.). La gráfica a continuación muestra los principales rubros agropecuarios que se producen por estados

Los resultados de consumo se muestran en el siguiente mapa dinámico que contiene las siguientes 5 capas: Gasolina en transporte, Diesel en transporte, Diesel agropecuario, Diesel total y Combustible total.
El consumo total a nivel país, expresado en kBD es el siguiente: gasolina (126.4), diesel transporte (38.0), diesel agropecuario (39.3), diesel total (77.3) y combustible total (203.7).
Inferencias
De lo presentado en el documento, se puede inferir lo siguiente:
Los de mayor consumo: La gráfica a continuación, muestra el TOP 10 de los estados con mayor consumo de combustibles líquidos (gasolina + diesel). Estos representan el 70.2 % del total nacional, el 72.7 % del transporte y el 61 % del diesel agropecuario. Por otro lado, los tres líderes en el consumo de diesel agropecuario, en este orden son: Portuguesa (5.2 kBD), Aragua (4.0) y Carabobo (3.2).


Cualificación del consumo: La gráfica anterior establece una cualificación en lo atinente al nivel de consumo. El alto en el sector transporte está asociado al urbanismo y densidad poblacional. Mientras que el sector agropecuario la clasificación alta corresponde a una alta actividad avícola.
Alta dependencia del diésel en sectores productivos clave: El agro y el transporte terrestre concentran más del 80% del consumo estimado de combustibles líquidos, siendo el diésel el principal energético operativo en maquinaria agrícola, transporte de carga y pesca artesanal. El consumo de gasolina se asocia principalmente a transporte particular y de pasajeros, con mayor peso en zonas urbanas y periurbanas.
Desbalance regional en la demanda energética: Estados como Zulia, Barinas, Guárico y Portuguesa presentan consumos significativamente superiores debido a su peso en producción agrícola y ganadera, mientras que zonas urbanas como Distrito Capital y Miranda concentran la demanda de gasolina por transporte liviano.
Impacto crítico en la cadena agroalimentaria: La escasez o encarecimiento del diésel afecta directamente la producción, cosecha, distribución y comercialización de alimentos, generando vulnerabilidad en la seguridad alimentaria nacional. La alta dependencia de diésel y gasolina expone a los sectores productivos a riesgos de escasez, contrabando y volatilidad de precios.
Predominio del diésel en la matriz agro productiva: La mayor parte del consumo energético en el sector agropecuario y de transporte pesado depende del diésel, lo que lo convierte en un insumo crítico para la seguridad alimentaria y la logística nacional.
Sub registro y opacidad en datos oficiales: La estimación del consumo mostrado de gasolina y diesel se basa en reconstrucción técnica a partir de índices y variables productivas, lo que evidencia la falta de transparencia y sistematización en estadísticas energéticas sectoriales, lo cual evidencia la falta de estadísticas energéticas confiables y actualizadas, limitando la planificación estratégica.
Recomendaciones Estratégicas
A objeto de corregir las deficiencias que afloran en el estudio, se plantean las siguientes estrategias:
*Establecer un sistema nacional de monitoreo energético sectorial: Crear una plataforma interinstitucional que integre datos de consumo por actividad económica, tipo de combustible y región, facilitando decisiones de asignación y planificación.
*Priorizar el abastecimiento de diésel para sectores productivos: Diseñar esquemas diferenciados de distribución que garanticen suministro continuo a zonas agrícolas, pesqueras y de transporte de carga.
*Impulsar planes piloto de electrificación rural y agroindustrial: Promover el uso de energía solar, eólica, híbrida, bió energía o eléctrica en sistemas de riego, refrigeración, transporte corto y maquinaria agrícola, especialmente en zonas con alto potencial de fuentes renovables (electrificación de la demanda energética).
*Fomentar la eficiencia logística en transporte: Incentivar la renovación de flotas, la consolidación de cargas y el uso de rutas optimizadas para reducir el consumo de gasolina y diésel en transporte terrestre (electrificación de la movilidad).
Diseñar incentivos para transición energética en el agro: Crear líneas de financiamiento, subsidios tecnológicos y asistencia técnica para productores que adopten prácticas energéticamente eficientes o migración parcial a fuentes renovables.
Gráficos Complementarios




Ingeniero energista @21energia y académico de la Academia de Ingeniería y Hábitat de Venezuela

