Hace unas semanas, la Comisión Europea inició oficialmente el proceso de la ratificación del acuerdo Mercosur. El proceso se acelera con un convenio comercial provisional y nuevas cláusulas de salvaguardia. Mientras, la ratificación del resto del pacto puede tardar décadas. ¿Qué significa esta dinámica para el Sur de América?
Para comprender por qué se necesita un acuerdo comercial provisional, es necesario conocer el proceso de ratificación de los acuerdos internacionales en la Unión Europea.Es complejo, pues la UE solo tiene competencia exclusiva en algunas áreas como el comercio y los aranceles, pero no en política social o medioambiental. La mayoría de las competencias son compartidas con los Estados miembros o pertenecen a estos. Por eso, hay dos procesos diferentes para ratificar un acuerdo.
Si se trata de un acuerdo comercial, la UE puede ratificarlo sin los parlamentos de los Estado miembro debido a su competencia exclusiva. Eso significa que, después de la propuesta de la Comisión, el Consejo y el Parlamento deben adoptarla. Se necesita una mayoría cualificada en el Consejo. Concretamente, 15 Estados miembros que representen más del 65% de la población europea tienen que votar a favor en el Consejo.
En ese contexto, los países grandes como Alemania, Francia o Italia tienen un papel importante. En el Parlamento, una mayoría simple es suficiente. Como el acuerdo no solo implica elementos comerciales, sino también elementos de colaboración en varios ámbitos políticos, se necesita el consenso de todos los parlamentos nacionales de los 27 Estados miembros de la UE.
La estructura del acuerdo
El acuerdo UE-Mercosur es un acuerdo de asociación que no solo contiene elementos comerciales. Se basa en tres pilares fundamentales: comercio, cooperación y diálogo político, aunque el enfoque público suele estar en el pilar comercial.
Generalmente, el pilar comercial elimina los aranceles para más del 90% de los bienes comerciados en un periodo de diez años, aumentando considerablemente el comercio. Los países del Mercosur se beneficiarán mucho porque podrán exportar sus productos agrícolas sin restricciones arancelarias pero respetando las cuotas de producción europea y los estándares de seguridad alimentaria. Por ejemplo, los exportadores de carne pagan actualmente un arancel de 40%, con el acuerdo será del 7,5%. Por otro lado, la UE se beneficiará de la exportación simplificada de coches, maquinaria y medicamentos. La UE sigue siendo el mayor inversor extranjero en la región.
No obstante, se espera un aumento de las inversiones europeas. También, otros países y empresas pueden considerar al Mercosur como una plataforma atractiva para acceder al mercado europeo en condiciones preferenciales.
Los dos pilares políticos se enfocan en la cooperación ambiental, para luchar contra el cambio climático, y consideran el Acuerdo de París como una parte esencial del mismo. Comprenden metas concretas para conservar la biodiversidad y frenar la deforestación. La UE apoya la aceleración de la transformación verde y la transición digital de los países del Mercosur en el contexto del programa Global Gateway con 1,8 mil millones de euros. Además, contiene medidas para mejorar la colaboración entre ambos bloques en temas como la defensa de los derechos humanos, los derechos de los trabajadores, el empoderamiento económico de la mujer o temas como la migración, ciencia o propiedad intelectual.
Cláusulas de salvaguardia
El acuerdo, como fue firmado el año pasado en Montevideo, establece el derecho de ambas partes de introducir cláusulas de salvaguardia para proteger productos sensibles de las importaciones del otro lado. La propuesta de la Comisión Europea es aplicar este derecho, no reabrir el debate. El plan para garantizar una implementación suave contiene un mayor control y transparencia sobre las consecuencias del acuerdo comercial en el mercado europeo, así como investigaciones más rápidas en caso de una distorsión súbita del mercado.
Resumiéndolo, no se modifica el acuerdo, sino que se establecen más normas internas europeas para garantizar que los productos importados cumplan con los estándares europeos y monitorizar con más detalle cómo se desarrolla el mercado. Los países de Mercosur también monitorizarán la implementación cercanamente. La directora general para Asuntos de Integración y Mercosur de Uruguay, Paola Repetto Amestoy, dijo que “se prevé un seguimiento cercano a los sectores que pudieran verse afectados negativamente” con la opción de desgravación arancelaria para una transición suave.
Expectativas de ratificación
Debido a esta estructura, para que el acuerdo completo entre en vigor es necesario la ratificación de todos los parlamentos nacionales de los Estados miembros, lo que puede tardar mucho tiempo, si es que llega a tener éxito. Otros acuerdos similares, como el CETA entre Canadá-UE, se firmaron en octubre de 2016 pero casi diez años después todavía faltan diez Estados miembros para ratificarlo completamente. Lo mismo pasó con los acuerdos con Singapur, Vietnam o Chile. Por eso, la estrategia de la Comisión suele ser ratificar rápidamente un acuerdo comercial provisional, para que la parte comercial pueda entrar en vigor.
En el caso del acuerdo UE-Mercosur, el acuerdo comercial provisional se reemplazará por el acuerdo completo cuando sea ratificado. La adaptación de un acuerdo comercial provisional tuvo éxito en el caso de Canadá en 2017 y para Singapur, Vietnam y Chile. Podemos esperar que ocurra lo mismo con el acuerdo comercial provisional de Mercosur. La Comisión Europea plantea ratificarlo antes de fin de año, mientras Luiz Inácio Lula da Silva siga siendo el presidente pro tempore del Mercosur.
Esto es posible ya que, con las nuevas cláusulas de salvaguardia, los países más críticos, como Francia o Italia, han mostrado su conformidad en el Consejo. Para los países del Mercosur, el acuerdo comercial provisional es una muy buena noticia. De este modo, la parte comercial del acuerdo puede entrar en vigor pronto. No obstante, debe quedar claro que el acuerdo completo, si se ratifica, no entrará en vigor hasta que pasen entre cinco y diez años.
Las esperanzas de que las cláusulas medioambientales del acuerdo sirvan como protección frente a políticas locales retrógradas, como las de la diputada argentina del Parlamento del Mercosur, Cecilia Nicolini, solo podrán cumplirse, por el momento, en el ámbito comercial.
Próximos pasos
Tras de la ratificación del acuerdo comercial provisional por parte del Consejo de la UE, los parlamentos nacionales de los países del Mercosur también deben ratificarlo. Con el fin de dinamizar el proceso europeo, el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, visitará el Parlamento Europeo en octubre y también hablará con el presidente de Italia y el presidente del Gobierno de España.
Con la ratificación del acuerdo no solo se crearía el mayor bloque comercial del mundo, con un mercado de 700 millones de personas. En una época en la se cuestiona el libre comercio, el multilateralismo y el orden internacional, el acuerdo manifiesta un mensaje muy importante. Tiene el potencial de fortalecer la cooperación política entre dos regiones que comparten los mismos valores, aumentar la autonomía estratégica de ambas partes frente a China y rechazar el proteccionismo firmemente.
Estudiante de máster en Asuntos Internacionales con enfoque en Gobernanza Europea en la Hertie School de Berlín. Licenciatura y máster en Informática por la Universidad Técnica de Darmstadt. Practicante en la Fundación Konrad Adenauer en Montevideo.

