Mar de Fondo.
El constante vuelo de los aviones cazas F-35 sobrevolando el Caribe, el recorrido de un misil Trident lanzado desde un submarino nuclear y la imponente presencia de una flotilla naval frente a las costas de Venezuela no son un juego.
Son una clara advertencia de que la coalición militar, encabezada por Estados Unidos, está dispuesta a apoyar militarmente la lucha de más del 90 por ciento de la población venezolana, que está decidida a poner fin al poder usurpado por Nicolás Maduro y su banda de narcoterroristas.
Así lo afirmó el almirante James G. Stavridis, exjefe del Comando Sur del Pentágono, al señalar que estas operaciones no se limitan solo a decomisos de drogas; son una señal inequívoca a Nicolás Maduro de que el mundo no seguirá tolerando su régimen de tiranía y miseria.
Venezuela, cuna de libertadores, hoy padece una crisis humanitaria catastrófica bajo el yugo de un régimen que ha saqueado sus riquezas, silenciado a su pueblo y pisoteado sus sueños.
Millones han huido; Familias rotas y esperanzas desvanecidas.
Pero el espíritu de libertad sigue intacto en cada venezolano, bajo el valiente liderazgo de María Corina Machado, quien alza su voz siempre que ha sido necesario para lograr la libertad.
La presencia militar de los aliados no es solo un despliegue de fuerza; es un mensaje de respaldo para un pueblo que merece recuperar su democracia y aprovechar sus enormes potencialidades.
La diplomacia de cañones ha regresado, y bien podría funcionar, sentenció Stavridis.
Que esta señal sea el preludio de un cambio verdadero, no solo en el comportamiento, sino en un renacer para Venezuela.
Que la comunidad internacional, con firmeza, apoye la lucha de un pueblo que no se rinde.
¡Por la libertad de Venezuela, por su pueblo, por su futuro! ¡No más cadenas, no más silencio!
¡Venezuela libre, ya!

