El genocidio israelí en Gaza constituye el mayor exponente de la política de las gónadas, ese que prescinde de la razón y la moral para nacer de los instintos más primarios, aquellos que más nos asemejan a los animales y menos nos reconocen como seres humanos.
El exterminio cotidiano de hombres, mujeres y niños en Palestina que promueve el gobierno Netanyahu parte del mismo principio que ha inspirado la ejecución extrajudicial de presuntos narcotraficantes en el mar Caribe por el gobierno Trump, o el asesinato de civiles en Kiev por el gobierno Putin. Es el mismo principio que animó a Abascal a amenazar con el hundimiento del barco humanitario Open Arms.
Se trata de la política del “hombre fuerte”, que habla y actúa “con espontaneidad”, despreciando los usos de la política tradicional, esto es, el respeto a las normas y el pensar antes que disparar.
En otros tiempos, la Humanidad podía alegar desconocimiento de las tragedias desatadas por otros “hombres fuertes”, para lamentarse mucho después. Ahora, tal eximente es inverosímil. El genocidio está siendo televisado a cada rincón del planeta. Ahora sabemos, y la respuesta que demos nos definirá como seres humanos para hoy y para mañana.
¿Por qué Putin recibe sanciones y no las recibe Netanyahu? Porque el lobby israelí es más poderoso que el lobby ruso. Pero se equivocan quienes creen proteger así al pueblo israelí. Le condenan ante el mundo. Para que el mundo ayude al pueblo israelí a enfrentar el terrorismo de Hamas, liberar sus rehenes y alcanzar la seguridad que merece, su gobierno debe parar de matar inocentes y rendir cuentas ante la justicia internacional. No hay otro camino.
¿Antisemitismo? Nadie ha matado más semitas desde la segunda guerra mundial que el gobierno israelí.
El ex primer ministro francés Dominique de Villepin ha declarado que “Hoy, España salva el honor de Europa”, plantando cara al genocidio en Gaza.
En unos años, la historia enjuiciará a unos y a otros por su actitud ante el exterminio perpetrado en Gaza, y España estará en el lugar correcto de la historia, gracias al Gobierno de Pedro Sánchez. En el lugar de la política con razón y con corazón.

