La psiquiatra infanto-juvenil, Petra Aponte explicó la importancia de concientizar, sensibilizar y psicoeducar a todo lo que se refiere al Trastorno del Espectro Autista (TEA) y que 1 de cada 36 niños puede tenerlo.
Dentro del marco de ponencias Regreso a clases que llevó a cabo la Fundación Empresas Polar, Aponte expresó en el programa Alianza por la Educación, que se transmita por Radio Fe y Alegría Noticias, que le causa maravilla ver el interés y preocupación para llevar a los docentes a saber cómo trabajar en el aula con estudiantes con TEA.
Aponte resaltó que existe una triada en la cual se toma en cuenta la familia-escuela-especialista, pero que también está el especialista-psicopedagogo que lleva de la mano y el trabajo directamente con el niño, la escuela y la familia.
No obstante, la psiquiatra reveló que ella transformó esa triada porque incluye también a los especialistas médicos, los psiquiatras infanto-juveniles y la neuropediatría que tienen contacto con estos niños que requieren oportunidades, evaluación y un tratamiento de lo que va más allá.
A juicio de Aponte, los maestros no reciben la formación necesaria para trabajar con los chicos TEA que aunque existen colegios que se especializa, no todos los niños pueden ser inscritos. Por otra parte, comentó que también existe el temor de los padres al admitir que su hijo es neurodivergente y a esto se le suma el miedo al rechazo por parte de los representantes de los demás compañeros del colegio.
Debemos ver a las personas TEA como personas antes de su diagnóstico
Todos en la sociedad, colegio, maestros, tenemos que ver a las personas TEA como una persona antes del diagnóstico y aprovechar la oportunidad de la enseñanza que podemos adquirir, agregó.
En ese sentido, resaltó la importancia de sensibilizar, concientizar y hablar hasta el cansancio sobre el Trastorno del Espectro Autista, porque es un trastorno del neurodesarrollo, característica que el niño presenta de manera diferente desde el desarrollo.
Petra Aponte comentó que en algunas ocasiones habrá indicios que no permitirán un diagnóstico a temprana edad y que quizás éste llegue en la adolescencia. Por tal motivo, considera que se deben hacer adaptaciones en el hogar, en la escuela y sensibilizar la relación con los compañeros y docentes.
Para finalizar, la psiquiatra enfatizó que todos somos diferentes y actuamos diferentes y que por eso los maestros deben recibir la ayuda necesaria para poder encarar a estudiantes con TEA.
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