Para recuperar nuestro aliento
En la tierra fecunda el viento cuenta secretos a las barrancas
lirios, alcatraces, ipomeas, monte salvaje le crece de los huesos
huesos que se van haciendo polvo de estrellas
usted nos observa como las milpas verdes miran de frente al sol
abuela ha pasado poco tiempo desde que cerraste los ojos
los mares se elevan, los ríos se desvanecen,
y le pregunto una vez más la historia de su vida, de sus manos,
en este cruce de caminos donde nos encontramos
¿Qué memoria colocaremos al centro de los altares?
¿Cuál de nuestras verdades nos liberara de los ciclos que se repiten?
¿Qué palabras incomodas pondremos a secar en el fogón de la cocina?
¿Qué silencios alumbraran nuestro espíritu?
¿Como volver a decir su nombre cuando su cuerpo ha muerto?
la mitad de mi nombre también se ha ido
solo tomare su mano y volveré a navegar en sus venas
las dos con brichos, destellos, blondas, cortes de jaspe,
aretes de jarritos y un vasto rebozo como la vía láctea
aún escucho su corazón en mi oído estoy acurrucada en su espalda
puedo ver con sus ojos mi propia historia
estoy en sus sueños, llego a despedirse varias veces, antes de irse con la neblina,
ya lo sé, las lunas menguaran una y otra vez
los lirios y el monte seguirán creciendo de sus huesos
en la tierra donde nuestros nombres fueron presentados al fuego
ahora mi cuerpo bañado por tibias olas y reflexiono
nunca fuimos a la mar juntas, nunca vimos una arena tan blanca
usted era gris como el mar de los volcanes
usted tenía brasas encendidas en los ojos
las dos somos hijas de la sal y de la espuma de la montaña y del sereno
es una tarde de noviembre fría y anaranjada
la luz brilla hermosa en nuestro rostro moreno
y respondo todas las preguntas, le cuento mis historias de viajes a lugares extraños
mis dedos danzan trenzándole sus largos cabellos plateados
los lirios brotan de su pecho a esta hora de la tarde, siento su olor que me atraviesa
la extrañare conmigo en este patio inmenso que es la vida
y en cada luna nueva de oscurísima noche encontrare sus candelas encendidas.
Rosa Chávez es una poeta de origen maya nacida en Guatemala en 1980. Ha publicado los poemarios Casa solitaria (Editorial Oscar de León, Guatemala 2005), Piedra Abaj’ (Editorial Cultura Guatemala, 2009) El corazón de la piedra (Editorial Monte Ávila Editores Latinoamericana, Venezuela 2010), Quitapenas (Editorial Catafixia, Guatemala 2010). Su obra aparece en distintas revistas, obras de teatro, memorias y antologías de festivales de poesía en Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.

