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Eduardo Fernández: La economía venezolana I

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Otro tema que se propone abordar el Ifedec es el que tiene que ver con la economía. “de la economía que tenemos a la economía que queremos”. La economía que tenemos es un desastre sin atenuantes. Gracias a la gestión de los gobiernos “revolucionarios” de Chávez y de Maduro, Venezuela se ha convertido en un caso de estudio sobre cómo un país que tiene todo lo que se necesita para tener éxito ha sido conducido al fracaso más absoluto. Y está entre los países del mundo peor evaluados.

Gracias al socialismo del siglo XXI, Venezuela se ha ganado dos campeonatos: el primero, campeones en recesión, en caída del producto interno, en empobrecimiento. El segundo, campeones en inflación. Campeones en ese impuesto siniestro que destruye el salario y que acaba con el poder adquisitivo de los trabajadores y del ciudadano en general.

La catástrofe económica que representa la gestión de los gobiernos que hemos tenido en los últimos 27 años es lo que explica que un país de inmigración, como lo fue Venezuela por muchos años, se haya convertido en un país de emigración. Millones de venezolanos han tenido que abandonar a su país para buscar, en otras latitudes, las oportunidades económicas que su propio país les niega.

Venezuela y los venezolanos nos hemos empobrecido drásticamente como consecuencia de los disparates del gobierno dirigiendo la economía nacional. Todos los errores que en política económica se le han podido imputar a los gobiernos del bipartidismo, se han reproducido escandalosamente, aumentados al máximo, en la gestión económica de la llamada “revolución”.

¿Qué proponemos nosotros?

IFEDEC, como lo ha dicho elocuentemente su director general, Pedro Pablo Fernandez, en numerosos mensajes colocados en las redes, propone un modelo inspirado en la economía social de mercado. Ese modelo que hizo posible la reconstrucción de Alemania y de toda Europa después del horror de la segunda guerra mundial. Un modelo económico capaz de producir bienes y servicios para todos, empleos modernos y productivos y bien remunerados para todos y bienestar para todos.

Un modelo afincado en la confianza. Atraer capitales e inversiones para nuestro país y diversificar la economía. Aprovechar el petróleo y el gas que la naturaleza nos ha regalado. Desarrollar la industrialización, aguas abajo, de esas riquezas naturales. Y ocuparnos de explotar otras posibilidades de desarrollo industrial en las que Venezuela puede ser un ejemplo muy exitoso.

Seguiremos conversando.

 

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