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Gustavo Coronel: Donald Trump

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La lucha por el alma de los Estados Unidos.

Lo resaltante de la semana

El rotundo rechazo mundial a la agresión de Putin a Ucrania y a la política de exterminio de la población civil en gaza por parte de Netanyahu está obligando a Trump a cambiar su postura de apoyo a estos dos criminales de guerra.

Trump está obteniendo algunas victorias a corto plazo en materia tarifaria y en sus enfrentamientos con las universidades y bufetes de abogados. Esto parecería validar su estrategia de la fuerza bruta y del terror, pero victorias obtenidas de esta manera no suelen ser permanentes, porque siempre queda en la parte perdedora un deseo de revancha. No es posible edificar una paz duradera sobre la base de la coacción.

 Trump viaja a neandertal

Reconstruccion del entierro del nino por los neandertales

Se ha establecido que los seres humanos actuales aun poseen un dos por ciento de ADN neandertalico, es decir, rastros de la civilización primitiva así llamada, la cual vivió hace unos 200.000 años, durante el pleistoceno, un grupo de homínidos que precedió la aparición del Homo sapiens. El hombre de Neandertal vivía en cuevas, en pronunciado aislamiento, en pequeños grupos que no se mezclaban con otros por odios reales o imaginados y debido a que creían ser autosuficientes.

¿Es posible que aun vivan especímenes que posean más del dos por ciento de DNA neandertalico?  Por supuesto que no.  Sin embargo, Donald Trump parecería tener bastante más que el dos por ciento de AND de Neandertal, pues marcha de manera acelerada hacia el pasado, tratando de revertir lo que es la tendencia humana irreversible hacia la globalización.

La historia del Homo sapiens ha sido una de progresiva integración. Abandono las cavernas donde vivía para formar tribus que luego se integraron en poblados. Los poblados llegaron a ser ciudades, luego ciudades-estados. Las ciudades – estados dieron paso a las naciones, cada una con fronteras celosamente guardadas. Eventualmente se aceptó la noción de una liga de naciones, a fin de poder enfrentar problemas de rango global que las naciones, actuando por si solas, no eran capaces de resolver. De allí nacieron las Naciones Unidas, cuyo principio es válido, aunque no haya sido aun debidamente implantado, precisamente porque la idea de nación, de territorios exclusivos, de “nacionalismo”, aún tiene más peso emocional que el concepto de una ciudadanía del mundo. La idea de la liga de Naciones fue del presidente estadounidense Woodrow Wilson, inmediatamente después de la primera guerra mundial. Las organizaciones como el Banco Mundial, los bancos regionales de Desarrollo y otras organizaciones de naturaleza global recibieron impulsos iniciales de los gobiernos estadounidenses.

En fin, el concepto de globalización, de acción conjunta de naciones, parecía andar viento en popa hasta que apareció Donald Trump en escena. Usando el gran poder financiero, militar y político de los Estados Unidos Trump trata de revertir mediante la fuerza bruta y la extorsión financiera mucho de los avances aceptados y promovidos por los Estados Unidos en este campo. Esta acción regresiva se manifiesta tanto a nivel interno como en el plano internacional. A nivel interno en el obsesivo cambio de nombres a sitios y activos públicos, en un intento infantil de reescribir la historia. Las montañas, los barcos, los cuarteles reciben nombres que reflejan la ideología autoritaria y aislacionista del presidente. Hasta algunos equipos de futbol y de beisbol reciben amenazas de represalias por parte de Trump si no regresan a sus previos nombres racistas. Los centros de cultura, de arte, Como el Kennedy Center y el instituto Smithsonian son tomados por asalto. Las universidades son hostigadas, las bibliotecas intervenidas para eliminar títulos “no correctos” en el parecer del presidente.

En el plano internacional se expresa en el abandono de las instituciones de naturaleza global como La Organización Mundial de la Salud, las Naciones Unidas para las artes y la educación (UNESCO), el Acuerdo de Paris sobre Cambio Climático, la ayuda exterior (USAID) del país a los pobres del mundo, la Voz de América. Trump expresa constantemente su nostalgia por los tiempos de McKinley, cuando los Estados Unidos mostraba las mayores tendencias imperialistas y las imita al tratar de apoderarse del canal de Panamá, de Groenlandia y hasta de Canadá, así como al subir tarifas hasta a una isla donde solo viven pingüinos.

Todo esto llega acompañado de un obsesivo narcisismo que lo lleva, por ejemplo, a auto nominarse para premio Nobel de la paz y para que su imagen sea esculpida en el Monte Rushmore, al lado de la de Lincoln. Sobre este último intento hablamos en nota aparte.

Adulantes al por mayor

Un Proyecto de ley que cursa actualmente en el congreso de los Estados Unidos, nido de adulantes, le borraría el nombre de Kennedy al Kennedy Center, a fin de rebautizarlo como “Centro Trump para las Artes”. El autor de este Proyecto es el representante Bob Onder, republicano del estado de Missouri.

Trump en picada en julio, según encuesta de Gallup

GC 30 7 2025

Clasificación histórica de los presidentes de Estados Unidos.

Trump se defiende creando nuevas teorias conspirativas

Publica una falsa historia de Obama apresado por él y pinta a Vance como un gordiflón e insulta hasta a su vicepresidente. 

*Cada día degrada la presidencia con sus mentiras

*Ahora va contra Obama, Oprah y Beyonce

* A Obama lo llama traidor, lo cual – si fuera cierto – merecería la pena de muerte, de acuerdo con las leyes del país

La gran prensa estadounidense, el New York Times, el Wall Street Journal y el Washington Post, entre otros diarios de prestigio mundial, han establecido la relación entre Donald Trump y el pedófilo Jeffrey Epstein más allá de toda duda, incluyendo un cariñoso mensaje de Trump a su amigo Epstein en ocasión de su cumpleaños, mencionado por el Wall Street Journal, periódico de su amigo Murdoch. La defensa de Trump ha sido típica. Niega todo, como se lo aconsejó siempre su mentor, el corrupto abogado Roy Cohn, asesor legal del macabro Joseph McCarthy y por ello caído en desgracia. Lo niega y crea historias contra otras personas que le sirven para aplacar a sus seguidores y para distraer la atención del público, excepto que el escándalo de Epstein ya ha adquirido vida propia.

 ¿Que es lo que argumenta ahora Trump?

Que Obama promovió una conspiración en su contra al promover un falso estudio que mostraba la preferencia de Putin por la candidatura de Trump en 2016. El estudio de la FBI y otro llevado a cabo por el congreso de los Estados Unidos determino que Putin había ordenado una operación mediante la cual atacaba a la candidatura presidencial de Hillary Clinton y promovía la candidatura de Donald Trump. La investigación del congreso  que se hizo en 2020, ver: Russian Active Measures Campaigns And Interference In The 2016 U.S. Election — la cual fue presidida nada menos que por Marco Rubio, quien es hoy el secretario de estado en el gobierno de Trump, estableció que Putin había tenido la intención de favorecer la candidatura de Trump. Ver noticia en: Los nuevos informes sobre la interferencia rusa no muestran lo que Trump dice que hacen.

Ahora Trump y su empleada Tulsi Gabbard, han flotado la idea de que Putin no “estaba interviniendo las maquinas electorales de esa votación”, por lo cual Obama fue culpable de promover esa falsa acusación. Algo totalmente traído por los cabellos porque la investigación hecha durante el gobierno de Obama no dijo nunca que Putin había manipulado las maquinas electorales, sino que había promovido la candidatura de Trump. Lo que hizo Putin fue manipular los correos electrónicos de Hillary Clinton para favorecer a Trump.

El problema de Trump no desaparece debido a sus maniobras ya que su nombre aparece en los archivos de Epstein y tuvo una amistad de 15 años con el pedófilo, viajando múltiples veces en su avión.

Este intento de Trump está condenado al fracaso, apunta Jeffrey Tobin, un analista legal de la TV, porque la Corte Suprema, a instancias del mismo Trump, acaba de decidir que los presidentes no pueden ser enjuiciados por su conducta oficial durante su presidencia, lo cual le daría a Obama inmunidad, aun si la acusación de Trump fuese cierta.

Pero es que no lo es, es una desesperada mentira más del mezquino presidente para desviar la atención de sus propias relaciones de bajo fondo con el pedófilo.

La geología y la ética se oponen a la idea de colocar efigie de un reo de la justicia en Monte Rushmore

Monumento Nacional del Monte Rushmore

Desde su primera presidencia Donald Trump está tratando de que coloquen su efigie en el monte Rushmore, junto con los cuatro presidentes que el escultor selecciono en 1927: Jefferson, Washington, Ted Roosevelt y Lincoln. Una congresista de Florida, la adulante Anna Paulina Luna, es la autora de esta descabellada propuesta, seguramente por pedido del mismo Trump.

Como se sabe, este monumento situado en South Dakota está esculpido en rocas ígneas, un granito de cristales grandes, intrusivo en esquistos que son rocas metamórficas. La posición del granito, más resistente, al lado de los esquistos menos resistentes, limita el área en la cual se pudieron esculpir las caras de los cuatro presidentes. El granito, a pesar de ser muy resistente a la erosión, está cruzado por docenas de fracturas, causadas esencialmente por las diferencias de temperatura (contracción y expansión de la roca) durante millones de años. Ello hace muy riesgoso el trabajo que se requeriría para esculpir una nueva cara en la montaña, trabajo que podría debilitar y llevar al derrumbe lo ya esculpido. En otras palabras, no cabe una nueva cara en la montaña por razones geológicas.

Pero si cupiera, si la geología no se opusiera a esta pretensión, tendríamos razones éticas de gran peso para oponernos a que la cara de Donald Trump apareciese junto a las caras de Lincoln, Washington, Jefferson y Roosevelt. La razón es terminante: Trump es un reo de la justicia.  Hablar de colocar su efigie al lado de cuatro presidentes que figuran entre los mejores de los Estados Unidos y, en especial Washington y Lincoln, quienes tienen estatura legendaria, es una grosería.

¿Como puede aspirar una persona que ha sido condenada por abuso sexual y por fraudes financieros a estar inmortalizado al lado de los padres más venerados del país?  Esto sería intolerable para los millones de estadounidenses que creen que la decencia y la dignidad son condiciones indispensables para estar en la casa Blanca. En los rankings de presidentes de los Estados Unidos Trump esta en el foso, ver: Clasificación histórica de los presidentes de Estados Unidos.

Su récord criminal lo inhabilita para figurar al lado de gente honesta.

 

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