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Rafael Fauquié: Ermitaño

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Ermitaño: tus palabras, siempre parecidas, reflejan los confines de un centro al margen de casi todo. Ellas deletrean la sintaxis que encarnas. Enuncian verdades que son joyas engastadas en la corona de tardío monarca que tú mismo eres o pudieras llegar a ser.

Ermitaño: tu exilio, reflejado en el rigor de algún viejo espejo, forma parte de tu propósito por avanzar, náufrago de tantas circunstancias.

Ermitaño: reconoces la urgencia de acercar opuestos donde conjurar tu escepticismo ante un tiempo avaro en sus ofrendas.

Ermitaño: eres abanderado de elecciones que te impusieron una manera de vivir.

Ermitaño: eres testigo de tu voluntad por avanzar bajo ese cielo que a veces te cubre.

Ermitaño: deletreas a tu manera la exuberancia o la desolación. Redondeas la forma de tus ilusiones en el conjuro de mucho instante desperdiciado. Te esfuerzas por fortalecerte en el rincón que te preserva y en la hoja de papel que te describe. Contradictoriamente, reflejas tus fortalezas sobre momentos donde pudiste serlo todo y nada a un mismo tiempo.


Rafael Fauquié Bescós, Caracas, 11 de noviembre de 1954, es un escritor, ensayista, poeta y docente venezolano. Fue ganador del Premio Nacional de Ensayo, Mariano Picón Salas del Ministerio de la Cultura de Venezuela en 1992, siendo miembro del jurado de dicho premio en la edición de 1993. Igualmente fue miembro del jurado del Premio Internacional de Cuento Francisco Herrera Luque y Presidente del I Congreso de Legislación Cultural Municipal, realizado en febrero del año 1993 en la Universidad Simón Bolívar.

 

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