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José Gregorio Ochoa: A quienes irrespetan la soberanía del pueblo venezolano

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Resulta profundamente autoritario y ofensivo desconocer La soberanía popular expresada el 28 de julio de 2024, cuando el pueblo venezolano otorgó de manera abrumadora la victoria de Edmundo González mediante el voto.

El régimen totalitario, incapaz de aceptar esa derrota, usurpo el resultado con una simplemente, “Lectura de servilleta” y mantiene hasta hoy ocultas las actas del consejo nacional electoral (CNE), burlándose de la voluntad popular.

Ante esta realidad inolvidable, el madurismo, desesperado, adelanta las elecciones parlamentarias, gobernadores y ahora Alcaldes y concejales con la intención de” borrar” legal y comunicacionalmente su derrota. A esta estrategia se pliega un sector de origen opositor que, en lugar de resistir el fraude, decide convalidarlo bajo la excusa mediocre de ” conservar espacios “y con el argumento estúpido de que” lo importante no es ganar sino competir”.

Con ello, aceptan que el voto, en el sistema madurista, no elige, pero igual llaman a participar en su farsa. Esta capitulación no es menor: Es histórica y obliga a marcar un deslinde claro y necesario.

El proceso político venezolano en la actualidad no tiene comparación alguna con otras latitudes. En países como Polonia o Chile, la unidad opositora de entonces fue un compromiso nacional genuino, respetuoso del liderazgo y centrado en el interés de la nación y no de individuales.

En Venezuela, el pueblo definió un liderazgo legítimo mediante un proceso de primarias y lo ratificó con la fórmula ganadora de María Corina y Edmundo González. Sin embargo, estos factores funcionales al poder dictatorial le abren juego al sistema, se niegan a respaldar los planes de resistencia civil no violenta y tratan de legitimar las farsas electorales.

Por eso hoy, más que nunca, hay trazar líneas: Con el dictador, el cohabitador y el opositor funcional NO hay unidad posible, la unidad es con el pueblo.

El deslinde es moral, político y definitivo.

Venezuela ya decidió. Y no aceptará menos que su libertad.

 

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