Amigos lectores:
I. Entre las especificidades sociales y culturales de estos años venezolanos, una es más que evidente: la coincidencia en un corto período de tiempo de los procesos de beatificación de José Gregorio Hernández (1864-1919) y Carmen Rendiles (1903-1977). Ambos serán canonizados el próximo 19 de octubre. A partir de ese momento se oficializará -no sé si estoy usando la terminología correcta-, la santidad de ambos y la condición de venerables. A uno y otro se les venera desde hace décadas, especialmente a Hernández, quien es una presencia extendida, cuando menos, en la cultura simbólica, religiosa y estética venezolana. De José Gregorio Hernández cabe decir: está en todas partes.
II. Conectado a lo anterior, quiero comentar una percepción, que no tiene más fundamento que algunas cosas que veo, leo y escucho, articuladas por la intuición (y que podrían estar distorsionadas por mi exilio): tengo la sensación de que la religiosidad venezolana -con evidente preeminencia del catolicismo- pasa por un período de expansión e intensificación, tanto en la intimidad individual y familiar como en las concentraciones públicas: misas, procesiones, jornadas de oración. ¿Es así? ¿Es verificable esta presunción? ¿Es previsible que la crisis de la vida venezolana actúe como un factor de estímulo hacia lo religioso? ¿Acaso no hay ciertos momentos de la política donde los concurrentes, más que corear consignas, parecen orar, clamar a Dios?
III. Esta entrega del PDF del Papel Literario muy probablemente admite la calificación de novedosa: reúne, entre las páginas 1 a la 8 , seis portafolios de imágenes de carácter religioso hechas por autores venezolanos en tiempos recientes. Los cuentos:
-La página 1 , dedicada a la Madre Carmen Rendiles , es fruto de la generosidad de la periodista Macky Arenas , que aceptó gustosa la petición que le hice: hacer fotografías del mundo cotidiano de la santa. Así, con no más que su teléfono, visitó a mediados de mayo la Casa Madre -esquinas de Luneta a Caja de Agua, en el centro de Caracas-, y el Colegio Belén -fundado por ella- ubicado en Los Palos Grandes, lugares donde la Madre Carmen vivía, oraba, trabajaba, educaba y guiaba la congregación que ella misma había fundado: Siervas de Jesús de Venezuela. Las imágenes hechas por Arenas son reveladoras de una cotidianidad de austeridad y trabajo.
-Una selección de José Gregorio, el que está en las calles , portafolio de Daniel Hernández , ocupa las páginas 2 y 3 . Hernández, a quien muchos lectores recordarán por su famosa serie Las neveras vacías , ha registrado la presencia urbana y cotidiana de José Gregorio Hernández a lo largo de los años. Se reprodc consigna una pequeña parte de ese trabajo.
-Siguen 15 de imágenes, pertenecientes al reportaje que Ana Cristina Febres Cordero hizo en Roma, durante las horas fúnebres realizadas en abril, tras el fallecimiento del Papa Francisco. Escribe Febres Cordero en el texto que acompaña las imágenes: “Al finalizar el funeral, el féretro del Papa cruzó parte de la ciudad de Roma hasta Santa María para finalmente ser sepultado en una sencilla tumba con solo su nombre, “Franciscvs”, cumpliendo así su último deseo: ser enterrado en el santuario mariano donde se detenía a rezar al inicio y al final de cada viaje apostólico.
-Le pedí a Marylee Coll , autora de Caracas frontal -la exposición magnética que los caraqueños disfrutaron hasta mediados de mayo en la Sala TAC- una selección de fachadas de iglesias de Caracas. Solo pudimos incluir 7 imágenes, entre las muchas que forman parte de su archivo fundamental. Página 6 .
– Constanza Crespo Peña es una diseñadora y fotógrafa venezolana residente en España. Una de sus persistencias ha sido el registro de las procesiones que todos los años se producen en Semana Santa, en la ciudad de Cuenca, que vienen realizándose desde el siglo XVII. Las imágenes de Crespo Peña vienen en la página 7 .
-También le pedí a Vasco Szinetar , parte de esta casa, una pequeña muestra de las fotografías que ha hecho a lo largo de los años, durante la Semana Santa en Caracas. Provienen de su archivo, simplemente inagotable. Página 8 .
IV. Escribe Israel Centeno en la introducción que ofrece a El peso y la gracia. Treinta salmos para un Dios que calla : ” Esta obra es para aquellas almas que buscan el rostro del Amado en medio del mundo: no en el ruido, sino en la grieta; no en la respuesta, sino en el clamor. Aquí encontrarán palabras para la oración sin forma, el suspiro sin eco, la espera sin calendario”. Es un ejercicio que, más allá de sus virtudes literarias -poéticas-, habla al reconocimiento del lector y se cuela hasta el silencioso ámbito de las preguntas fundamentales.
V. He aquí uno de los salmos de Israel Centeno , el número 10:
No cierra la herida.
Y no quiero que cierres.
En su fondo
arde tu nombre
VI. Entrevisté al escritor y académico venezolano residente en Japón, Gregory Zambrano , a propósito de Voces de Venezuela. Ensayos literarios (Ediciones Castalia, Venezuela, 2025). Zambrano reflexiona en cuestiones como estas: ” Cuando hablo de la presencia del intelectual como civilizador en la modernización venezolana, sobre todo en el periodo finisecular, me refiero a que los intelectuales tenían un papel fundamental en la construcción de la identidad nacional y en el proceso de modernización del país. Eran vistos como los encargados de guiar, educar y elevar a la sociedad, promoviendo valores, ideas y conocimientos que ayudaran a consolidar una nación más moderna y civilizada. Allí se ubica la obra de Cecilio Acosta, crítica y de cara a su presente, que además le trajo consecuencias negativas derivadas del poder omnimodo del guzmancismo. O la de Arístides Rojas que quiso revelar, desde su afán documentalista, una herencia sólida, basada en los valores de la tradición, el pensamiento y la historia como formas de conocimiento. En ese contexto, el intelectual tenía un estatuto de autoridad moral y cultural. Páginas 10 y 11 .
VII. Thamara Hannot cierra la edición, con un texto que tiene de crónica y ensayo, dedicado a los 45 años del Ballet Teresa Carreño. Escribe Hannot, indiscutible conocedora de la materia:
“Con altos y bajos; fallos y aciertos; abundancia y escasez, los 45 años del Ballet Teresa Carreño han transcurrido para afirmarse como la gran compañía de referencia del país.
Este cumpleaños, más que un aniversario festivo, es un triunfo de la constancia, la perseverancia, rasgos tan poco presentes en el hacer venezolano; en la cultura del eterno retorno; del país siempre en vías de ser.
Con especial acierto, Carlos Paolillo , el actual director artístico del Ballet, ha visto la oportunidad de celebrar el triple aniversario con una gran fiesta de la Danza. En el centro de ella, una coreografía de Nebrada : La Luna y los hijos que tenía , vértebra el encuentro celebrado los días 4 y 5 de abril de este año”.
VIII. Copio el salmo 30 de El peso y la gracia , de Israel Centeno , para poner punto final a esta entrega:
No estás en lo alto.
Estás en la grieta.
Flor en el polvo,
canto en ruina.
IX. Hasta la próxima semana.
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Nelson Rivera.

