Hemos observado que el parlamento nacional de manera unánime decidió declarar persona no grata al austriaco Volker Türk, Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU. Esta acción no es más que un caradurismo de la clase política que hoy detenta el poder en Venezuela al constatar el grave cuadro de vulneración de los derechos humanos en nuestra población.
Así actúan los gobiernos de naturaleza totalitaria. Supeditan bajo su dominio a todos los poderes públicos y ejercen el control de los diversos espacios de la sociedad mediante la política del terror. No es casual que ahora hayan anunciado a todo pulmón la salida no sólo de la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos sino de todos los funcionarios de la ONU en nuestro país.
A estos dirigentes que detentan ilegítimamente el poder en Venezuela deberían de darle vergüenza. Parecieran no darse cuenta de la gran cantidad de pacientes que mueren de mengua en los hospitales por no contar con apropiados servicios de atencion médica. Se hacen la vista gorda ante los millones de trabajadores que tienen sueldos de miseria y que hacen milagros para no morir en el intento.
Tampoco se percatan de la gran cantidad de niños que van a los colegios con el estómago vacío; otros no pueden asistir porque no tienen los medios necesarios para cubrir sus necesidades de vida. Para completar la escena, se les olvida a estos caraduras del poder el gran número de presos políticos y periodistas que están en las cárceles por defender las libertades públicas en Venezuela.
Lo que vive Venezuela es una verdadera pesadilla en Derechos Humanos. Un país entero sin protección, hundido cada vez más en la miseria y sin futuro posible ante un modelo político que a fuerza de miedo y manipulación vulnera los más elementales principios de la dignidad humana. Sin embargo, estos burócratas están descubiertos ante el mundo y más temprano que tarde tendrán que rendir cuenta ante la justicia.

