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Sergio Monsalve: Karol G y el documental selfie

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Sobre la cuestión del ego en las derivas del documental intimista. La explotación del yo en lugar del problema de otro, es una constante del género en la actualidad. Se ha acentuado con el influjo de las redes. Puede ser un karma en el cine documental, plagado de historias en primera persona, sin mayor sustancia. Pero es una tendencia. Las siguientes líneas lo abordan, a partir del nuevo documental de Karol G.

Cada estrella del pop, del reguetón, de la música, quiere cumplir con el ritual de hacerse una película, un documental, una serie. Es una marca en su lista de pendientes, una meta de su bucket list. No siempre el capricho queda bien y depende de la ejecución del artista de turno, como en el pasado supimos de la relación tensa entre pintores y monarcas. El resultado estético se beneficiará si existe por detrás un genio como Velázquez al inmortalizar a sus meninas, o un iconoclasta como Goya al radiografiar el chiquitaje de la élites del poder, cual parada velada de monstruos.

Después de años trabajando en el negocio de la música y el cine, luego de décadas intentando refrendar las exigencias de clientes y músicos de ocasión, pues entiendo que el cuadro se crea a cuatro manos y que el final cut está condicionado por los egos del retratado.

En el caso del cine documental de estrellas del pop rosa, del pop freak, veo que hay picos en los trabajos recientes de Lady Gaga, Beyoncé en Coachella, Taylor Swift en Americania y Billie Eilish con su filme experimental, sin olvidar la impronta de Madonna, Michael Jackson y Amy, cuyo largometraje gana el Oscar y es uno de los mejores en su tendencia.

Al lado de ellos, Mañana fue muy bonito palidece un poco y es el más declaradamente meloso, unidimensional, predecible y controlado en sus presuntos daños de reality show. Por ello parece más un capítulo o un episodio de una imitadora de las Kardashians, que sufre demasiado, antes que un documental, hecho y derecho, con complicaciones, giros inesperados y situaciones fuera del guion de los fanáticos.

Puedo recordar el impacto que supuso ver el documental de Metallica, Some Kind of Monster, al trabajar las heridas de la banda, tras ruptura con Dave Mustaine, uno de los fundadores del ensamble, quien iba al psicólogo con ellos y los enfrentaba, dando lugar a una catarsis de llanto que nos conmovió y permitió elaborar un duelo de nuestros ídolos.

En Mañana fue muy bonito, hay varios asomos de profundizar en los traumas de salud mental de la cantante colombiana, pero siempre se subordinan a la voz y la narrativa de Karol G, provocando un efecto de cacofonía argumentativa. Al respecto, la técnica de superar el dolor en vivo, es un lugar común del género, que también explotó Gaga y J. Balvin con mejores aportes visuales, porque ambos se prestaron al juego de abrir sus puertas íntimas a los fanáticos, para hablar de sus depresiones y dolencias, de cómo buscar superar sus pasados oscuros y sus huecos, sus sombras. Karol G cuenta que sufrió de abuso y unas imágenes animadas lo exponen con sutileza. Es uno de los momentos clave del contenido. También habla de su ruptura con Anuel y de cómo le sacó provecho en su disco, generando el éxito de su tour mundial. Por igual, nos narra la dificultad de surgir en un mercado dominado por blancos anglosajones, de mente cerrada. La descubrimos tomando la iniciativa en el montaje de los conciertos y diseñando los tiros de cámara con los fotógrafos.

Nos emociona con sus presentaciones, su encanto natural, con la fuerza de su voz, con la remembranza de Selena y su influencia determinante. Al mismo tiempo sentimos orgullo de ver a Caracas en el documental y de reconocer a la criolla, Ella Bric, música de la banda de Karol G.

La directora Cristina Constantini hace un trabajo meritorio de puesta en escena, con acceso y dominio de las artes del cine inmersivo.

Pero a este crítico, Mañana fue muy bonito se le hace empastelado y empalagoso, más un bello recuerdo nostálgico de una Venezuela cercana pero lejana a la vez, antes de que todo se descontrolara.

Fue increíble verla en el Monumental y cantar sus tonadas de despecho. Sin embargo, esperamos más del documental Mañana fue muy bonito. Nada es perfecto. Tomarlo como lo que es, un storytelling de una estrella que inspira con su empatía, liderazgo y visión de empresaria femenina, que conquistó al planeta con su corazón abierto y su sonrisa que contagia.

 

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