Ser policía llena de mucho orgullo cuando se cumple a cabalidad con ese rol en la sociedad. Requiere de buen comportamiento, idoneidad y disciplina, cualidades que le permiten ganar respeto ante los demás. Su labor es preservar el orden público y la seguridad de los ciudadanos mediante acciones de prevención y combate del delito. En fin, es el gendarme de la ciudad, dispuesto siempre a que se cumplan las leyes en pro de la convivencia social.
Esa actitud la asumió, mientras estuvo activo por más de 30 años como policía, el Sargento Luis Gonzaga López Bruzual en la pintoresca Marigüitar. Este hombre nacido en los campos de Aragua de Maturín, estado Monagas, el 27 de abril de 1950, se ganó el respeto y cariño de los marigüitenses por la fiel disciplina en el cumplimiento de su labor policial. Eran tiempos en que la mística y vocación se entrelazaban para realzar el desempeño de una profesión u oficio en ese complejo tejido social que nos envuelve como seres humanos.
Bruzual o «Rambo», como suelen llamarlo cariñosamente, nos cuenta que su nombre Luis Gonzaga se debe a los favores recibidos de ese santo católico homónimo, puesto que antes de nacer su madre había tenido 14 abortos. Él fue concebido como un milagro y ha mantenido esa devoción toda su vida. Pronto cumplirá 75 años y su rostro encarna alegría cuando aflora cada vivencia y anécdota en su anegada profesión. Ya no es aquel atlético y enérgico policía que corría tras los malhechores para detenerlo. Ahora se apoya de su aliado bastón para seguir su andar entre la gente.
Precisamente, ayer nos encontramos en la única agencia bancaria de Marigüitar y estuvimos hablando largamente. La amiga Alexia Soto, una reconocida dirigente social fue testigo de excepción de dicho encuentro. Le preguntamos sobre el origen de ese apelativo de «Rambo» por el que todo el mundo le llama y acepta con orgullo. Bruzual no vaciló en responder. En un tono jocoso nos dijo que «esa fama de Rambo se debió a su corpulencia física, al uso de instrumentos de guerra sobre su uniforme y a la boína que llevaba puesta sobre su cabeza». Esa vestimenta distintiva lo asemejaba a ese mítico personaje interpretado por Sylvester Stallone.
Lo ameno de su historia es que se deleitaba con cada palabra que pronunciaba. En cada parte que se dirigía para cumplir con su misión policial la gente se sorprendía al verlo. «¡Cuidado, que ahí viene Rambo!». Son esas cosas las que desnudan el verdadero significado del ser y nos obligan a divulgarlas para que no se pierda la memoria colectiva. En verdad fue un agradable encuentro con este noble y apreciado personaje que se siente orgulloso de haber servido a la comunidad de Marigüitar.
Gracias a la gentileza de la amiga Alexia Soto, pudimos obtener una imagen fotográfica de Bruzual para cumplir con nuestra crónica periodística. Con un fuerte abrazo Bruzual se despidió para seguir contagiando de alegría a muchas almas sobre las aleccionadoras vivencias en el cumplimiento de su labor policial en esa Marigüitar que aún sigue palpitando por alcanzar su porvenir en el horizonte.

