Mientras el mundo ve con desconcierto el incendio ocasionado por el piromaníaco inquilino de la Casa Blanca, nosotros venimos del futuro y ya pasamos por eso ¡Y lo que falta!
Aquí vamos a punta de resiliencia, o mejor dicho, como decía la mamá abuela: “Paciencia y en el culo resistencia”.
Les cuento que, ahora mismo (11am) estamos haciendo una larga cola para entrar a la famosa Aula Magna de la Uuucv Uuucv.
Detrás de los telones, y después de arduos ensayos (no tienen idea, pero la vida del artista es dura, como decía el maestro Enrico Terrentín, cuyo nombre algún día honrará el Ateneo de Maracay, si es que algún día llegan a reabrirlo en vez de robarse los reales ustedes saben quiénes), pero bueno, ya aquí está lista la Orquesta Sinfónica de Venezuela y nosotros en la cola. La OSV es una referencia fundada por el maestro Vicente Emilio Sojo; y hablar de todas las luminarias que han pasado por allí es largo, pero, para que tengan una idea, uno de ellos el gran maestro José Antonio Abreu.
La Sinfónica es un emblema del país y vamos a tenerlos hoy por segunda vez en menos de un año presentando su propuesta The Beatles por siempre. No se sorprendan, lo clásico no está reñido con lo popular.
Los Beatles son universales y nunca un mejor lugar para recordarlos que la gloriosa e histórica Aula Magna, Patrimonio Cultural de la Humanidad (30/11/2000) por el Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco… se siente, se siente el maestro Carlos Raúl Villanueva está presente.
En 1980 el Aula Magna fue catalogada como una de las cinco salas con mejor acústica del mundo; tecnología y arte en una sola comunión perfecta.
Ahora mismo veo ese prodigio llamado las Nubes Flotantes de Calder, que llevan ese nombre por su creador, el ingeniero y artista estadounidense Alexander Calder, quien fue contratado por el maestro Carlos Raúl Villanueva para diseñarlas, fabricarlas y ponerlas a flotar sobre el incrédulo público, produciendo una de las mejores acústicas de un teatro en el mundo, comparable con la Arena de Verona y La Scala de Milán. Ética y estética.
Toda Venezuela le debe algo al maestro Villanueva y Maracay no es la excepción: La Plaza Bolívar, el Hotel Maracay, Malariologia, el proyecto original del Teatro de la Opera, y el otrora Hotel Jardín, antiguo despacho de los gobernadores. El cuartel Páez, el cuartel Sucre y el antiguo Hospital Civil. Era la época en que se comentaba, lo que no pueden los de Maracay, no lo puede nadie.
Lo dejaremos hasta aquí para que los flojos no reclamen:
-Coño Pedrito, recorta esa vaina.
Volvamos con los Beatles, la banda trasciende todas las barreras y todos los tiempos; fueron bellos y universales, ya lo dijimos.
Disculpen, estoy emocionado, ya esto se ha llenado, no cabe un alfiler. Creo que habrá una segunda función. Afuera hay gente con las caras largas, no es para menos. Igual seguro le darán una vuelta a la ciudad universitaria. Es un paseo maravilloso. Puede ser otro tema.
Por ahora, los que estamos adentro seremos testigos de un nuevo reto para la OSV: Rock con sello mundial sinfónico. La verdad que escuchar Yesterday, Let It Be, El Submarino Amarillo, Come Together,’ Hey Jude’, ‘Love Me don’t,¡Help!, A Day In The Life (según los Rolling Stone, la mejor canción de The Beatles)… y en este espacio cultural maravilloso es una máxima felicidad…¿qué más es posible? Todo bajo la dirección del maestro Oswaldo Pajares, otro miembro del top ten de los directores maravillosos venezolanos.
Tomen nota, prohibido amargarse, no vamos a darle el gusto a nadie, y menos a esos caballeros que andan por allí como Nerón tratando de quemar el mundo, repitan conmigo: nada nos debe perturbar; digamos con nuestras mamá abuelas: “Al mal tiempo buena cara.”
Nos vemos por ahí y les cuento cómo estuvo la vaina…
Pedro Mosqueda.

