Aquellos amores
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Los colores del ocaso
es la perfección que inspira
y nos hace recordar,
la joven de la sonrisa
que llenaban de ilusión
cada instante de la vida.
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Sus ojos eran centellas
fueron avivadas briznas,
así se formó la magia,
en aquellos lindos días,
que van atados al alma
con la pasión que no expira.
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Los caminos no se unieron,
quedó la pasión dormida,
pero se mantuvo vivo,
el recuerdo que calcina,
al corazón ya maduro,
donde la ternura habita.
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Cuando los ojos ya viejos,
miran la tarde rojiza
de un instante vespertino,
se dice con picardía,
fueron momentos iguales
de aquel amor sin medida.
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En corazones que amaron,
quedan brasas encendidas,
y aunque sea un imposible,
sus almas aún suspiran,
cuando llegan los recuerdos,
de aquellas tardes furtivas
Nació en Paraíso de Cartago, Costa Rica. Ingeniero Agrónomo de la Universidad de Costa Rica.

