Conozco en carne propia, de mi familia, y a través de mis compañeros trabajadores, las penurias que vivimos desde la llegada al poder de la “revolución” de los narco comunistas, por lo cual opino que el regreso de las sanciones estadounidenses es una acción justificada El autodenominado “presidente obrero” y su antecesor galáctico sólo han ocasionado la pérdida de puestos de trabajo, el deterioro de la calidad de vida y han traído pobreza y miseria a nuestros hogares, así que nada es más urgente en este momento que dar final a un gobierno criminal que se ha perpetuado en el poder.
Desde la época de Juan Vicente Gómez, cuando la repartición de concesiones era una excusa para mirar hacia otra parte frente a la violación sistemática de los derechos humanos y laborales, los trabajadores petroleros hemos enfrentado a los regímenes totalitarios que actúan contra los intereses del pueblo venezolano.
Hoy, un siglo después los trabajadores petroleros les decimos al país: bienvenidas las sanciones. Y habló en nombre de muchos dispuestos a sacrificar su estabilidad a cambio de libertad y democracia. Algunos critican nuestra posición, lobbistas de medio pelo en su mayoría, porque según ellos la orden ejecutiva del presidente Donald Trump del 26 de Febrero de 2025 empeorará la situación de los trabajadores y sus familias. Esa es una verdad a medias, muy interesada por parte de quienes no conocen la fuerza y la determinación de los trabajadores petroleros venezolanos. El sacrificio es necesario para salir con premura de los criminales que saquean al país desde hace más de dos décadas. Los 2.500 trabajadores petroleros de las empresas mixtas donde Chevron es socia, le dicen al país, “aceptamos el sacrificio por el retorno de la democracia en Venezuela. Solo exigimos que no haya apatía de la comunidad internacional con Venezuela”.
Los trabajadores, todos petroleros y no petroleros, hemos pagado caro la lucha en contra de la dictadura. Todos hemos sido víctimas. Son los trabajadores de las empresas básicas de Guayana, que sufren la expoliación y el saqueo, son los profesores universitarios, los maestros, los trabajadores de la salud, son todos los trabajadores dentro y fuera de Venezuela.
Los jerarcas de PDVSA fracasaron en su lobby ante el gobierno de los Estados Unidos para seguir burlándose de los acuerdos. No cumplieron, quemaron la ruta electoral, paguen las consecuencias. Dejen de llorar por los 240,000 b/d de petróleo que hoy produce y exporta Chevron, la pelea no es con Chevron, es contra Maduro. Acompañen a los trabajadores en su sacrificio y en su lucha. La producción petrolera se recuperará y las empresas podrán invertir sin temor cuando logremos restablecer el Estado de Derecho y la democracia. Fuerza trabajadores, esperamos decir pronto que valió la pena el sacrificio.

