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Julio César Hernández: Convivir con la incertidumbre política

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Estados de ánimo

Las actuales circunstancias políticas del país, tienen a muchos ciudadanos inmersos en una gran incertidumbre, pues sin duda, quisieran que los hechos esperados se desencadenaran, conforme a sus deseos, o lo que ven de positivo de la Democracia en otros países, lo quisieran para Venezuela, lo cual es muy valedero, pero en una fecha de corto o mediano plazo, lo que, al no sucederse, suscita diversos estados de ánimo, como frustración, ira, decepción o angustia, que causa muchas veces, se den de baja de la cívica faena de restaurar la Democracia, para regocijo del calculador sistema político imperante, que tal vez, cuenta con más y mejores procesos de ideologización y disciplina, que les permite eludir o aceptar situaciones adversas.

Los ciudadanos debemos entender y comprender que la incertidumbre política es bastante frecuente y natural en los procesos históricos, que como el nuestro tendrá resultados imprevisibles en el indescifrable tiempo, que podrían afianzar o extinguir la presencia del régimen de gobierno en la conducción del poder público del Estado venezolano, lo que no nos debe alterar, ni menos ocasionar inestabilidad emocional, pues eso forma parte de los lapsos temporales de evolución o involución, que viven las Naciones.

Una definición

Sobre la incertidumbre política el filósofo Emmanuel Kant, dejó sentado que, “la inteligencia de un ser humano se mide, por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar”, tal vez, queriendo significar con ello que, la incertidumbre era normal que surgiera en la vida de los hombres, pero que los mismos, se pueden adaptar a la misma a través de distintas prácticas edificantes como por ejemplo las conversaciones con gente de mayor experiencia en el área política, o a través de estudios o investigaciones, que les permitirían iluminarse respecto de la manera o maneras que desarrollaron otros personajes en tiempos pretéritos.

Para sortear este fenómeno de la incertidumbre, sin llegar a afectar la salud mental o las relaciones sociales, debemos buscar alternativas ocupacionales; no obstante, debemos reconocer en tal sentido, que, en Venezuela no damos mucha cabida a una de ellas, como es la reflexión sobre hechos políticos o sociales, con base a lecturas realizadas, lo que sí hicieron personajes históricos como Simón Bolívar o Rómulo Betancourt, entre otros grandes estadistas venezolanos, lo que hace que se observe frecuentemente, opiniones sobre hechos políticos complejos, basadas en criterios personales, sin sustento alguno.

Lo anterior no tendría problema, sino fuera porque a veces se lleva desesperanza o tristeza a las comunidades políticas, al ignorarse o desconocerse los remedios que existen para evitar que la incertidumbre nos pueda abatir, habida cuenta de tanta desinformación que existe en la actualidad y con la cual se movilizan o desmovilizan contingentes de distintos bandos, dado que la lucha, conservación y alternancia del poder, son asuntos comunes de todos los ciudadanos; esos motivos hacen nacer inevitablemente expectativas, que deben ser bien administradas mentalmente, aunque no nos, guste leer o no creer en las alternativas de solución que se ofrecen frente a ella.

Por hechos similares o parecidos, Kant, opinaba que la incertidumbre ponía a prueba la inteligencia de los ciudadanos, es decir, los obligaba y aun obliga a buscar métodos vuelve y se insiste, que eviten ser consumidos por la misma. Lo importante en tal sentido es reconocerla, para tratarla con habilidad y constancia, lo cual pasa por aceptarla y no olvidar que ella se puede presentar en cualquier momento, sobre todo ante la actual incertidumbre política y electoral.

¿Cómo sortearla?

Para Kant, no bastaba que el ser humano resolviere los problemas de su día a día; éste también debía mostrar capacidad para enfrentar las incertidumbres de su ambiente, aunque no las descifrara en su momento; encontrar significados y propósitos a situaciones inciertas, era un gran reto. En la actualidad, por ejemplo, qué pudiésemos hacer, ante situaciones de inequidad e injusticia social, política o electoral, donde no hay posibilidades de justicia, transparencia o equidad; frente a las cuales, las personas no se pueden paralizar, todo lo contrario, puede y debe desarrollar acciones razonables, cívicas y éticas en uno cualquiera de esos ámbitos.

Esas acciones permitirán ir modelando variedad de posibles estrategias y tácticas, ante un futuro incierto, teniendo también presente que, en esa ecuación, el adversario juega y que, de cada una de sus jugadas, dependerá la factibilidad de las nuestras. Sobre este interesante tema, la profesora española Irene de Puig, enseña que la incertidumbre se asemeja a un viaje a un país, distinto al nuestro, esto es, al encontrarnos en una nueva tierra, debemos movemos con cautela, pero a la vez aceptar el reto de transitar dentro de él.

Y mientras esperamos llenos de incertidumbre, que las cosas se den en la fecha esperada o en el momento deseado, ¿qué podemos hacer?, en tal sentido, igualmente podemos ser resilientes, prepararnos para tener la mejor adecuación posible a la nueva situación por venir, podemos adquirir o fortalecer nuestros conocimientos en áreas primordiales dentro de la conducción de una cualquiera de las ramas del Poder Público, tan cuestionadas en estos tiempos; entender que necesitamos que éstas sean vistas, como instrumentos de servicio eficaz y eficiente a los ciudadanos.

El porvenir

Esperar el porvenir implica mejorar y no como critica acertadamente el constitucionalista colombiano Luis Carlos Sachica, no seguir considerando al poder como el “botín de los que ganan elecciones”; frente a la incertidumbre exploremos nuevas posibilidades y caminos, abandonemos zonas de confort, para enfrentar cualquier escenario, con mayores posibilidades de una vida mejor, en lugar de juzgar o condenar que de paso, no nos corresponde, analicemos los escenarios políticos presentes, más que los futuros inciertos, no está demás, recordar que la política como obra humana, no es una línea recta, que ella desarrolla imaginariamente otras figuras geométricas, que nos obliga a darle respuestas.

En definitiva, la incertidumbre corre entre los ciudadanos, porque vivimos una etapa política y electoral cambiante o potencialmente cambiante, en donde los hábitos, valores o principios pueden alterarse en el momento menos esperado, porque ellos son ambivalentes, dice el español Morín en su elogio a la incertidumbre, los retos por venir, son desconocidos, y como se dijo podrían ser impensables, ya sobre lo político y lo electoral, no hay un control absoluto de ningún actor, eso nos desprovee de certezas, pero nos hace entender que aunque no podemos predecir el futuro, las fuerzas se han ido emparejando a pesar del manejo abusivo del Poder.

Una posible consecuencia

Recordemos que, no tener certezas, es un vacío que nos afecta a todos, a quienes estamos de este lado de las ideas liberales y socialdemócratas en particular, nos obliga a pensar y a diseñar escenarios, a ser más exigentes con nosotros mismos, a contribuir con el esclarecimiento de los hechos ocurridos el 28 de julio de 2024, llamando a las cosas por su nombre, lo que llevará al régimen gobernante a estar en permanente vigilia, a creer que haciendo propuestas sin respaldo popular, tratará de asegurar  su ilegitimo futuro.

 

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