La lectura de Cuarentena es apasionante tal cual su personaje principal Gina, su atracción atrapa y te mantiene en tensión, la vibra de esta joven es contagiosa, en momentos alegre, vertiginosa, de una resiliencia perenne, cae, se levanta, vuelve a caer y se vuelve a levantar; el caracter indómito la hace más atractiva aparte de su belleza natural, el azul de sus ojos, la rubia cabellera; la silueta hecha a mano, junto a su disciplina deportiva, sugieren una feminidad felina que nadie en su entorno puede evitar y dejar de admirar.
Su devenir es un tropel de actividades, las obligaciones familiares y de trabajo, ese empeño perfeccionista definen un perfil de voluntad responsable y honesta en las tareas, en la búsqueda del resultado previsto. Dura en sus criterios, no acepta la traición y no perdona, prefiere el olvido, bajar la santamaría.
Esa es la imagen de una mujer urbana de armas tomar. Nace y crece en una cosmópolis en plena modernidad, de un país que viene de un ambiente rural, pocos años atrás. Ella es de esa era, del Mayo Francés, los Beatles, la guerra de Vietnam, el hombre en la luna, la minifalda, la anticonceptiva, y el terremoto de Caracas, el cierre de su universidad, las elecciones que son una fiesta en un país democrático. Testigo de los cambios de su tierra y del mundo.
Esta obra literaria no es una biografía ni un ensayo de historia, en el estilo de novela femenina como Doña Barbara de Rómulo Gallegos, Ifigenia de Teresa de la Parra, María de Jorge Isaac, Isabel viendo llover en Macondo del Gabo, Aura de Carlos Fuentes, La casa de los espíritus de Isabel Allende, Entre costuras de Maria Dueñas, estos ejemplos son para entender que el personaje principal de mi novela es una mujer.
Mi novela tiene varios años escrita, parte de mis lecturas y anécdotas de personas con quienes conversé sobre esa época de la masiva llegada de inmigrantes europeos a Venezuela, de allí nace este relato; le dimos vida a una mujer de sangre mediterránea salida de mi corazón y mis costillas.
El poeta Charles Baudelaire dice: “Los poetas, los pintores, escultores, músicos, dramaturgos, artistas en fin son pequeños dioses porque son creadores”.
No pretendo ser una deidad literaria – “Los inmortales” ya los enumeró el poeta Jorge Luis Borges-; pero sí deseo que disfruten de esta narración como yo que aún a años de distancia y de edad sigo locamente enamorado de Gina.
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Nota de prensa

