pancarta sol scaled

Pedro R. García: La Consagración de la Hipocresía y el “liderazgo político residual en el país…

Compartir

 

En una de sus obras menos frecuentada, Cakes And Ale, Somerset Maugham, hizo una caracterización de este tipo de conducta: “La hipocresía es el más difícil de los vicios y el que exige mayor control nervioso; precisa de una incesante vigilancia y un nada común distanciamiento espiritual. No puede como el adulterio o la glotonería, practicarse de vez en cuando; la hipocresía es una tarea de tiempo completo. A cada uno a elegir: es preferible: ¿el adulterio ocasional o la persistente hipocresía?

Una acotación necesaria…

Ya el 22 de mayo de 1994. En un diario económico capitalino, el filósofo y critico Juan Nuño, en un ontológico análisis que intitulo La Consagración de la Hipocresía, nos advertía que la política actual esta yena de matices, de distingos, de sutilezas, de bizantinismos y escondidos recovecos, que todos en definitiva se reducen y resumen en la doble hipocresía del “si”, pero “no” y del “no” pero “si”.

 Igualmente nos relató que hace muchos años en una España dominada precisamente por la moral católica más reaccionaria e hipócrita, hubo una vez una reyerta callejera entre jóvenes de distintas tendencias, porque los yamados “hijos de san Luis”, activistas católicos intransigentes, querían impedir a toda costa que se proyectara una según eyos la pecaminosa película de aqueya actriz más cursi que atractiva, yamada Marta Méndez. Interrogado uno de aqueyos endemoniados párvulos, al que se le intento hacer ver que con eso no iban a suprimir el pecado ni siquiera los malos pensamientos, respondió, lo que parece ser la clave de toda una conducta regida por la moral de la hipocresía”: “Lo que importa no es que no se haga, sino que no se sepa”. Observe con curiosidad hace ya hace algún tiempo y por razones de un trabajo académico le hice puntual seguimiento en un canal internacional “Deutsche Welle en Español” de los detayes de una investigación seguida a la Corporación Estadounidense Sea Syster, especialista entre otras cosas en la comercialización de sofisticados armamentos, y todo giraba alrededor del hecho de que la mencionada empresa había realizado algunos depósitos de considerables cantidades de dólares, al Príncipe de los Emiratos Árabes, hijo del Ministro de la Defensa y responsable de las adquisiciones de una cantidad importante de material bélico para el equipamiento de sus fuerzas armadas, después de sesudas pesquisas con el apoyo de toda la estructura burocrática de la eficiente justicia norteamericana, no se ha podido yegar a una etapa conclusiva de confirmación del delito de corrupción, pero lo que quiero destacar son tres elementos importantes, primero: uno de los CEO de la poderosa, Sea Syster, al ser entrevistado con el más absoluto descaro hipócrita, expreso que en este tipo de negocios hay que ser muy cuidadoso y guardar con celo extremo el undécimo mandamiento que reza “nunca dejes que se sepa”, segundo: quien guío estas investigaciones y es de presumir que hizo todo el esfuerzo posible por el esclarecimiento de los hechos, fue el flamante Director en ese momento del Buró de Investigaciones Federales, (FBI), después  para enterados y no enterados y para sorpresa de incautos resulto set abogado defensor del Príncipe Saudí, y tercero: el señalado en una entrevista respondió con franqueza y creo que el menos hipócrita, “manifiesto que el monto de los recursos, sobre los que se quería perversamente arrojar un manto de dudas, fueron apenas, 400 mil miyones de dólares, autorizados por el Rey, el Ministro de la Defensa, y el Ministro de Finanzas, que eyos se apoyaron en una Empresa emblemática con gran experiencia en el sector como es La Sea Syster, y que en esas adquisiciones hayan quedado 50 mil miyones en comisiones, era absolutamente normal.

¿Cómo ese contexto se ha reproducido en la conducta de nuestros dirigentes y por derivación en la sociedad?

Imita, a sus dirigentes la sociedad en general, y abona a la decadencia de valores universales. La alucinada ambición de poder y lucro que ha dominado la perspectiva de las valoraciones entre nosotros. Ha colocado a los referentes éticos como, accesorios, ignorándolos o abatiéndolos, y asumiendo como norte la conducta de nuestros actores políticos, empresarios, tecnócratas, por cierto, en una propensión excesiva, nuestros profesionales no interesándole los medios que se utilicen. Preterido queda, el interés por el conocimiento y el saber, la militancia a la honestidad, la pasión por el trabajo creativo y productor como razón de la dignidad humana. Algunos teóricos ubican, entre las posibles causas, de las desviaciones ultimas en el País, el que, al restablecerse nuestra novel democracia en 1958, no se acentúo la predica firme a favor de los valores morales y ciudadanos que deberían ser acompañantes inseparables de la acción política, sino que comienzo un disimulado proceso donde se instala la laxitud moral en el quehacer político, privilegiándose los modos y prácticas que le abrieron camino a la descomposición.

En los último cuatro gobiernos y en concreto en este último, ya el proceso ni siquiera es encubierto, con desparpajo no se cuidan de disimularlo, sino que todo el mundo lo sabe y justifican que el poder es fuente natural de enriquecimiento ilícito, de cohecho de privilegio para la apropiación de los dineros del Estado. Siendo lo infame y se evidencia en todos los estudios de opinión que la sociedad se muestra indiferente frente a estos hechos, destacándose ese fenómeno antes y ahora en el país en el que algunos no han escatimado, complicidad y genuflexiones frente a los responsables de la abrumadora corrupción o cleptocracia. Los problemas económicos, institucionales y de decadencia moral que confrontamos han derivado en el crecimiento de este azote, no serán fáciles de superar, se requerirá de un colosal esfuerzo colectivo que sea capaz de transformar los hábitos que han seducido y pervertido la conciencia del venezolano. Sin embargo, confiamos que el “ethos democrático” del pueblo venezolano su arraigo es tal que será posible empinarse sobre el extravío presente que nos permita conducir a nuestro país a una etapa de radical cambio y evolución histórica.

Sin tener claridad de lo que el proyecto de Chavista conceptualiza como “Socialismo del siglo XXI”, nos atrevemos a describir lo que, si notamos algunas realidades y señalarlas, restringe la libertad, manipula la justicia, falsea la igualdad, reemplaza la solidaridad por caridad, democracia por autocracia, banaliza la responsabilidad social, desmoraliza la ética, y clausuro el pluralismo político.  

El lenguaje su fortaleza no radica en la oralidad sino en sus significados.

Habitamos en la era de la comunicación, el poder político esta incrustado en el pensamiento, el lenguaje coexiste con un sistema de circuitos neuronales que vinculan significados, integran ideas a las formas físicas de expresarse, escribir, símbolos y signos. El poder del lenguaje es su capacidad de articular, comunicar, regular, e incluso modificar la comprensión de la realidad. George Lakoof, neurolinguista altamente preocupado por la manipulación del poder de la palabra afirma que: Si se escucha el mismo enunciado reiteradamente pensaremos cada vez más en las metáforas y grafías que se activan con él. No importa que neguemos las voces o cuestionemos el lenguaje que escuchamos, el solo hecho de recibir los mismos diseños estos se activan y fortalecen convirtiéndose en una forma de inducir la realidad. La apuesta en el país no es por la confrontación radical frente al régimen, sino ser capaces de articular propuestas que recojan nuestro imaginario, con la gramatógia adecuada, que muestren a los venezolanos de todos los sectores, que se pueden resolver los problemas cotidianos, seguridad, basura, transporte; comida entre otros, de la gente. Despachar el gobierno en liza, con la descalificación solo retórica, de comunista, dictadura, fascista, totalitario, corrupto, de puras palabras, es una simplificación, las alocuciones si importan. La modificación de los imaginarios colectivos y la subjetividad no es poca cosa. Los supuestos, los tejidos sociales, la dignidad, y los movimientos de organización popular, son absolutamente parte de la realidad. Lo que ocurrió en Venezuela y en innumerables regiones latinoamericanas responden a realidades concretas de expresiones de liderazgos emergentes, que lograron darle voz a esa enorme masa de preteridos, y excluidos de las descaminadas políticas, de décadas anteriores, en el que destaco el de Chávez, hay que empinarse más ayá de ese liderazgo, y construir espacios más amplios de debate, de disputa colectiva, que acrecenté legítimamente una incuestionable representación. Si el gobierno ya no puede conservar la franja de apoyo electoral de los sectores que lo ratificaron una y otra vez, “se les agoto la posibilidad de mejorar en el terreno de la gestión”. (Léase ejemplo, es estrepitoso fracaso, sector Hídrico-sector eléctrico, el regresivo programa de barrio adentro que alentó tantos sueños, cualquier analista que se pasee con objetividad por la realidad de la Empresa matriz PDVSA, constatara su desmantelamiento y galopante corrupción y la entrega además con dudosos contratos que el país desconoce, que más ayá del financiamiento de importantes programas sociales que en una primera corta etapa gratificaron esperanzas, sirvieron para el enriquecimiento obsceno de una burocracia de toda ralea, convirtiéndose en nuevas élites políticas que en nada se diferencian en los hechos tanto legales como organizativos y corporativos, de las anteriores aunque hayan sido más enfáticas en un lenguaje aparentemente en principio más considerado con los habitantes de los sectores populares. El contraste entre palabras y práctica es ahora mucho más acentuado y chocante. “Anticipadamente el chavismo se ha dejado ver las costuras, de las pantaletas como es el predicar lo que el campo reaccionario ha hecho por siglos, exigiéndole a nuestra empobrecida población la conformidad y aceptación de la miseria con la cual hoy convive, muy temprano quedo al desnudo el carácter empobrecedor de su gestión.

Más ayá del “liderazgo actual”.

Se ha instalado en algunos sectores minoritarios del País en los últimos, días una terrible incertidumbre, quienes aspiran presentarse a competir por en el simulacro en las venideras elecciones estimulados por reveladora mengua del anclaje electoral, en la “oposición permitida”, la confusión es dramática. Invocando la tesis rebuscada de conquistar algunos espacios ¿Cómo es posible que la media de la población sea más lucida que sus elites? Es cierto que próximo pasado las debilidades de la joven institucionalidad democrática, fue utilizada con ventajismo por los manipuladores de un tinglado de leyes que justificaron con los eufemismos de sociales, plumarios tarifados (como los solía yamar el brujo de Guatire), diputados venales, jueces promiscuos, y políticos reaccionarios, convirtiendo así por sus fragilidades el sueño de democracia en un mecanismo vano que solo sirvió para que al final de los ochenta  las mayorías desguarnecidas por las instituciones del Estado y del partidos políticos solo husmearan en las márgenes del poder real, a los cuales el discurso redentorista  logro su expresión de ficción que sirvió al régimen actual, que ato sus aspiraciones  al potencial del poder popular. La hueca “Revolución Bolivariana”, actuó como fluido catalizador del desaliento y la angustia de un pueblo temeroso de su futuro como ciudadano y que ha sido repetidamente burlado en su derecho natural a la vida como seres humanos. No tenemos en el País un pacto societario, tenemos es un pacto de nación, que es un pacto de las elites, libertad-igualdad-derechos y deberes, deberíamos entender que esta altura transcurrida, que cada época tiene una teoría. El pueblo a pesar que desde los albores de la Independencia ha proporcionado su aporte continuo a la dura lucha para surcarse un espacio social digno en la yamada primera República, después en la democracia liberal, y ahora en la “igualitaria Revolución Socialista del siglo XXI”, solo ha logrado trozos en el reparto de migajas o el residuo económico de los excedentes. Dos fetiches importantes han contribuido a este resultado: el Estado y el mercado, este tema por su gran calado merece un capítulo que separadamente abordaremos luego.

¿Por qué la subordinación ciega a esa “casta dirigente”?

Voy a incurrir en una inevitable dilación para intentar retomar la descripción de lo cite que ab supra. “La Consagración de la Hipocresía”. A partir de la quiebra de los ideales humanistas de la modernidad debemos reconocer que ha aparecido un nuevo amo, el poder y al parecer toca servirle. Un poder que se manifestó con toda claridad en la subsiguiente guerra fría, y ahora en la feroz confrontación, EEUU-CHINA-RUSIA-INDIA-IA, CORPORACIONES TECNOLOGICAS, no es otra cosa que una consolidación del mismo como absoluto puesto que con ese enfrentamiento, tampoco se persigue distinto objetivo que el poder mismo, solo que ya no se oculta. El poder se emancipa de la voluntad del sujeto, y del conjunto de las instituciones, absolutizándose, sustancial izándose y derribando con todo lo que se le opone, reflejado en las grandes palabras del logos moderno, autonomía, progreso, libertad, justicia, conocimiento, solidaridad, estado, religión, bienestar, democracia, que saltan a ser expresiones vacuas. El proyecto moderno quedo así agotado, muerto, para algunos inacabado e truncado, para otros. eyos nos obligan, eyos nos imponen y someten, eyos nos sacrifican, eyos son los culpables. Pero esos eyos no son personas, sino esa oscura manifestación de ese poder frente al que estamos incapacitados para reaccionar porque adopta mil rostros: La voluntad general, la dignidad, la libertad, la patria, la sociedad civil, los demócratas, la asamblea de accionistas, la unidad, la energía cósmica, la fuerza del destino, la soberanía, las leyes del mercado, el pueblo, el   liberalismo el progresismo, la revolución. Pero no tiene sujetos o los cambia, pero siempre en beneficio de sí mismo. El poder no tiene objeto ni sujeto y pasa tanto por los que deciden como por los que son ordenados, es un absoluto indefinido que adopta todas las determinaciones que pueda, de la misma manera cuando el absoluto vigente era Dios, los ejércitos que marchaban a la confrontación rogaban al idéntico Dios, cuando la pretensión es del hombre, “capitalismo y comunismo, izquierdas y derechas” se baten a cal y canto, por la consecución de la ansiada Felicidad. 

¿No estará la sociedad venezolana utilizando a la hipocresía como mecanismo de evasión de su ineludible responsabilidad histórica?

A lo largo de todo el siglo XX, más aya de algunos esfuerzos en el periodo democráticos el pueblo fue tratado como una masa sin capacidad de autogobierno, necesitaba de la conducción de élites ilustradas para incorporarse al proceso de modernidad, en la que se expresaba una sociedad de exclusión, división social y lo que es peor el establecimiento de jerarquías sociales. El proyecto político modernizador no asumía al pueblo como sujeto político y cultural. Lo postergaba y excluía al no reconocerlo como tal. Negándose hoy absurdamente a asumirlo orgánicamente ayí la causa del desbordamiento que han sufrido sus cuadros “dirigentes” urgente es reflexionarlo. Se ha yegado a tal nivel de desconcierto que hay que destacar lo que ya medito Chesterton, cuando exclamo, “no solo es conveniente sino necesario resaltar lo obvio”.

¿Cuándo entenderemos que para obtener un mínimo de sensatez cotidiana es forzoso librar duras batayas, que son políticas por su misma naturaleza? Inaplazable es el resurgir del sueño civilista al que deben tender con sinceridad la sociedad civil y la sociedad política, en un periodo en el que pareciera que el envilecimiento colectivo ha conducido a la perdida de sentido de la comunidad y al quebrantamiento, cuya lógica vigente nos fuerza al despropósito de buscar con brusquedad irresponsable, el caudiyismo milagroso (léase necesitamos un líder), el espectro del Pastor, al comandante militar, o el rebenque del capataz para imponer el regreso de la sociedad extraviada al rebaño. ¿Los sectores opositores han reflexionado su rol histórico?, (Hoy solo tropezamos con la intrépida individualidad de María Corina Machado, de otros por lo menos no hay evidencia constatable) la construcción de un liderazgo una tarea que obligatoriamente se impone, hay un tosco inmediatismo de piernas cortas, mucha impaciencia por actuar y no saber cómo, se le ven las aboyaduras a su inconsistencia ética, el cuadro político actuante en estas dos décadas esta minada en sus cuadros por el individualismo egotista. Es saludable articular una oposición política en correlato a una propuesta mínima al país como alternativa real histórica. La multitud sin liderazgo de calidad, la ha erosionado el poder fáctico emergente, es urgente referentes humanos y actuales. Los del pasado solo sirven al objetivo de quienes detentan el poder. Por ejemplo: Frente a las machacadas, y metamorfoseadas y fracasadas propuestas del régimen, ¿Porque no proponemos una nueva relación capital-trabajo?, necesitamos formular ahora la visión de evolución que habría de acompañar al país en el próximo medio siglo. Los instrumentos políticos y tecnológicos para lograr cuadriplicar el producto interno bruto, crear toda una industria pesada que supere a las elaboraciones de diseño de ingeniería, una ambiciosa inversión en investigación y desarroyo humano. El estudio detrás de la pobreza, iniciado por la (UCAB 2004) que además le han dado continuidad, con la incorporación de la USB, Monte Ávila, UCV, entre otra cosa nos da un dato importante, es esta región del mundo., la distribución del ingreso es el más desigual, pero se registra otro componente significativo y es el que las elites estratos “A” reportan frente a esta realidad, similar creencia que los sectores más empobrecidos estratos “E”. Venezuela ha retrocedido hasta el nivel de ingreso similar al que tenía en el periodo inmediatamente anterior a 1960, ese proceso yeva al menos 30 años tratando de reencontrar el rumbo del desarroyo perdido, lo que comenzó como una crisis económica en 1979, fue derivada por la acumulación del deterioro del ingreso en un caos social, que ha escalado en un conflicto político de estabilidad y gobernabilidad, de una gravedad tal que, algunos teóricos lo asocian con la anarquía. Vivimos las precondiciones que los especialistas le asignan a cualquier sociedad en crisis susceptible de un estayido violento, por eso resulta inconsciente, la predica minimalista de los sectores de la “oposición permitida” coreando simplicidades, de la normalización donde cada grupo está apostando a fue a tener un Gobernador y aunque fuera un alcalde y medio, que en país con el claro ejemplo de las de los sectores urbanos han derivado en lo que el Imperio Romano de las yamo (Toparquías). Pareciera que en restos “liderazgos del País” hay una fatalidad aprendida.

La oposición tiene que clavarse en los cayes, pero con un objetivo que unifique sus demandas.

La ventaja comparativa del chavismo, su conexión político-afectiva con la gente, con concreto énfasis en los sectores populares, más que en su discurso, más que en sus proclamas, se ha disipado, pero a excepción de María Corina Machado a la deslucida oposición tiene una insalvable dificultad para instalar espacios de debate y análisis en esos sectores. La relación de los seguidores del chavismo ha estado alojada en la simplicidad del mensaje, lo que dificulta franquear las apariencias y hacer un balance, con perspectiva y densidad histórica.

Pero ya el chavismo puede exhibir la “superioridad moral” que el país con ingenuidad les compro durante un largo rato.

Urgente es la necesidad de explicar para lograr internalizar en extensos sectores a los que les duele el país, el desarroyar como tarea de todos la de establecer con urgencia prioridades morales. Esta crucial etapa nos reclama darle una relectura al contexto actual ya que de nuevo estamos espantados, con los redobles de tambor que con pretensiones de un discurso heurístico, de quienes no habiendo disparado ni un revolver de papelito emplazan a desembarcos de fuerzas de ocupación y a una nueva y decisiva bataya de los Araguatos, los mismos descoloridos y lacrimógenos trapecistas, que como redivivos Monagas, gritan a voz de cueyo que esta vez sí batirán, al que empeñado en ser una versión mejorada de el  “Centauro del yano” El Presidente Maduro solo ha resultado ser una pésima caricatura del corajudo yanero. (Babiecos los hubiese yamado la Negra Andrea de Caricuao).

La primera gran obra histórica de Churchill, publicada en 1899, en dos volúmenes, muestra el mundo antiguo dentro del moderno Así, un enfoque Churchiliano de la política empieza con humildad, advirtiendo como las luchas de hoy son asombrosamente parecidas a las de la antigüedad…

La inmortalidad solo abre media hoja de su puerta estrecha y deslumbrante.

pgpgarcia5@gmail.com

 

Traducción »