pancarta sol scaled

Julio César Hernández: Juan Germán Roscio Nieves y su pensamiento político  

Compartir

 

El contexto histórico de este ilustre personaje, se ubica a partir del año 1808, después de saberse en Caracas que en España se estaban constituyendo juntas a nombre y en favor del depuesto Rey Fernando VII, ante la conquista del trono por Napoleón y su hermano José Bonaparte, quien también pretendió erigirse rey de las Indias. Caracas, escribió Manuel Vicente Magallanes, “vivió momentos de gran agitación”. Se discutía si esta ciudad, debía someterse a la Junta Central de España o se creaba una Junta Autónoma en favor del defenestrado monarca o si los criollos entre los cuales se encontraba este ilustre guariqueño, debían ejercer de una buena vez el gobierno o si se fomentaba una revolución emancipadora, pues la gente estaba entusiasmada en alcanzar uno cualquiera de estos objetivos. No tenía miedo. El capitán Matos Monserrate, viejo amigo de los hermanos Bolívar, era uno de los más eufóricos, incluso se atrevió a gritar por las calles de la ciudad: “ha llegado el tiempo en que los americanos gocemos de nuestra libertad”, ese era el ambiente en aquellos años.

Esa lucha por la Independencia, fue ardua, no solo en lo ideológico, sino también en lo militar. La idea de emancipación mental, enunciada por Andrés Bello, animaba también ese proceso. Se decidió entonces, arrancar el poder a la monarquía absolutista española, conservada al comienzo por los mismos hispanoamericanos, quienes defendieron en 1810 a Fernando VII, contra la usurpación francesa, fue esa una gesta que produjo héroes bélicos. Barrer de las conciencias de los venezolanos de aquel entonces, el lastre-feudal y discriminatorio, era una proeza prolongada y difícil, que produjo   héroes intelectuales como Juan Germán Roscio, tal vez, menos considerado que los héroes militares. Al producirse los acontecimientos del 19 de abril de 1810, Roscio fue uno de los primeros en incorporarse al Cabildo de Caracas, como “representante del pueblo” junto al canónigo chileno José Cortés de Madariaga emplazó al Capitán General Vicente Emparan a que se fuera.  Fue el redactor de la minuta de aquella tormentosa sesión. Era partidario de la independencia inmediata. En el nuevo gobierno provisional asumió la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Siempre los movimientos independentistas o políticos, han mostrado signos de inexorabilidad, son incontenibles con el transcurrir del tiempo y aquellos no fueron la excepción, el mismo Magallanes en su historia política los concibe como “lluvia en pequeñas gotas, que hacen grandes los ríos, tanto como los sucesos pequeños o los hechos inesperados que agigantan el curso de las depuraciones sociales, que son indetenibles cuando tienen un sitio reservado en la historia”. Esa realidad existente a partir de 1808, presentaba también a los exaltados de la Sociedad Patriótica, encabezados por José Félix Ribas, que la hizo inflamar y hervir como un volcán. Ante esas circunstancias, Roscio observaba una conducta prudente, razón por la cual se le colocó ese mote. Provisto de amplia cultura, creía en la lucha doctrinaria, que alimentaba el conocimiento y guiaba los destinos de la lucha, además de la militar. Federalista convencido, supo proceder con cautela ante las exaltaciones individualistas, las cuales, por lo que se ve, perduran en el tiempo, como emociones difícilmente controladas. Aquellos movimientos avanzaron en medio de contradicciones permanentes, como ahora que, en medio de plena batalla se cuestiona más el proceder del débil que del poderoso.

Escapado de prisión en Europa, regresa a Venezuela en 1815, para trabajar en la vida pública, donde exhibe una conciencia severamente crítica y dispuesta a librar combate, en todo terreno. En carta dirigida a Martín Tovar, ese año, dejaba expuestas sus cualidades de político y militar, ante la lucha de independencia que se libraba al manifestarle que, “morir en los campos de batalla, perecer entre las manos de los enemigos de la libertad, era muy glorioso, para quien, como él, había llegado a conocer el alto precio de ella y la “suma importancia de romper para siempre los hierros de la servidumbre” en todo el mundo colombiano, lo cual permite inferir que junto al Libertador Simón Bolívar, militaban en la idea de crear la Gran Colombia. Por lo demás, el jurista estaba convencido de que, mucho más grave que las actitudes individualistas y soberbias de algunos militares patriotas, el obstáculo máximo para aglutinar un pueblo en torno a la independencia era la ignorancia y el miedo de ese pueblo, obnubilado por los sofismas religiosos y, por ende, inhibido de abrazar la causa de su liberación, influida por ese factor, que sometía a las personas a una obediencia ciega, como cualquier otro dogma ideológico, que no discierne entre lo bueno y lo malo y ciegamente abraza cuanto se le propone.

Juan Germán Roscio, identificó al concepto de usurpación como soporte de la tiranía, escribió que, “cuando la soberanía se concentraba en un gobernante y éste la ejercía a espaldas del pueblo y no en su beneficio, se daba la usurpación”; advirtió que, quien personalizaba la delegación de su pueblo para traicionarlo, dejaba de ser soberano y debía ser revocado por la base de la Nación. Agregó además que, “el pueblo que aceptaba la usurpación de la soberanía pasivamente incurría en esclavitud, por sumisión a la obediencia ciega; de otra parte, consideró a Cristo como libertador espiritual de los pueblos y, a los héroes bíblicos, como San Agustín de Hipona, verdaderos modelos revolucionarios para la extirpación de la tiranía en el mundo. Dentro de la estirpe de revolucionarios ejemplares expresó reiteradamente su admiración por los Macabeos, a quienes exhibe con carácter de arquetipos de una revolución social, al formar un reino independiente de Grecia en Israel. En relación a la soberanía popular, sostenía que, tenía un carácter vicario de los monarcas y otros, hacia sus súbditos, aunque presumieran estar ungidos de la gracia divina. Estimó que dicho deber no era privativo de los gobernantes o privilegiados, sino que era así, porque el hombre era imagen y semejanza del Creador.

Para Roscio se propugnaba por la creación de una República centrada en la libertad general del ciudadano y en la sujeción del Gobierno a un sistema de pesos y contrapesos, dentro de un Estado Constitucional, esto es, una organización jurídica y política centrada en la defensa de la libertad general del ciudadano, particularmente, frente al Gobierno. A tal fin, Roscio concibió al Gobierno como un poder limitado por la Constitución, la cual fue concebida como un pacto de libertad, para lograr la instauración de una república con poderes claramente divididos e independientes; que tenía como principal batalla por librar, no en el campo de batalla, consolidar el pensamiento político, que debía hacer esfuerzos, para diseñar fórmulas de gobierno, dirigidas básicamente al bienestar de los ciudadanos, en donde la libertad, era prácticamente concebida como un derecho natural inalienable, que existía incluso mucho antes que se crearan los Poderes Públicos en los Estados, sin embargo, en su defensa Roscio tuvo que pasar por innumerables problemas y tensiones, ante el tremendo impacto que esa idea debió tener sobre la mentalidad conservadora y religiosa de la sociedad colonial venezolana.

 

Traducción »