La Hegemonía cultural es un término que describe el dominio de la clase dominante sobre la cultura de una sociedad, de manera que sus creencias, valores, costumbres y percepciones se convierten en la norma.
La hegemonía cultural puede ser un método analítico para caracterizar las relaciones entre distintos grupos de una sociedad. Partiendo de esta definición nos remontamos a un frase que quedó en la memoria de los venezolanos que fue “Sembrar el Petróleo” de Arturo Uslar Pietri que considerar capital Natural de nuestra nación al Petróleo que surgió en la perforación del 1er pozo petróleo en una hacienda en el Táchira, esta célebre frase trajo con sigo una conclusión que la las ganancias de esta riqueza natural se invirtiera en la industria y la agricultura que proyectará una economía que no dependiera del petróleo, desde 1936 que surgió esta frase que hoy se mantiene como parte de la hegemonía cultural de los ciudadanos venezolanos, no es una realidad del fondo de ella, el 2024 cierra un capítulo en la industria petrolera con falta de transparencia de la renta petrolera , principalmente a los bolsillos de unos nuevos banqueros especuladores y/o empresarios con mentalidad de especuladores, del camino fácil por el menor esfuerzo profesional, si seguimos remontando la historia de los empresarios que dieron pies a la Petrolea del Táchira arriesgaron su capital para invertir en el país y no tomaron el camino de utilizar los recursos del estado para registrar su empresa.
En esta nueva era Petrolera con un país sin seguridad jurídica, con una ley de Hidrocarburos que perjudica a los inversionistas que quiere realmente construir un nuevo país, lo que se vive es un difícil fiscal, caída de reservas internacionales, endeudamiento público, inflación, especulación, devaluación del Bolívar, corrupción y el crecimiento de divisas en bancos fuera del país sin control alguno. Es evidente que este ciclo que vivimos con la renta petrolera es utilizado como control social en un país que vive a diario la destrucción de sueños, de esperanza de cada ciudadano por un proyecto que hoy no tiene definición y se convierte en un tropiezo de un país que quiere realmente salir adelante como este siglo lo amerita.

