El 2024 agoniza y todo quedó bien guardado en el Consejo Legislativo del Estado Sucre (CLES). Nos estamos refiriendo a la supuesta renuncia por escrito de una legisladora del PSUV, la cual hasta el día de hoy los sucrenses no sabemos si fue verdad o mentira.
El hecho político es que la fracción oficialista, durante la sesión inaugural del periodo 2024, designó Vicepresidenta del cuerpo legislativo a la suplente de la legisladora que supuestamente renunció y los de la entonces bancada opositora no se atrevieron a verificar la renuncia por escrito.
Ni siquiera hicieron el intento de protestar y se dejaron seducir por el rimbombante discurso del gobernador que llenó el acto con trabajadores de su dependencia. Más triste fue su actuación cuando no fueron capaces de acordarse para proponer candidatos a la directiva, aunque sean minoría en el parlamento regional.
Ese hecho, que pasó desapercibido ante los ojos del frenético público asistente, convierte a los tres legisladores “opositores” en cómplices de ese procedimiento ilegal. Como en el derecho lo accesorio sigue a lo principal, los respectivos actos que fueron dictados por el CLES son nulos de toda nulidad. Así de sencillo, aunque algunos no quieran admitirlo.
Desde que fueron electos, los tres legisladores no han sido capaces de garantizar un trabajo coordinado en el parlamento regional. Cada quien vota por lo que le parezca. Uno más que otro sale por allí a denunciar obras inconclusas y mostrar su descontento con la irregular elaboración del Presupuesto para el 2025. Nos parece bien ese discurso. Esa deber ser la actitud de todo parlamentario.
El asunto es que de ese trio parlamentario, dos de los que habían manifestado su rechazo al presupuesto no se presentaron en la sesión para votar en contra y enviaron a sus suplentes. Eso genera suspicacia. El otro, ni que se diga. Prefiere fotografiarse con sus colegas del PSUV para justificar su labor parlamentaria. ¡Da vergüenza todo esto! Claro, eso se debe a la cultura del enamoramiento con las “caras nuevas”. Seguiremos enfrentándose a ello para que no vuelva a ocurrir.
En resumen, el CLES ha perdido majestad institucional ante los sucrenses. Es una dependencia más del gobernador y allí se mantiene bien guardado los secretos para hacer todo tipo de acto irregular como el de la designación de la actual junta directiva, todo bajo el silencio cómplice de la bancada “opositora”.
Secretario General del MAS-Regional Sucre, Cumaná.

