La única igualad a la que debe aspirar el hombre sensato, es la igualdad ante las leyes…Voltaire.
Los países ideológicamente inestables de latinoamericana ante su cruda realidad, han tratado de conseguir refugio bajo China, Rusia y el Irán, hipotecando a sus pueblos solo por mantener viva sus estrategias. Esos países con su fría forma de negociar y de desprecio a las reglas laborales tienen como un único objetivo el aprovecharse de los recursos energéticos primarios. Públicamente notorio y demostrado.
Los musulmanes poseen buenas cualidades, pero su religión paraliza el desarrollo social de aquéllos que la siguen, y no existe ninguna fuerza retrógrada y sectaria más fuerte en el mundo. Hay que detener el daño económico y político que la irresponsabilidad le permitió aplicar al trágico Foro de Sao Paulo, en búsqueda de la supuesta libertad e igualdad absoluta y de la hipócrita fantasía de la lucha contra el capitalismo.
Lo de la igualdad absoluta, es una paradoja fundamental e inquietante que ha inspirado a través del tiempo los grandes movimientos y conflictos de la humanidad. Sin embargo, a pesar de la opinión y del pensamiento de muchos, la realidad nos ha demostrado que no se puede ser libre e igual totalmente. ¿Por qué? Porque si hubiera una igualdad total entre todos los hombres, la desigualdad fuera descomunal. Y esto porque no todos los hombres somos igualmente fuertes, inteligentes, ni aptos para todas las cosas.
Estas desigualdades establecen de inmediato y sin ninguna libertad, la desigualdad más terrible. Es decir, los débiles, los menos inteligentes, los menos aptos, quedarían utilizados y explotados por los más fuertes y capaces para hacer las cosas. Es allí en ese momento, donde desaparece la igualdad. Así mismo, al querer implantar un régimen absoluto de igualdad total, tendríamos que frenar el instinto posesivo y ambicioso del hombre (Reyes, caudillos, dictadores) y esto porque el hombre por su naturaleza esencial, tiende a dominar al resto, y tal conducta, ha sido a través de los siglos su fuerza histórica, para bien o para mal.
Lamentablemente, para poder alcanzar esa igualdad absoluta entre los hombres, se requiere entonces la implantación de una dictadura feroz, que no deje el menor orificio de libertad, porque al haber un pequeño espacio de libertad, resurge entonces de nuevo la desigualdad. ¿Son entonces la igualdad y la libertad contradictorias, cómo es esto? La historia está llena de casos en la que las grandes revoluciones que surgieron con la bandera de la igualdad absoluta, han degenerado en férreas dictaduras y grandes negadoras de la libertad.
La revolución francesa, fue el primer fracaso práctico del igualitarismo en la historia, posteriormente modelos de imitación introdujeron elementos teóricos económicos utópicos, que terminaron de distorsionar el manejo prudente y racional de las sociedades, originando regímenes cuyo único resultado, ha sido el crimen y la degradación social.
Tal como lo vemos en la actualidad donde los regímenes que predican la igualdad a través de la revolución y el socialismo, se han degradado de tal manera que ya no les importa estar ligados a los flagelos del terrorismo religioso, del lavado del dinero producto del delito y de la malversación del dinero público, ejerciendo sin ningún temor el control social a través de las dadivas en alimentación y salud.
En definitiva, estamos obligados a encontrar un equilibrio social, es decir: del máximo posible de igualdad con el máximo posible de libertad. Nunca podrán existir la libertad e igualdad absolutas al mismo tiempo, porque se autodestruyen una a la otra. Las democracias occidentales son las únicas que han trabajado para que, preservando un grado de libertad necesario, se mantenga un grado de igualdad razonable.
Es por eso que, en la práctica, la justicia es darle a cada quien lo que merece…y no a todos los mismo…Esto, con base al trabajo creador como único dispensador de justicia para la mayoría de los ciudadanos.

