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Ezequiel Querales Viloria: El varón ¿Una especie en extinción?

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Como se dice coloquialmente, el 19 de noviembre, Día Internacional del Hombre, pasó  sin pena ni gloria, dejando claro, el declive del rol de los hombres, como pilares en la convulsionada sociedad de estos tiempos.

Por supuesto, todo comparado con la rutilante alegoría, festejos, celebraciones, del Día Internacional de la Mujer, e incluso, con la algarabía del llamado orgullo gay, aceptado con el acrónimo global, de colectivos LGTBI y demás.

Sorprende, que una fecha tan significativa para el núcleo vital de la familia y la sociedad, instaurada oficialmente el siglo pasado (1999), sea ahora (al menos para muchos ciudadanos) que se haga una espasmódica alusión, como si el varón, ante el auge de la diversidad sexual de los últimos años, fuera ya, una especie en extinción.

Desde su instauración, en noviembre de 1999, no se ha visto en el mundo una proyección tan relevante, como la que se le concede al Día Internacional de la Mujer, o al menos tan sonora, como la apabullante publicidad surgida con la aparición y aceptación de los grupos LGTBI, prácticamente,  “ninguneándose” el orgullo heterosexual del varón.

Hasta su origen sigue siendo confuso, pues una versión relata que  nació por iniciativa del Comité Internacional del Hombre (DIH), iniciada en Trinidad y Tobago, por  su fundador, el doctor Jerome Teelucksingh, con el fin de destacar el rol positivo y las contribuciones del género masculino a la sociedad.

En tanto, la enciclopedia Wikipedia, establece que el Día Internacional del Hombre, se conmemora cada 19 de noviembre, establecido en 1992 en Estados Unidos por Thomas Oaster, director del Centro de Estudios Masculinos en la Universidad de Misuri-Kansas y popularizado desde el año 1999, cuando comenzó a conmemorarse internacionalmente.

Añade que el objetivo es abordar temas como la salud masculina, resaltar el papel positivo y las contribuciones que realizan los hombres en su comunidad y en la sociedad, promover la igualdad de género, la paz, la no violencia, la equidad, la tolerancia y el entendimiento.

Más recientemente, el Comité Directivo del Día Internacional del Hombre de 2008-2009 integrado por cinco miembros, entre ellos el doctor Jerome Teelucksingh,  debatieron y ratificaron seis objetivos de la fecha, con la idea de proteger sus valores centrales y ofrecer un punto de referencia fiable para los futuros celebrantes.

En esa oportunidad, establecieron los seis pilares de su visión y misión, que van: desde​ promover modelos masculinos positivos; no solamente estrellas de cine y deportistas, sino hombres de la vida cotidiana, pasando por las contribuciones positivas en la sociedad, la comunidad, la familia y la economía, hasta centrarse en la salud y el bienestar de los varones. Igualmente, mejorar las relaciones interpersonales, así como combatir la discriminación, en áreas de servicios sociales, actitudes sociales y crear un mundo más seguro y mejor, donde los hombres puedan crecer y alcanzar su plenitud

Desde el mismo momento de su instauración, la fecha ha sido objeto de toda clase de ataques  por el hecho histórico de que los hombres constituyen la clase dominante y las mujeres siguen estando en peor posición que los varones.

Se objeta, que su objetivo, no es otro que menoscabar el  Día Internacional de La Mujer, dado los resultados mostrados, como mecanismo de emancipación y ascenso en el conocimiento y en la moderna sociedad.

“Todos los días son de los hombres”, explica a BBC Mundo Silvia Cuevas-Morales, de la asociación madrileña Vindicación Feminista, y agrega que la reivindicación de un día del hombre “no puede ayudar a normalizar la igualdad de género”. Plantea, “que si los hombres están realmente dispuestos a renunciar a su papel de privilegiados en nuestras sociedades, deben primero apoyar las luchas feministas”. (…).

Pero nada como la apabullante irrupción en el mundo, de la diversidad sexual que agrupa a lesbianas, gay, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI), que en los países de occidente son descritos, y aceptados, con sus objeciones, como el tercer sexo, para que se produzca la decadencia de la masculinidad, e incluso, de la feminidad, y con ella, los principios y valores, aprendidos desde siempre.

Cierto que el mundo ha cambiado y seguirá indetenible en su evolución y transformación, lo que en modo alguno debiera significar, con todo y libertad de sexo, que se tenga que colocar a la sociedad al borde del abismo y al binomio de género, masculino y femenino, como especies en extinción.

Sin varón no habrá hembra y viceversa, reza un decir popular.

Con información de Wikipedia y BBC Mundo News -ezzevil34@gmail.com

 

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