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Pedro R. García: ¿Es el PSUV un partido y además de izquierda?

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Punto de quiebre

Una acotación necesaria…

“Para este intento de abordaje del gastado tema de nuestra agonizante izquierda, quiero hacer uso como introducción de una entrevista realizada por Israel Covarrubias director editorial de Metapolítica. a Enrique Dussel filósosfo reconocido internacionalmente por su trabajo en el campo de la ética, la filosofía política y el pensamiento latinoamericano en general, y por ser uno de los fundadores de la filosofía de la liberación, corriente de pensamiento de la que es arquitecto, especialmente en uno de sus ensayos que se intitula (“La Democracia no se justifica si no asegura la vida”). En algunos debates recientes se insiste mucho sobre la necesidad de tener una izquierda “moderna” y “liberal”. Sin embargo, pareciera que, con eyo, en realidad estaríamos hablando de una trampa semántica en el sentido de que, si una formación política de izquierda fuera liberal la volvería, por el simple hecho de ser liberal, también democrática. Más aún, parece que el timo se revela con más agudeza cuando se cree que ser liberal es que el Estado no meta las narices donde supuestamente no lo yaman, y de este modo tener la posibilidad de desarroyar “las libertades” en un lugar distinto al del orden estatal. Se interpela Dussel, ¿Cómo salir de esta trampa? Y a continuación nos señala: En las 20 tesis para la política comienzo a desarroyar las categorías de una filosofía política y del campo político en términos abstractos, es decir, como método. Primero, trabajo sobre la pregunta qué es poder político. Ahí hay que ver cómo lo definen Hobbes, Locke, Hume, y demás, pasando por Weber y Marx, y yegar a Habermas y Laclau; incluso, Lenin, con El Estado y la revolución, o a la izquierda, preguntándole qué significa para eya el poder. Por lo general, ninguno de eyos define qué es el poder. Weber sí lo define, aunque sale fatal. En su volumen Economía y sociedad dice el poder es una dominación, y todos están más o menos de acuerdo. Incluso en Nietzsche y Heidegger con la voluntad de poder. Si el poder es voluntad de poder, entonces la política es negativa. Por eyo, los movimientos sociales dicen: “para qué no quiero dominar, yo quiero hacer cosas”. El gran problema actual del Foro Social de Porto Alegre, de Bolivia, de Ecuador, de los movimientos sociales de centro-izquierda en América Latina es que por primera vez en la historia están haciendo política. Por eso, mi perspectiva no es crítica, ya que el asunto es, en realidad, saber cómo se gobierna… En efecto, después voy a decir cómo se justifica el hecho de romper un sistema para hacer otro. Por eso, la primera parte de este proyecto intelectual es entender cómo funciona un sistema en abstracto, sin conflictos y que está contenido en el primer volumen titulado Política de la liberación. Historia mundial y crítica, para definir en un segundo momento qué es el poder, qué es una institución, qué es la praxis política, qué tipo de instituciones materiales existen, cómo funcionan, contenidos en el volumen II de Política de la liberación. Arquitectónica, que es el libro que gano el Premio Libertador al Pensamiento Crítico del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. Finalmente, termino con la filosofía política: los principios normativos de la política (tercer volumen que publicaré en 2011). No éticos, sino normativos, que es algo distinto; no es ética y política, ya que la política subsume los principios éticos y los hace políticos. La solución que yo doy es una discusión con Apel y Habermas, y mucho más ayá de eyos; por ejemplo, Laclau ni siquiera lo plantea, porque no sabe lo que son los principios. En la izquierda, desde Lenin en adelante, dijeron que lo correcto en política era hacer o lo que hace el Comité Central o lo que es bueno para la revolución, esos no son principios. No hay que olvidar que hay principios normativos moralizantes que son pésimos para la política; lo fundamental es saber cómo un principio puede ser normativo y al mismo tiempo estratégico, es decir, eficaz. Por eyo, en el proyecto que actualmente estoy elaborando, trabajo con entrar a la política, la política está podrida”, “yo todos los filósofos actuales: Agamben, Badiou, Žižek, Benjamin, si aparece otro, lo incluyo, quien sea, pero a todos los leo desde la perspectiva de la periferia hacia el centro, desde la clase dominada. Entonces, ya mi filosofía política está situada. Ahora bien, ¿cómo vincular una teoría política nueva con la cuestión crucial de nuestro tiempo: la justicia y la democracia? A Marx habría que actualizarlo en economía, pero en política hay que hacerlo todo. ¿Una perspectiva posmarxista? Si no existió casi la política marxista, Marx casi no tuvo experiencia política, y por eyo el libro de István Mészáros (El desafío y la carga del tiempo histórico. El socialismo del siglo XXI) es muy bueno. En él, Mészaros dice que Marx no pudo pensar ni lo que era la revolución, mucho menos lo que viene después de la revolución. Eso tenemos que hacerlo nosotros. Por eyo, su libro es todo un pensar sobre lo que pasó en la etapa posrevolucionaria, cómo desapareció la política y cómo se cometieron grandes errores. Ser posmarxista no tiene casi sentido, pues ni marxista en política se puede ser. Luego entonces, después de muchos años de discusión, para mí hay una temática “A” que es la praxis política: las estrategias, la lógica amigo-enemigo, autores como Carl Schmitt, Maquiavelo, algunos otros hablarán sólo de la praxis política, Gramsci, por ejemplo. Pero hay otra temática “B”, que son las instituciones, por ejemplo, el propio Schmitt cuando habla de la constitución, de la dictadura, eso ya no es praxis, son instituciones. Luego, hay una temática “C” que es propiamente filosófica, es el campo de los principios, y ahí están Kant, Hegel, Habermas. Me acuerdo haberlo discutido con Laclau y me decía: “no, no hay principios de la política”, pero él estaba pensando en un principio puramente estratégico, es decir, que pudiese saber a priori quién es el antagonista y en realidad no lo puedo saber; le dije a Laclau en público: “es muy fácil, ¿y si yo mato al antagonista, ¿qué pasa? Se acabó la política”, entonces dice: “no hay que matar al antagonista”, eso ya es un principio universal y sin el cual no hay política. Se acabó Laclau. Segundo, no lo mato, lo meto preso, le quito la posibilidad de intervención, es decir, ya no es legítimo lo que haga, porque le digo “estas de acuerdo conmigo o te meto preso”, ahí se acabó la legitimidad. Los tres principios que trabajo son muy simples. Uno, hay que afirmar la vida de los ciudadanos: comer, tener casa, cultura, hasta adorar a los dioses. Dos, todo se hace por participación simétrica de los afectados para producir un sistema de legitimación al yegar a acuerdos con las instituciones”.

Ubicando algunas pistas…

“La izquierda venezolana”: la experiencia de la misma, la que se ha sumido en un proceso acelerado de evaporación, la radical y la moderada, y en especial con su salto al vacío en su subordinación al pretorianismo en funciones, con escasas excepciones, nunca ha actuado sobre la base de una reflexión teórica propia, solvente y válida en torno al país, cuando han intentado innovar en sus determinaciones esenciales. Sucesivamente estalinista y luego tributaria de las Resoluciones del XX Congreso que denunciara “El culto a la personalidad” vagamente aprista en algunos de sus estratos antes del tránsito de los mismos a la trinchera opuesta; cripto-keynesiana; foquista por obra y gracia de una reducción simplificante de La Revolución Cubana y su historia; seguidora del “Pensamiento de Mao-TSE-Tung” en otros de sus estratos; espontaneísta y enemiga por principio de todo intento organizativo centralizante a raíz del “Mayo Francés” que la sumergiera azarosamente en la incoherencia; dependentóloga en una época, y luego marcusiana, y en los últimos tiempos cercana a los socialismos europeos, no ha logrado en tanto que izquierda, elaborar un constructo teórico que parta de cuanto la rodea y lo traduzca en afirmaciones de fuerza general, que rija y compendie al mismo tiempo la posibilidad de cambio radical en nuestro país. Esta fatalidad, como se sabe, afecta a todo el continente latinoamericano y tiene atenuantes a los que intentaremos referirnos subsiguientemente. Sólo en el caso de la “Teoría de la Dependencia”, haciendo abstracción que tiene vacíos y carece de precisiones, hay un intento teórico, formulado desde Latinoamérica, para explicarnos en el mundo y reseñar nuestra situación. Los sectores marxistas dentro de los “Dependentólogos” (Dos Santos, Bambirra, Ruy Mauro Marini y otros), escapan a este cuestionamiento (si por tal lo entendemos) así como escapan algunos movimientos políticos concretos que, sospechando, intentan orientarse en medio de la situación general de miseria, caudiyaje y carencias que nos asedian en la región. Cuando se aborda con cuidado.

Capitulo Venezuela…

La disputa originada por las divisiones de los comunistas venezolanos en la década del 40, se confirmará con desconcierto que se arrojan mutuamente citas de Stalin que en sustancia dicen lo mismo, aun cuando después se acusan del mismo modo, de “Trotskistas” y tiempo después, cuando la moda yegó a nuestras playas con su consiguiente excomunión, de “Titoístas”. Algo similar nos ocurrirá si intentamos explicar el desarroyo de las diferencias entre el PDN precursor de AD, ya agrupado en torno a Betancourt a finales de la década del 30 y los comunistas venezolanos. Los unos hablan de la etapa “Democrático-Burguesa” como tránsito necesario hacia el socialismo, y se aprestan a ejercer el poder en eya, amparados en su estructura que se le yamo “Policlasista”. Adelantarán tareas de todo género y alcance que creen vinculadas al socialismo. Y los otros simplemente admiten la necesidad de dicha etapa, con lo cual se excluyen del poder (los comunistas) y se condenan a una política de corto aliento, pues no son “Demócratas-Burgueses” ni desean serlo, pero en el país en esta etapa en un despropósito histórico, se han subordinado al pretorianismo-neoautocratico. Entre nosotros ambos adversarios se desplazaron infelizmente en la falsificación estaliniana del marxismo. Los comunistas creen amparar la turbia pureza de la misma, mientras quienes los adversan encuentran en eya razones y asideros para trascenderla, alejándose de cualquier perspectiva revolucionaria posible, como lo demostrará el curso de los años. “La teoría de las etapas” reaparecerá a raíz de la caída de la dictadura perezjimenista y será un modo de impedir el avance popular en circunstancias más que favorables para el mismo. Cuando la izquierda reaccione, sintiéndose según eyos despojada y burlada por una burguesía que refuerza la dependencia nacional y la lógica conservadora que la ha caracterizado, será tardío. Además, lo hará mal, adscribiéndose en última instancia a la ilusión foquista, que fue derrotada, sin contemplaciones. Quién primero advierte el fracaso de haber escogido esa ruta es Domingo Alberto Rangel, quién lanza un extenso documento crítico sobre lo desacertado de haber preferido ese atajo, que tiene escaso efecto en su propio partido el MIR, pero al enterarse la dirección política del PCV detenida en el Cuartel San Carlos, ésta asiente que tiene la razón y emprende a trabajar de inmediato por el repliegue del PCV y renuncia a  la lucha armada, lo que los yeva luego a la fuga del Cuartel San Carlos e incorporarse a la disputa legal, participando en el proceso electoral bajo la fachada de la figura partidista Unión Para Avanzar (UPA), presidida por Ernesto Silva Tellería. Igualmente, surgen en aqueyos años grupos espontaneístas de la yamada “Ultraizquierda” que sin entender absolutamente nada de cuanto había ocurrido, actúan como si la derrota en la lucha armada no fuera tal, alimentándose de un énfasis torpe y empeñados en permanecer al margen de la realidad y de espaldas al país y su proceso político en liza (expresamente el proceso eleccionario). Promoverán incesantemente Congresos en la búsqueda de un mítico “Partido único de la Revolución venezolana”, Verbi Gratia, Douglas Bravo, Francisco Prada Barazarte “El flaco”, Ali Rodríguez Araque “Fausto”, Carlos Betancourt “Gerónimo”, Gabriel Puerta Aponte, Armando Díaz Sevilla, Julio Escalona “Juan Luna”, Jorge Rodríguez “El maestro” y “El viejo” Fernando Soto Rojas, así como el viejo Salvador de La Plaza y Fabricio Ojeda, que se agrupan tras largas jornadas de excomunión y catarsis; se disolverán y reagruparán incontables veces asumiéndose no como dirigentes de nada, sino como partes de una culpa oscura y terrible y, al final, se incorporarán a la lucha legal con considerable tardanza. Por un concurso de circunstancias más o menos afortunadas, para desgracia del país, terminaron acompañando al teniente coronel Chávez Frías alguno de eyos.

Las sucesivas divisiones del PCV…

Les sobrevino algunos hechos a esa izquierda que es importante subrayar, la división del Partido Comunista de Venezuela con los desprendimientos del MAS encabezado por Teodoro Petkott, Pompeyo Márquez y Freddy Muñoz y LA CAUSA R, dirigida por Alfredo Maneiro, Lucas Mateos y Homero Arellano, salidas ambas del congreso fundacional de La Fuerza Comunista Mayoritaria que se reunió en el Club de Ciegos de Montepiedad. El primero que advierte las tareas planteadas en lo inmediato a raíz de la incisión, es el (Movimiento al Socialismo), quien abrazará formulaciones eurocomunistas; es necesario reconocer, que, en el caso del MAS, se adelantaron importantes propuestas de reflexión, por lo que en su caso no podría hablarse de calcos. En síntesis, en sus avances, en sus derrotas, desencuentros y extravíos, nuestra izquierda no ha pasado sino de desarroyos parciales. No maduro una elaboración crítica de su propia historia como fuerza (al menos en grado suficiente), ni ha desafiado con aptitud sincera y reflexiva las grandes cuestiones que temían planteadas a partir de la realidad que ha imperado históricamente en el país. Este problema adquiere particular riesgo, pues de no existió una relación densa y seria entre quienes deseaban el cambio revolucionario y la necesidad de dirigirlo determinando su rumbo por medio de la elaboración teórica, no será posible ninguna estrategia de poder. No será viable La Venezuela socialista si además nunca se partió en términos ontológicos y suficientemente válidos del contexto y sus tendencias, integrándola como dato de primera magnitud en cualquier propuesta política que ambicione regir conductas, trazar caminos, señalar rumbos. El socialismo y por aquí queremos comenzar cualquier intento de desentrañar el problema debe diferenciarse de todo tipo de elaboración teorética anterior referida a el y, a las sociedades humanas, porque se presume científico y admite una determinada relación con lo real (se arriesga a eyo) y con los giros y adelantos que desde lo real lo acechan, implantándole incesantemente reformulaciones y cambios en su discurso interno.

El Partido Socialista Unido de Venezuela…

PSUV, el grueso de los venezolanos incluidos a quienes todavía le simpatizan, no creen que es un partido, ni que es socialista, ni que es unido, solo que lamentablemente es de Venezuela, como todas las demás organizaciones se les agrieto se les cuarteo el rostro ético. Si este proceso fuera un ejercicio de creatividad, como bien lo sugería Simón Rodríguez, se hubiera fundado y fortalecido el PSUV mediante la incorporación progresiva de los cuadros y dirigentes de otros grupos políticos que en principio le acompañaron en nuevo lenguaje pero que se empeñaron en imponer a troche y moche a la sociedad venezolana, si se hubiesen empinado por sobre los niveles de lo inédito. Lo aconsejable era, recordando a Marx, convertir tanto el amor como el fervor en una mercancía, poniendo el acento en lo patriótico por la vía del incentivo moral permanente, sostenido, no legatario. Congruente con el camino democrático una revolución, hubiese construido pacíficamente y hoy este partido sería hoy lo suficientemente sólido. Esto no capto y por lo tanto nunca lo tuvo claro la dirección del PSUV, ambicionan ahora desesperadamente retornar no obstante con su proyecto de socialismo del siglo XXI, el Vice-Presidente de PSUV (una especie de Cónsul), en su confusión cree que es posible y percibe que es de vida o muerte, abatir la angustia y la descomposición que está rindiendo al “proceso”. El síndrome de la corrupción (que ha sido asumida por la coalición gobernante, como una directiva de poder) los devastó desperdiciando así la posibilidad de haber dotado a los más frágiles de una organización política que de verdad velara por sus preteridos intereses, quienes han detentado esa responsabilidad dieron un salto al vacío. Hay que intentar un análisis partiendo de la experiencia concreta. El de La URSS, donde los corruptos yegaron a acumular tanto poder económico que cuando ésta se desplomó fundaron La Mafia Rusa, la más poderosa y temible que haya existido. Dejando a la italiana en pañales. El chino con el que tratan en sus desvaríos de analogar algunos aspectos de el tenemos incesantemente noticias todavía, aunque negados del fusilamiento como mecanismo expedito para mantener a raya este flagelo (que es lo que manda la ley en ese país), a los corruptos. Ya Cuba hace 17 años el 17 de noviembre de 2005, en La Universidad de La Habana, con motivo del 60 aniversario del ingreso de Fidel Castro a esa Universidad, en un giro radical en su discurso ante los miembros de esa casa de estudios, reconoció a 46 años de La Revolución Cubana que, en ese país, en el aspecto ético, existían niveles de corrupción que no se habían superado en la revolución. La conclusión de la experiencia internacional acerca de la relación de ética e ideología, es que la práctica cotidiana dista mucho del sueño. En Venezuela hasta el presente no ha sido distinto, es más creemos que han superado todos los casos nacionales e internacionales en ese flagelo, se requerirá de no sé cuántos capítulos para su intento de análisis.

La histórica corrupción ahora nuestra de cada día…

Este azote nos viene aguijoneando desde La Independencia en la cual las cúpulas formadas por los oficiales libertadores la asignaron como pago por los servicios prestados a La Patria. Dándole continuidad a la práctica difundida y cultivada desde La Colonia, “No me den nada, pero pónganme donde hay”. La corrupción administrativa en Venezuela se revela comenzando con el inicio de la colonización, pero hay más. Se ha afirmado una derivación que se da y que los venezolanos han aceptado. Lo consienten porque está más o menos inscrito en el orden natural para la mayoría de las cosas, mientras bajo la egida de bajo regímenes de impunidad, (la desproporción de la corrupción en esta etapa, a yevado a que algunos teóricos apresuran afirmar antes era parte del contrato social oculto y, hoy es una directiva de poder). La experiencia histórica nuestra reside en que, de alguna manera, determinados personeros guían la política del gobierno y lo hacen no en el sentido que ésta sea una política en especial la económica para todos los venezolanos, sino dirigida a facilitarles las cosas a ciertos grupos poderosos. Es la corrupción, fuente que origina las comisiones, los favores, los contratos además la mayoría no concluidos y cobrados y no iniciados y tantos otros disparates. Por cierto, aspecto que se niegan debatir los parlamentarios y grupos políticos sobre ese azote no quieren interrumpir sus momentos de recreo y ocio en La Asamblea Nacional, que solo apuntan en sus denuncias atadas a las estrategias comunicacionales de la Antiya Mayor, (lo que importa es que no se sepa). Que en una paradoja cruel nos permite constatar que los miembros de la dirección del PSUV, hoy parlamentarios ayer ministros, los que el modelo neo-autoritario tutela y les paraliza toda iniciativa desde el obligatorio control que se ejerce desde el ejecutivo. En todo caso, lo cierto es que si hay políticos venezolanos que encuadran en un estado general de sospecha, son eyos, porque el nivel de vida, que sus vecinos conocieron, In illo témpore ha aumentado colosalmente. Importantes sectores económicos en el país, comentan con sorna que en la actual dirección gubernamental pasa al igual que en la Roma, dónde había una institución que era conocida como el Consulado y que, en épocas determinadas de La República Romana, funcionaba con dos cónsules en una especie de monarquía dual. Que sin duda Maduro precariamente es todavía un polo de ese Señorío pero que a pesar de las teatralizaciones que escenifica a diario, luce alejado del suelo y lo que le toca hacer es entenderse con el otro monarca, que se puede identificar claramente por su marcada influencia en los nombramientos de los altos jerarcas del Gobierno revolucionario fundamentalmente en las áreas logísticas y financieras aprobadas por el Monarca Mayor. Menuda la experiencia que tienen destacados grupos económicos nuestros para reconocer los intersticios del poder. Este dirigente según sus predicas, es aún después de su partida física el más cercano al espíritu del Eterno, posee una de las virtudes que tradicionalmente se le atribuyen a Dios: el Don de la ubicuidad, porque representa, al mismo tiempo las prelaciones del proceso “revolucionario en marcha” y los intereses financieros derivados de los manejo que mencionamos ut supra y ahora de las empresas que han habían sido confiscadas según “nacionalizadas” y de nuevo sin explicaciones ni mayores tramites “reprivatizadas” con sus propios alcances internamente del capitalismo financiero nacional e internacional, de la sombría vieja y la nueva oligarquía del país. Es el representante del PSUV, de la derecha militar, de los manejadores de las altas finanzas y de la banca (que se conciertan en esa nueva la estructura de poder, herederos de todo lo negro y podrido que nos viene desde los crioyos principales de La Colonia. ¿Es esto conciliable con el rol de un partido revolucionario?

Pasa el tiempo y el segundero avanza decapitando esperanzas.

pgpgarcia5@gmail.com

 

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