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Ezequiel Querales Viloria: 10 de enero 2025 ¿Ansina, qué pasará?

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El 10 de enero 2025, ruge desde ahora, como una fuerza telúrica, por los remezones que provoca en el alma de la nación y en el corazón de los venezolanos.

Será una fecha crucial para nuestra patria, así como para la geopolítica internacional, pues no solamente se proclamará al nuevo mandatario nacional, sino que se decidirá el destino político, económico y social de Venezuela, y tal vez, de Latinoamérica (Latam).

La aletargada, controvertida y esperada juramentación, viene en esta oportunidad, precedida de una engañosa narrativa politiquera, prefabricada por la oclocracia dominante, no solo para justificar “el jubiloso fraude presidencial”, anunciado la madrugada del 29 de agosto, sino para confundir a la opinión pública nacional e internacional, y de paso, inmovilizar la indignación nacional, con la consabida judicialización de las protestas y los nuevos métodos de represión.

Todo el país, y millones de compatriotas aventados por la diáspora en todo el orbe, al igual que destacadas  personalidades de la democracia mundial, se mantienen expectantes, en torno a lo ¿qué pasará el 10 de enero 2025?, en caso de que no se juramente a Edmundo González Urrutia, como el nuevo presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, que el pueblo mayoritariamente eligió.

Que en su lugar, como lo proclama  la autocracia totalitaria que desgobierna la nación,  imponga por “las buenas o por la malas”, al impostor escogido por un sumiso e imparcial, organismo electoral, en confabulación con los poderes fácticos del Estado.

“No permitiremos que la rancia burguesía venezolana encarnada por “la Sayona y El Pitufo”, (en alusión a María Corina y Edmundo González), con el apoyo del imperialismo Yanqui saqueador, trunquen el hermoso avance logrado por la revolución bonita”.

Es solo una parte del desconcierto infundado, que se difunde profusamente por las redes sociales y medios oficiales,  para justificar el golpe de estado, infringido a la soberanía popular, expresada el 28 de Julio.

Es obvio, que la confusa nominación presidencial en Venezuela ha generado intensos debates, y hasta ha dividido opiniones a nivel nacional, en Estados Unidos, la Unión Europea y en países de la subregión, pero en la mayoría de ellos, la razón concluyente, es que “Edmundo González, es el presidente electo”.

Y es precisamente, en estos momentos de gran incertidumbre, donde se requiere, no solamente de un análisis preciso, sino de una posición clara, terminante, que facilite las posibles salidas, y no que se convierta en  “guabinosa” y dilemática pose, tal como se percibe, que sucede, en el plano diplomático internacional.

Como ya lo indicamos, en la polémica fecha, estará en juego, no solamente la juramentación de un presidente, sino el alma de la nación, la abolición de lo que en ella queda de democracia y libertad. O de lo contrario, que se imponga, el oscurantismo socialista fracasado en el mundo, que sigue oprimiendo a los cubanos, a los nicaragüenses, y está de riguroso turno, para hacerlo en Venezuela, como es usual, con una fachada, “emponzoñada” de servil democracia.

“La cosa no es como antes, pero se está poniendo mejor”, dice uno de los más curtidos dirigentes políticos venezolanos de la otra izquierda, (que prefiere mantenerse en resguardo), como para capear el temporal, cuando se le inquiere su opinión, sobre lo que sucederá, el tan esperado 10 de enero 2025.

Y añade, “lo que debió convertirse en la trilogía de fechas históricas de la política venezolana, junto al 18 de octubre de 1945 y el glorioso 23 de enero, de 1958, fechas que sin duda, marcaron el rumbo político del país de los últimos años, se presenta ahora como un confuso y polémico dilema, por lo que habrá que esperar, su controversial y final desenlace”.

Con un enfoque visionario, sentencia, “que el 10 de enero, será memorable no obstante, por ser un referente, de esa trilogía de fechas históricas de política venezolana, y además, queda por saberse, si  marcará el resurgir de la democracia, o su muerte definitiva, o bien, el surgimiento e imposición  del oscurantismo socialista totalitario, en Venezuela.

“ANSINA, se escribe la historia e histeria de un país”, consideraría, el recordado y notable escritor Daniel Escorza Rodríguez, autor del ameno libro, que aborda con gracia, sutileza y humor, “Las historias e histerias del habla popular”.

ezzevil34gmail.com

 

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