Para todos los asuntos de la vida la negociación es importante, siempre que se disponga de la fuerza necesaria para forzar a ella. Requiere que cada parte evalúe la relación costo-beneficio a la hora de tomar una decisión. El sentido común indica que ambos ganen y no que uno solo se lleve todo, como ocurre en una situación suma cero.
Jesús, el hombre más importante de la historia nos muestra dos ejemplos de esta temática en el libro de Lucas 14: 28-32. Allí señala, en primer lugar, que “Si alguno de ustedes quiere construir una torre ¿acaso no se sienta primero a calcular los gastos para ver si tiene con qué terminarla? De otra manera, si pone los cimientos y después no puede terminarla, todos los que lo vean comenzarán a burlarse de él”.
Nos quiere enseñar el maestro que es importante evaluar los costos y precisar si se cuenta con los recursos necesarios para iniciar algo y terminarlo. No debemos correr el riesgo de dejarlo inconcluso, puesto que perderemos autoridad ante los demás. Hay quienes pretenden hacer cosas y la convierten solo en fantasías. Crean expectativas y se dan cuenta que no tienen con qué para cristalizarlas.
En ese mismo pasaje bíblico, Jesús coloca otro ejemplo. “O si algún rey tiene que ir a la guerra contra otro rey, ¿acaso no se sienta primero a calcular si con diez mil soldados puede hacer frente a quien va a atacarlo con veinte mil? Y si no puede hacer frente, cuando el otro rey esté todavía lejos, le mandará mensajeros a pedir la paz”.
Excelente lección nos da el gran salvador de la humanidad al valorar la relación costo-beneficio en nuestras acciones humanas. Debemos inventariar lo que tenemos y verificar si podemos hacer frente al adversario para ganarle. De lo contrario, mejor será negociar a tiempo para no incurrir en derrota.
Ambos ejemplos nos ubican en la famosa metáfora de la zorra y el león empleada por Maquiavelo en su famosa obra “El príncipe” para salir airoso de cualquier compromiso o batalla que asumamos. Debemos contar con la fuerza del león y usarla en el momento que consideremos prudente, al igual que la astucia de la zorra. Es un proceso de negociación que dependerá de la correlación de fuerzas de los actores en disputa.
Estas enseñanzas son muy válidas a propósito de la realidad política que vivimos en la Venezuela post 28-J. Cada bando contrapuesto evaluará con qué cuenta (recursos financieros, tecnología, número de seguidores, capacidad organizativa, apoyo internacional, entre otros) para imponerse al otro. Una vez, hechos los cálculos, optará por ceder a fin de no morir en el intento. ¡Elemental, mi querido Watson!, diría.
Profesor Universitario

