Tun Tun, no seas llorón, van pa Tocorón. Así se expresaba Nicolás Maduro, burlándose de los presos y perseguidos políticos. De los ciudadanos a quienes amenaza por defender la más hermosa verdad de los últimos 25 años. La paliza que un pueblo en resistencia le propinó el pasado 28 J – 2024. Una gigantesca derrota que se expresa fácil y sencillamente en números, pero que es extraordinariamente y maravillosa tal que compleja y heroica, porque refleja la derrota de toda una maquinaria de terror, subyugación, falsedad, sometimiento, humillación, cinismo, y sadismo como nunca se ha visto en toda América, y muy pocas veces en el mundo; al menos no nos alcanza el conocimiento para afirmar con propiedad que en el mundo, aunque sus pueblos lucen igualmente impactados por lo que nos ocurre a los venezolanos, solidarizándose con nuestra causa.
Pero esta actitud macabra del régimen y particularmente del que fue derrotado por nuestro pueblo ni nos extraña, ni conmueve nuestro espíritu.
Reflexionaba esta mañana mientras revisaba una vez más el video en donde Nicolás Alejandro Maduro Moros alardeaba de su vocación sanguinaria, de la facilidad con que se ha amoldado al guión que le ha sido inyectado por lo más granado del Terrorismo de Estado, para actuar como el animal salvaje que luego de domesticado llega a probar la sangre y se le revuelven sus peores instintos, y se zambulle en ella para saciarse y regocijarse.
Y que para montar este teatro en que anuncia nuevos Crímenes de Lesa Humanidad, con una modalidad algo distinta de los mecanismos del Crimen de Estado, reune a un grupo de adolescentes, que en medio de una euforia fabricada, aliñada artificialmente por la propaganda, notas musicales escogidas, agitadores, aduladores, operadores políticos experimentados utilizados para este tipo de escenarios, aplauden la convocatoria al festín de la tiranía, con la alegría cómplice de aquel adicto a la cocaína que está siendo invitado a festejar gratuitamente con todos los platos garantizados.
Me pregunto si fueron sorprendidos en medio del discurso “elocuente y de esmerado intelecto” al que deben estar acostumbrados, y es mi mejor deseo que al verse en estas imágenes, al escuchar con detalle las palabras, los delitos, los crímenes que estaban avalando y de los cuales hacíanse cómplices, estén no solo desconcertados, sino determinados a resarcir la gravedad de lo que han hecho.
No sería la primera vez que jóvenes forman parte de este tipo monstruosidades con alevosía inclusive. Pero tratándose de nuestro pueblo y de nuestra gente, tengo la esperanza de que sea de otra manera.
De aplaudir y festejar, la persecución, el encarcelamiento, la tortura, el asesinato, la comisión de Crímenes de Estado, Crímenes de Lesa Humanidad, a convertirse en los perpetradores de los mismos, no existe mucho trecho.
A las puertas del cambio que Venezuela anhela, la juventud venezolana tendrá la oportunidad que le ha sido conculcada; con dignidad, con decencia, con humanismo, en ambiente de paz democrática, con la verdad, justicia, amor y libertad como guías.
Juventud divino tesoro, cuando quiero llorar no lloro, y aveces lloro sin querer diría nuestro hermano, el Grande entre los grandes de la construcción poética universal, el nicaragüense, hispanoamericano, Rubén Darío.
Ejemplos de grandeza nos sobran…
Sigamos el mensaje Bolívar, de nuestros próceres, y tratándose de los jóvenes particularmente, del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, y de Antonio Muñoz Tébar ( con 22 años nos dejó en la batalla de La Puerta, junio 14- 1814, ya había sido asistente de Miranda y Bolívar, Canciller, Ministro de Hacienda y Asuntos Exteriores, Secretario de Guerra y Marina, Secretario de Gracia y Justicia, diría Rafael María Baralt, “incansable en el bufete, impávido en las batallas, el hombre más querido del pueblo del ejército y de Bolívar; “alma de la Revolución, pluma y espada de la Guerra a Muerte” Arístides Rojas. Por cierto, según reseña en su biografía Ramón J Velázquez, que Juan Vicente González se preguntaba,”¿Quién enseñó el arte de conmover y persuadir a este niño, que aún no ha dejado las aulas?,¿Quién ha dado a sus rosados labios el acento patético, la inventiva acertada, todos los tonos de la sátira, los pensamientos y colores de tácito?”
¡Qué grandes…!
¡Adelante Venezuela!
Firmes, serenos, con la mochila cargada de las grandezas y de las humanas virtudes de la estirpe venezolana, y de los mejores aportes que la humanidad tiene.
¡Tú renacimiento será apoteósico!
Adelante

