pancarta sol scaled

Fernando Aranguren: Pensionados y no jubilados una infamia recurrente en Venezuela

Compartir

 

Ser pensionado en Venezuela por el seguro social es el aporte de las trabajadoras y trabajadores a través del tiempo, trabajado y es una acumulación del esfuerzo de las personas. No es un regalo del estado, por eso nos parece absolutamente ridícula la pensión para los trabajadores en Venezuela y además en el caso de las personas que han sido jubiladas el no reconocer realmente su esfuerzo y manipular la acumulación del trabajo para ser manipulado por un estado que se burla de los trabajadores y trabajadoras y además utiliza el dinero acumulado por los trabajadores para hacer devaluado y no reconocido, como en este momento los jubilados y pensionados.

Los venezolanos tienen más de 967 días sin recibir el aumento de las pensiones por parte del seguro social. El régimen acaba de presentar una propuesta de nueva ley de pensiones para desaparecer la obligación del estado con el seguro social.

En esta propuesta se expresa diáfanamente que a partir de ahora las personas jurídicas de carácter privado que realicen actividades económicas en el país sean nacionales o extranjeras, y que además tengan trabajadores activos, deberán aportar no solo las cotizaciones previstas en la ley antes mencionada, las cuales oscilan entre el 9 y el 11% de los salarios que pagan a los trabajadores, sino también la contribución de la ley de pensiones que fue fijada por decreto presidencial de un 9%.

La propuesta de ley viola el artículo 316 de la constitución, referente al principio de progresividad el cual exige, la justa distribución de los cargos públicos según la capacidad económica del contribuyente, también contrario al artículo 317. Esto desaparece el sistema de seguridad social que es acumulativo.

Tenemos que visibilizar los datos que nos da la encuesta Encovi 2020, que nos indica que entre 2015 y 2020 la población de personas de 60 años y más en Venezuela, pasó de 10% al 12% total de habitantes en ese momento.  En esto queremos resaltar que esta es la población que ha mantenido la lucha por todos los derechos democráticos y ciudadanos y además, ha mantenido a todas las familias que se han ido del país por razones de sobrevivencia, por causa de la persecución y la violencia del estado, además de la eliminación de las libertades bajo un concepto de una paz democrática basada en la violación de los Derechos a la libertad de información.

El régimen desde hace 25 años ha ido limitando los espacios de participación real a nivel sindical y creando un sindicalismo que nos recuerda a los sindicatos verticales de Franco en España, o a los sindicatos desarrollados en la Unión Soviética, donde los sindicatos no tenían derechos reales. Como ocurre también en países latinoamericanos y del Caribe, como en la dictadura cubana y la nicaragüense, donde han desaparecido todos los derechos para poder organizarse y para poder luchar bajo el concepto de la democracia y de la Libertad.

Es inconcebible que en América latina, un país como Venezuela solamente les dé a sus pensionados 130 bolívares que, al cambio actual, 3$.  Esta política ha sido también una forma de acabar con la dignidad de los trabajadores y además de destruir las posibilidades de sobre vivir.

En algunos espacios gubernamentales la decisión de jubilar al personal, es una forma de desaparecer el capital humano comprometido con el país y los derechos ciudadanos y de esa forma, desconocer los logros del movimiento obrero venezolano y desaparecer las organizaciones ciudadanas que luchan por los Derechos humanos de las personas adultas mayores.

Desde hace varios años, el estado venezolano, en muchos ámbitos ha aplicado la política de desaparecer a sus trabajadores, negándoles sus derechos a participar por pensar diferente.  Además de crear componendas que permitan sacar de la nómina a capital humano pensante y no dispuesto a arrodillarse por un salario.

Otra de las formas de discriminar, es después de darle sus prestaciones sociales, evitan que el funcionario pueda jubilarse, por medio de no reconocer el tiempo de su trabajo, simplemente por no pertenecer al partido de gobierno y a las estructuras impuestas por el régimen.  Destruyen los movimientos sociales y además, refuerzan la discriminación con la imposición de un pensamiento único.

Yo trabajé en la administración pública en varias instancias durante más de 28 años. En el último espacio en el que trabajé fue en la Galería de Arte Nacional, de la cual el régimen decidió sacarme y después no reconocerme el tiempo de trabajo, para poder tener el derecho a la jubilación, estuve 7 años en un juicio, en el cual, la justicia del régimen decidió desaparecer años de mi labor por el simple hecho de no compartir el pensamiento único.

Lo importante es que esto no es solamente mi caso, es el caso de múltiples trabajadores y trabajadoras que han sido violentados en su dignidad, al no reconocerle el derecho a su jubilación y por otro lado, la táctica muy reciente, de jubilar a toda persona que no le convenga al totalitarismo sin importarles que ese capital humano que desechan es fundamental para el momento actual y para lo que vendrá después de la transición,  donde cabremos todos y todas y se podrán reivindicar las injusticias a través del reconocimiento a los trabajadores y trabajadoras que construyeron este gran país que es la Venezuela, justa equitativa y plural.

Por otra parte, como nos recuerda la organización PROVEA, en Venezuela existe una deuda hacia la protección social de los adultos mayores y eso se demuestra en la necesidad de que los movimientos de trabajadores jubilados y pensionados, tengan que estar en las calles protestando para exigir sus derechos y además, llamando la atención a las Naciones Unidas por la situación de exterminación que aplica el estado actual, donde vemos que los jubilados y pensionados no tienen la posibilidad de tener una alimentación completa.

Uno de los sectores que no podemos dejar de mencionar, es la situación de las maestras y los maestros y todo el sector educativo, donde las pensiones son absolutamente miserables y esto lo podemos ver a través de la mensualidad de una educadora que se ha jubilado tras 25 años de servicio y recibe 500 bolívares que no le sirven ni para la hidratación ni alimentación ni para comprar las vitaminas después de haber dado años de su vida,  a construir los hombres y mujeres de la Venezuela necesaria, y reciben la miseria de 500 bolívares.

Nos parece fundamental para el sector de los jubilados y pensionados, lograr una política social que reconozca el esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras, siempre reforzando la necesidad de una organización unitaria para transformar la Venezuela de hoy en la Venezuela plural que vendrá mañana.

Proponemos desde los movimientos sociales y las organizaciones civiles, luchar y construir una cultura donde la experiencia la dignidad y la construcción de memoria ciudadana sean fundamental para el país

Ong Hombres por la Equidad e igualdad – Equipo movimientos sociales de VPA/ cultura – X el _ acrata – Instagram Aranguren  273

 

Traducción »